Tolerancia cero
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Eduardo, no entiendo... No entiendo tampoco el tirar mierda a otros del señor Tomas Moro y su resentimiento contra aquellos "ricos" que menciona.
No creo que sea un tema de riquezas o pobrezas, en el sentido de dinero o bienes. Sino de un vacío personal que todos buscamos satisfacer, y nuestro sistema pretende querer complacer ésos vacios de forma perversa, tramposa. Sistema que no es más que una imitación de la naturaleza misma, donde unos viven de otros, así como una cadena alimenticia, la cadena sigue más allá del humano, con humanos que viven a cuestas de otros. Eso, no es injusticia, sino una imitación de la nemesis de la naturaleza. Aquellos que corren la voz, y tientan con promesas de un mundo mejor donde ninguno vive a cuestas de otros, escapa totalmente de la naturaleza en la que estamos inmersos. El humano soberbio cree estar por encima de la naturaleza y cree poder valerse sin ella, no digo que sea imposible, pero para mi sus resultados son catastróficos.
Nuestro sistema consumista confunde el deseo con al necesidad, y lo hace una parte fundamental para formar parte de la sociedad.
Los pobres y marginados deberían entender que el desear algo no es necesitar, y que sientan ésa necesidad no quiere decir que lo merezcan. Merecer algo, es ser digno de aquello por medios propios, y no una vagabunda excusa de necesidad/deseo alienada.Última edición por Guiverno; 28/07/2012 a las 17:20
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Bueno, Tomas Moro y su resentimiento contra los ricos, ok, es lo que vos ves en esa exposición, yo en cambio veo el ejercicio del poder en su esplendor más solapado, y más allá de que el reclamo se pueda entender desde una némesis de la naturaleza; el analizar o cuestionar cómo es que los sometidos toleran el sometimiento no cambia en principio el resultado de tu visión en cuanto a que el desear algo no es necesitar o merecer.
En cuanto al vacío personal que todos buscamos satisfacer, estoy de acuerdo, lo buscan tanto los pobres como los ricos, con lo cual si vamos a hablar de merecimientos es tan válido hablar de la dignidad de unos y de otros. Pero insisto, no pretendo hablar en este thread específicamente de ricos y pobres, o de si el sometimiento es merecido, sino sobre el ejercicio del poder y su tolerancia.
En este último sentido vengo mostrando en otros thread mi visión respecto al poder (aunque aún no he debatido suficiente sobre la tolerancia) y más o menos aporta una mirada similar (similar) en cuanto a los humanos que vivimos a costa de otros y que procuro analizar: "...esa necesidad de propiedad, de apropiarse del otro, de lo otro y de todo cuanto su poder le permita. Y cuando ese poder es superado por otro poder que lo somete, entonces se doblega, se reprime, se adapta, se acostumbra, se resigna, se deprime, se agazapa, se queja, se aisla, se extravía...le teme a la soledad y busca agruparse en procura de aunar fuerzas o de hacerse de aliados, aún a costa de sacrificar muchas de sus libertades; pero no abandona su nostalgia de sí, su deseo de ser; con lo cual "el bien común" no parece ser su objetivo.
El verdadero objetivo está oculto, aquella necesidad de apropiación sigue vigente en su "deseo de ser" con lo cual su poder no desaparece frente a otro superior, no, lo saca a relucir todo el tiempo en sus relaciones con los más débiles y estos a su vez hacen lo propio en una escala que parece interminable y que sólo habrá de esfumarse con la muerte, del sometido o de quien somete".
La cuestión es ¿por qué se tolera? -
Ahhh ahora entiendo el sentido...
¿Por qué las personas toleran el sometimiento y el someterse?
Creo que el sistema ya estaba funcionando así cuando vinimos al mundo, y es como si nos llevara cierta ventaja. Las personas por lo general prefieren adaptarse antes que actuar individualmente. Para ello se inventaron en la sociedad ciertas armas, como llamar "egoismo" al individualismo que por un tema de "moral" uno debería evitar ser egoista, donde la moral son un conjunto de ideas imaginarias y colectivas que nos dicen que está bien y que está mal en la sociedad.
Con individualidad me refiero a ser uno mismo y asumir la responsabilidad que uno tiene (con los demás, con el mundo, con el universo, etc), y no ser lo que otros quieren o lo que se te inculca que deberías ser para estar bien con los demás.
Y ésto es así desde siempre pareciera. Por otro lado, para la mayoria qeu se adaptó un cambio sería algo incómodo, el sistema se muestra como servicial, y ofrece servicios para nuestra comodidad. El hecho de que ellos elijan por nosotros, es uno de los tantos servicios que realizan.
Todos parecieran estar esperando algún político o superheroe que los libere de ése sometimiento, el cual parece nunca llegar. El sistema nos promete eso, porque sería la forma moral y conveniente para nuestra comodidad en la que nuestro deseo se haría realidad y además no tendríamos que hacernos responsables. ¿No puede ser tal vez otra de sus armas para evitarlo?
Y seguro debe haber más temas, que hacen qeu aunque todos sepamos ésto, de alguna forma se haga dificil hacer algo al respecto socialmente hablando.Última edición por Guiverno; 28/07/2012 a las 22:28
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Tal cual, en todas partes antes y ahora la única posibilidad de quitarse el yugo estuvo y está representada en el otro. Y es más, si no se quiere pensar en un individuo salvador se piensa en una gran gesta revolucionaria que lo modifique todo, y eso, claro está, siempre que se considere seriamente que el sistema es perverso, que es un yugo y que distorsiona nuestros "verdaderos" deseos de vivir mancomunadamente.
De todas maneras el tema de las influencias siempre me hace ruido, me parece que hay algo allí que no encaja. Esto de achacarle a otro el resultado de lo que en verdad somos es precisamente lo que Nietzsche denomina la “no libertad de la voluntad” y que se concibe como problema desde dos lados completamente opuestos, pero siempre de una manera hondamente personal: los unos no quieren renunciar a ningún precio a su “responsabilidad”, a la fe en sí mismos, al derecho personal a su mérito (las razas vanidosas se encuentran en este lado); los otros, a la inversa, no quieren salir responsables de nada, tener culpa de nada, y aspiran, desde un autodesprecio íntimo, a poder echar su carga sobre cualquier cosa (a Dios, al mundo, a los antepasados, al azar, a la sociedad)".
Creo que en esa definición encuadran tanto los cómodos como los prepotentes, pero lo que no entiendo son esas dos caras que vos mencionás la de "prefieren adaptarse" y a la vez "esperan que alguien los libere" denotando un contrasentido que no justifica la tolerancia si de comodidad bien entendida se trata. O la adaptación es falsa o es falsa la esperanza. Al menos eso me parece.

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