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No se si será onmipontente, pero si es el responsable del movimiento del universo y del milagro de la vida, para mi ya es suficiente Dios.
Un saludo -
@Inanimada: Pero cuando dices "todo lo puede", ¿qué quieres decir exactamente? Lo que decía antes es que ese "todo lo puede" puede significar muchas y muy diferentes cosas, y eso sí es una interesante discusión, ya que la idea de "posibilidad" tiene mucha aplicación aparte esta cuestión "teológica". De hecho estoy pensando si toda la noción de posibilidad no se habrá desarrollado precisamente a partir de la teología cristiana. (en el mundo pre-cristiano había noción de límite e infinito, pero como característica de las cosas. También estaba la noción de dynamis, potencia, como un no-ser-aún, pero no queda muy claro que el sentido actual de posibilidad entre ahí en juego. Y aunque puede parecer una cuestión de pura erudición histórica. De hecho una rama entera de la lógica formal (la lógica modal y sus derivaciones) se fundamenta en la diferencia entre posibilidad y necesidad. (La noción de necesidad, sí que se conoce desde antiguo, pero es más compleja de lo que parece, y habría que ver qué presupuestos teo-cosmogónicos contiene, que aunque de nuevo parezca simple discusión de discoteca, podría desde el otro haz del prisma dar una nueva luz sobre el tema del "poderlo todo".
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Entiendo. No, para nada, no lo entiendo en absoluto. Quieras que no, la idea de poder es bastante indeterminada ¿no te parece? Como te decía, a no ser que queramos conformarnos con indeterminaciones -y según entiendo filosofía ha de ser un afán de clarificar toda indeterminación- hay que poner mientes en comprender que sea eso de la (omni)potencia. No sé si me sigues. Puesto entre interrogantes ¿qué es eso - del poder?
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No existe paradoja alguna realmente. Dios puede realmente crear todo. El ser humano, por mucho esfuerzo que ponga en la misión de comprender esto, jamás lo logrará, ya que es algo que se determina mediante la experiencia, la práctica y la prueba, algo que no estamos capacitados para hacer, ya que no somos omnipotentes. Por lo tanto, surgen preguntas cuyas respuestas desconocemos, pero la ausencia de estas respuestas determina nuestro desconocimiento sobre el tema y no una paradoja respecto a las habilidades o limitaciones de Dios

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