
Ricardo Peralta trabajó como ingeniero para una fábrica de elaboración de aceite de soja hasta que fue despedido en abril pasado, el julio consiguió un nuevo trabajo como vendedor de maquinaria agrícola por el cual recibe un sueldo que es casi la mitad de su antiguo salario.
Investigación exclusiva / El opositor online (c)
Su esposa Alicia es Contadora en un banco privado en Rosario y ahora gana casi el doble que su marido.
Peralta no es uno de esos hombres que creen que solo ellos deben trabajar y que su esposa solo debe dedicarse a ser ama de casa y a cuidar sus hijos. Cuando conoció a Alicia ella ya trabajaba como profesora de matemáticas y juntos construyeron su casa de dos plantas en un barrio de clase media de la ciudad de Rosario.
Sin embargo, dice que ganar menos que su mujer es un gran golpe a su ego, “Por alguna razón los hombres sentimos que somos los responsable primarios de mantener a nuestras familias y sobretodo de contribuir a su progreso material”.
A su esposa no le importa tener que trabajar; Lo ha hecho desde siempre, y cree que para una mujer es importante tener independencia financiera y no depender del sueldo de su marido. Pero cree, también, que le gustaría trabajar menos horas para poder estar más tiempo con sus hijos.
Trabajo o familia?
Muchas mujeres como Alicia deben enfrentar a diario el delicado equilibrio entre su actividad profesional y el deseo de construir una familia
La responsabilidad del cuidado de la casa y la atención de los hijos sigue siendo, en nuestra sociedad, tarea de la mujer. A la tradicional función de madre y esposa se agregó, en los últimos años, la de trabajadora y en algunos casos principal sostenedora del hogar.
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