#110 Re: Es nuestro planeta visitado por extraterrestres???
LOS MARCIANOS DE LA CIA
El Gobierno estadounidense falsificó durante la 'guerra fría' los resultados de las investigaciones oficiales sobre ovnis para encubrir pruebas de aviones espía LUIS ALFONSO GÁMEZ
Ingenios ultrasecretos. Eso fue más de la mitad de los ovnis observados en los cielos de Estados Unidos durante los años 50 y 60. Pero las Fuerzas Aéreas, a instancias de la Agencia Central de Inteligencia, mintieron a la opinión pública: achacaron todas las apariciones de estos platillos volantes perfectamente identificados a fenómenos naturales, para «acallar el miedo de la población y proteger un proyecto de seguridad nacional extremadamente sensible». La CIA se sirvió de los ovnis para evitar que se filtrara al otro lado del telón de acero la existencia del U-2 y del SR-71, también conocido como Pájaro negro.

El engaño fue reconocido el 2 de agosto por la propia CIA a través de Internet, donde cualquiera puede leer un documento de 20 páginas -7 de ellas de bibliografía- sobre la
historia oculta del fenómeno de los platillos volantes. El informe, titulado
El papel de la CIA en el estudio de los ovnis 1947-1990, es obra de GERALD K. HAINES, historiador del servicio secreto, y supuso un nuevo varapalo a la ufología un mes después de que las Fuerzas Aéreas confirmaran -ya lo había anunciado hace dos años- que en 1947 no se estrelló en Roswell ninguna nave extraterrestre, sino un globo equipado para detectar posibles pruebas nucleares soviéticas. Ahora, la CIA va mucho más lejos en el mismo camino y admite haber ocultado durante más de 40 años la verdad sobre los ovnis, una verdad que, al salir a la luz, echa por tierra las más descabelladas especulaciones de la comunidad ufológica.
Los más fanáticos seguidores de los platillos volantes han estado convencidos desde siempre de que el servicio de inteligencia norteamericano tenía pruebas que demostraban que seres de otros planetas visitan la Tierra. El informe de Haines revela que la CIA se empezó a interesar por los ovnis en 1947 -poco después de que KENNETH ARNOLD los viera por primera vez sobre las montañas Cascade - ante el temor de que estuviera en juego
«la seguridad nacional». Desde entonces, controló de cerca los proyectos militares de investigación sobre la materia. En 1949, las Fuerzas Aéreas presentaron sus primeras conclusiones tras dos años de estudio: no había pruebas de que el 10% de casos inexplicables correspondiera a ingenios de una potencia extranjera. El país no estaba en peligro.
Nada de extraterrestres
La agencia admitió el dictamen, aunque apostilló que,
«como existe la remota posibilidad de que se trate de naves extraterrestres, es necesario investigar cada observación». Y hubo que esperar hasta principios de los años 50 para que la
hipótesis marciana fuera descartada tanto por los militares como por el servicio secreto. Pero la amenaza real era otra; estaba dentro de las fronteras del país. Expertos consultados por el Gobierno, a requerimiento de la CIA, alertaron en 1953 que la fiebre platillista que sufrían los norteamericanos -había ya quienes decían mantener contactos personales con alienígenas- podría animar a una potencia enemiga a aprovechar la componente histérica del fenómeno para lanzar un ataque a gran escala contra EE UU. Temían que los ciudadanos llegaran a colapsar los canales de comunicación con denuncias de ovnis y que los rusos aprovecharan la situación para sembrar la duda sobre la fiabilidad del sistema de defensa aérea, para atacar a un enemigo incapaz de saber si lo que el radar detectaba eran fuerzas hostiles o inocuos platillos volantes, fueran éstos lo que fueran.
Así que, para evitar una crisis de esas características se mantuvieron los grupos especiales de investigación ovni. Los mismos que a partir de 1954, cuando
«la CIA entro en el mundo de la alta tecnología» con el U-2, camuflaron como
«cristales de hielo o inversiones térmicas» las observaciones de ovnis causadas en realidad por aviones espía. «
El porcentaje de lo que las Fuerzas Aéreas consideraban avistamientos ovni inexplicados se redujo del 5,9% en 1955 al 4% en 1956», apunta el sorprendente informe de Haines. Con los años, los sucesos imputables a vuelos del U-2 o del SR-71 -naves que se desplazaban a 24.000 metros de altura, más del doble que los aviones comerciales de la época- llegaron a suponer, según los expertos de la CIA,
«cerca de la mitad» de todas las denuncias de ovnis registradas en el país. Claro que eso lo sabían sólo los altos mandos militares y del servicio secreto.
El interés de la agencia por los platillos volantes, aunque fuera como
tapadera, decayó a finales de los años 60, al tiempo que los ufólogos intensificaban sus presiones ante la CIA, presiones que empezaron a dar fruto en 1975. Desde entonces, la Ley de Libertad de Información ha permitido el acceso a más de mil folios del archivo de la agencia dedicados a los ovnis, documentos que siempre han decepcionado a los ufólogos porque no aparecen los extraterrestres por ningún lado. Pero la difusión del informe de Haines ha supuesto, sin duda, el mazazo más fuerte que ha recibido el mito en medio siglo de vida. Demuestra que, tras la incertidumbre inicial, el Gobierno estadounidense descartó hace muchos años, demasiados, que los platillos volantes procedieran de otros mundos, pero mintió descaradamente sobre el fenómeno para encubrir proyectos de espionaje.

La
confesión de la CIA no sólo ha dejado fuera de juego a los
ufológos de quiosco, firmas habituales de las revistas esotéricas para quienes la auténtica razón del asesinato de JOHN F. KENNEDY fue que se opuso a plegarse a los intereses alienígenas de experimentar con humanos a cambio de tecnología, sino también a los investigadores más serios, y hasta a los escépticos. «
Sospechábamos que avistamientos tras los que se escondían pruebas de armas secretas se habían etiquetado como sucesos ovni, no que se habían achacado a fenómenos naturales», puntualiza VICENTE-JUAN BALLESTER. Este experto valenciano ha sido el principal impulsor de la reciente desclasificación de la documentación ovni del Ejército del Aire español y mantiene que
«los militares tampoco han dispuesto jamás en nuestro país de información privilegiada sobre los ovnis». Es decir, que nunca han tenido en su poder pruebas que avalen el origen extraterrestre de los platillos volantes.
¿Platillos o misiles?
Ballester no tiene constancia de que en España los servicios secretos hayan utilizado los ovnis al estilo de la CIA, aunque sí ha habido importantes casos provocados por la tecnología militar. Así, el espectacular ovni que se vio sobre el archipiélago canario el 5 de marzo de 1979 tuvo su origen en el lanzamiento de dos misiles desde un submarino sumergido a unas 500 millas de las islas. La naturaleza del objeto ha sido confirmada gracias al análisis informático de las numerosas fotografías del fenómeno, que se prolongó durante varios minutos y fue presenciado por miles de personas.
«En el informe desclasificado, el general del Mando de Canarias afirma que la causa fueron misiles. ¿De qué potencia? -se pregunta Ballester-
No se sabe. Igual hay que esperar hasta que dentro de 20 años alguien levante el secreto».
¿Qué ha llevado a la CIA a confesar sus manejos precisamente ahora?
«No me lo explico», reconoce PERE REDÓN, un especialista en armamento y
ufólogo «cada vez más escéptico». «Es posible -añade
- que sea el fruto de una disputa interna entre departamentos». Lo único cierto es que entre las Fuerzas Aéreas y el servicio secreto estadounidense han amargado la celebración del cincuentenario de los ovnis a la afición.
© Copyright 1997 Luis Alfonso Gámez