Buenos Aires, 16 de Agosto de 2008.
Carta a mi nieta: EL PANTANO.
Nos encontramos navegando en aguas oscuras, y en esa deriva desconocida, llegamos al pantano pestilente, vaporoso, sofocante y confuso en el que estamos hoy.
El Licenciado Corsi, las pulseras magnéticas, asesinatos impunes ; la realidad de la gente se contrapone con la figura legal del "GRAN BONETE" que los despoja de toda responsabilidad y los transforma en un sistema peligroso.
No sabemos movernos, hay que andar con cuidado, con prudencia, con cautela. Todo puede ser peor.
No te prestan atención. Se adueñaron de VOS, entraste en el sistema. Dan una orden y te pierden de vista por meses, hasta la próxima audiencia. En ese período no hay seguimiento, el resultado no importa.
Tu cuerpo esta somatizando todo lo que te sucedió y te sucede. Seguís conviviendo con tu abusador y sus cómplices. Te estas enfermando, quebrando. Nosotros también.
Es DESESPERANTE sostener esta situación por tanto tiempo. INCOMPRENSIBLE. No podemos ni queremos acostumbrarnos.
A veces la casa es un caos. En ese afán de rescatarte, nos involucramos, nos evadimos, discutimos, nos callamos, fantaseamos con millones de ideas, lloramos; pasamos por todos los estados de ánimo imaginables. Y después como podemos volvemos a subirnos todos a ese robusto e inquebrantable bote para remar y remar hasta poder atravesar este peligroso pantano pestilente y llegar a aguas claras, limpias, mansas y poder respirar nuevamente aire puro.
MI AMOR: TU PAPÁ NO BAJA LOS BRAZOS Y ESTÁ EN LA PUNTA DEL BOTE REMANDO CON MUCHA FUERZA, DETRÁS DE ÉL TODA TU FAMILIA QUE TE ADORA.
NUNCA TE VAMOS A ABANDONAR.
Te ama, tu abuela.
Gracias a los psicólogos y médicos que nos ayudan a sobrellevar esta trágica realidad.