Ok, entonces mi intuicion inicial andaba bien rumbreada.
"Solo el tiempo cura el desamor" es una frase incompleta, por lo menos.
Lo que quiere decir es que el tiempo puede "curar", corregir, sera la no correspondencia de un amor.
Sea porque dejo de ser un amor correspondido, sea porque nunca lo fue, ... me acorde de algo que lei no hace mucho. Cito una parte nomas
(...)Bernard Shaw lo dijo así: "Enamorarse es exagerar demasiado la diferencia entre una mujer y otra".
La concepción de la media naranja se vincula con la del flechazo, que también ha llegado hasta nuestros días, y según la cual Eros hiere con sus flechas y enamora instantáneamente, de modo que pareciera que si el amor no surge a primera vista, mediante una primera intuición para la que el atractivo físico suele ser decisivo, no podrá surgir más tarde. El flechazo hipnotiza, electrifica y fascina con una primera imagen primordial por la que se "cae" enamorado. En la mitología griega no hay amores que surjan de otra manera. Pero no todas las personas se enamoran así. Algunos lo hacen a fuego lento, serenamente, menos por un mecanismo de relojería que por una narración cuya materia prima es el tiempo. Muchas personas adscriben hoy día a la concepción del flechazo, y se privan de conocer a quien podrían empezar a amar con el tiempo. Como toda intuición, el flechazo es falible y supone altas dosis de idealización. Confiar ciegamente en una intuición es exponerse a grandes desencantos. El amor también puede nacer con el conocimiento, con la reflexión, con la aparición de ciertas circunstancias, con el descubrimiento paulatino de la persona a la que se aprende a amar.
Otra razón que probablemente contribuya a asociar el amor a la desdicha es que,
a diferencia de la amistad, a la que consideramos una relación, y que por tanto presupone reciprocidad, designamos con la palabra amor a un sentimiento, y ningún sentimiento presupone correspondencia. Mientras no puedo decir que soy amigo de quien no se siente amigo mío, parece legítimo decir que se ama a quien no corresponde a nuestro amor. Creo que este factor también contribuye a vincular el amor a la desdicha. En otro de los diálogos de
Sueño de una noche de verano, un hombre increpa a una mujer:
—
¿No te digo en los términos más claros que no te amo ni podría amarte?
Ella responde:
—
Y por eso mismo te amo más. Yo soy tu terrier, y cuanto más me pegues, más afecto te tendré. Trátame como a tu terrier, úsame, recházame, pégame, descuídame, piérdeme, pero por indigna que sea deja que te siga. ¿Qué puesto más humilde puedo implorar sino que me trates como a tu perro? La concepción platónica del deseo como ausencia también contribuyó a que Occidente generara una idea sobre el amor tan estrechamente asociada al sufrimiento. No hace falta haber leído a Platón para suscribir esta teoría que está presente en el sentido común, en las páginas de filósofos como Schopenhauer y Sartre, y en la bibliografía psicoanalítica. Esta concepción es expuesta por Platón en el Banquete e identifica al amor con el deseo. Sólo podemos desear aquello de lo que carecemos, afirma Sócrates, y si deseamos lo que tenemos es exclusivamente por miedo a perderlo. En base a esta idea muchos han creído que la insatisfacción es un mandato fatal que signa a la condición humana. Sería imposible disfrutar de lo que se posee, ya que cuando algo bueno se nos brinda, empezaríamos a aburrirnos a paso firme. Si la persona que nos gusta corresponde a nuestro amor, ya no nos resultaría pues tan deseable. Extrañamos a la persona que amamos pero cuando la vemos la intensidad de nuestro amor disminuye. Deseamos más su ausencia que su presencia. De allí que esta idea platónica sea conocida como la concepción del deseo como ausencia. El capitalismo se vincula con esta idea de deseo: si ansiamos el lavaplatos, una vez que lo obtuvimos deberemos aspirar al secarropas. Un deseo reemplaza al otro sin que parezca posible estar conforme con lo que se tiene.
Los teóricos liberales de la economía política definen a la civilización como el desarrollo de un grado creciente de "necesidades" y de la posibilidad de satisfacerlas. Hegel y Marx se apropian acríticamente de esta afirmación, de modo que izquierdas y derechas promueven la ampliación de las "necesidades" al infinito, sin que jamás sobrevenga un estado de satisfacción. Lo que no explica la teoría platónica es cómo podemos gozar de los bienes presentes: cómo podemos complacernos con un buen plato de fideos, no porque nos falte, sino justamente porque lo tenemos delante de nuestros ojos, o cómo es que existen algunas parejas felices que se regocijan con su mutua presencia.
Por contraposición al amor-pasión o enamoramiento, que en casi todas las historias que nos ha legado la literatura no excede los tres o cuatro años de duración, también es posible predisponernos al amor-acción, amor-compañero o amor-alegría, tal como lo entendió Spinoza, que asoció el amor con el deseo pero que entendió al deseo como presencia, como alegría, y no como ausencia ni como desdicha. De allí que con el objeto de concebir el amor en términos de acción y no de pasión, Fromm proponga para el inglés la expresión
be in love (ser o estar en el amor) para reemplazar a la de
fall in love ("caer en el amor").
Existe la posibilidad de diferenciar el enamoramiento o amor-pasión del amor-alegría o amor-compañero -o directamente diferenciar el enamoramiento del amor-, que no encuentra su objeto en la idealización sino en el conocimiento y en la aceptación del otro tal cual es, en la actividad y no en la pasividad, el amor que reconoce que toda relación que se prolonga en el tiempo trae aparejados momentos de antagonismo y aburrimiento, el amor que se regocija en la presencia del otro, en su disponibilidad y no en su ausencia, el amor que no presupone el sufrimiento de nadie, el amor que reconoce que toda pasión es por definición perecedera, y que el fin de la pasión no equivale al fin del deseo sexual ni al fin de la ternura o del compañerismo. ¿Cuál es la diferencia entre el amor y el deseo? En el amor se tiene en cuenta al sujeto amado, mientras que en el deseo la persona tiene sobre todo consciencia de sí.
Contemporáneamente a menudo se entiende que la pasión es sinónimo de deseo sexual. Esta asociación es resultado directo de la sexualización de las relaciones amorosas que tiene lugar con los movimientos de liberación sexual de los sesenta. No siempre se ha dado esta reducción de la pasión al deseo sexual. El concepto de amor-pasión desarrollado por la literatura romántica es altamente espiritual; no prescinde del sexo pero lo excede.
¿Cómo es que ideas que comenzaron a gestarse hace 2.500 años influyen aún en nuestras formas contemporáneas de amar? Occidente es resultado de la confluencia de la cultura griega con la judeocristiana, y en lo atinente al amor esto supone la influencia de dos concepciones diversas, la del Eros griego, que acentúa el deseo, el cultivo egoísta del placer -en su movimiento centrípeto-, y la del
ágape cristiano -en su movimiento centrífugo-, que acentúa la acción de dar, la ética de la ternura, la justicia y el respeto por los derechos individuales.
Es cierto que el enamoramiento puede no depender de nosotros, que no se ordena, que suele ser un misterio, una gracia que escapa a las virtudes. El amor en cambio podría ser incluido, a contramano de lo que afirman muchos filósofos, en la esfera voluntaria de las virtudes, tal como lo hizo el cristianismo, y habría buenas razones para dudar de su pretendida irracionalidad, ¿o acaso se supo alguna vez que a la mayoría de los hombres les diera lo mismo salir con una mujer treinta años menor que con una treinta años mayor? Razón y sinrazón se entrelazan con más frecuencia que la que los apóstoles del amor-pasión se atreverían a reconocer.
Concepciones occidentales sobre el amor (Fragmento de "Artes del buen vivir", Roxana Kreimer) Ultimamente ando con ganas de retomar una genealogia de las emociones que desde hace un tiempo, hara unos diez años, creo que a raiz de leer algun libro de Bateson o de Margaret Mead, me surgio.
Recuerdo que tenia que ver con cierta emocion especifica de los pertenecientes a cierta tribu de un lugar que no recuerdo. La emocion consistia en que a la persona que le agarraba, empezaba a correr en linea recta, sin detenerse, durante x tiempo hasta que por no recuerdo que por alguna causa, se detenia. Esa emocion, en nuestra cultura, no recuerdo que exista, porque las marathones no tienen un contexto emocional similar, que yo sepa. Sobre todo era llamativo el caracter repentino de tal emocion.
Leer eso me llevo a preguntarme ¿son "innatas" las emociones? ¿son construcciones culturales, son frutos de vivir en esta sociedad? ¿hasta donde el "rango emocional", es decir el tipo de emociones que podemos sentir, dependen del contexto social en que nacimos? si, invirtiendo l empirismo de hume, las cosas existen porque podemos nombrarlas ¿que ocurrira con las emociones a las cuales no les puse nombre?
Ejemplo:
"me permitiré citar una interesante novela contemporánea descriptiva de los sentimientos y de su peso en la cultura. Se trata de la última obra del escritor checo Milan Kundera (KUNDERA, 2000), titulada La ignorancia. Es un interesante texto sobre las diferencias culturales respecto y a partir de la nostalgia y la añoranza. El libro, a pesar de ser una novela, empieza con un capítulo dedicado al análisis etnolingüístico de los términos equivalentes a nostalgia y añoranza en diversos idiomas, y lo que significa en y para cada pueblo el tener o carecer de categorías lingüísticas para referirse a estos sentimientos. M. Kundera pone de relieve la importancia cultural de disponer de tales conceptos en la conformación de las emociones y de los sentimientos tal y como son vividos subjetivamente.
Otros ejemplos de igual peso que se me ocurren para ilustrar este hecho, son el sentimiento de morriña que dicen sufrir los gallegos cuando están lejos de su tierra. La morriña es una determinada añoranza de la lluvia, los olores y del verde especial que tiene la naturaleza en Galicia, al noroeste de España, a lo que se añade una mezcla de tristeza, pena, angustia, desazón y otros sentimientos de difícil descripción en castellano. La morriña es intraducible lingüística y culturalmente. Lo mismo puede afirmarse de la tuza, emoción típica de la Colombia andina, que experimentan los denominados paisas. Sufren de tuza algunos hombres al ser abandonados por su amada y es - para intentar una traducción libre- una mezcla de pena, rabia, frustración, sequedad interior, tristeza, abandono y temor infantil, casi me atrevo a decir que temor edípico. En sentido literal, la tuza es la parte central, seca y leñosa, que queda de una mazorca de maíz al extraerle los granos. Los colombianos saben reconocer cuando alguien está entuzado porque se embriaga de aguardiente y se pone a cantar una misma canción melancólica durante horas y horas, a veces noches enteras, evocando el ser querido sin nombrarlo aunque todo el mundo lo sabe (lo cual forma parte esencial de la socialización de la tuza), y a veces llorando. Alguna mujer ha estado también entuzada, pero generalmente son los hombres quienes experimentan este sentimiento. Ser capaz de vivenciar subjetivamente la tuza, como toda experiencia emocional, no es solo una cuestión de modismos idiomáticos sino que se trata de realidades culturales inexportables. "
CULTURA Y EMOCIONES. Manifiesto por una Antropología de las emociones, Dr. Josep Mª Fericgla
Por ultimo, que es adonde creo que mquiero llegar, sobre todo, en mis indagaciones: si las emociones, en su tipo, en su forma, en su "color", son construcciones sociales ¿hasta donde el como las vivo es "la" forma de vivirlas? ¿porque no podria vivirlas de maneras distintas? ¿podre acaso construir otras maneras de vivenciar experiencias, con "tonos" emocionales distintos?
¿podre modificar mi "paleta" emocional?
Si alguien tiene para aportarme textos, autores, opiniones o cualquier material al respecto, lo agradezco. Respecto al thread, espero haberte podido aoprtar puntas como para tu busqueda, sobre todo con lo de Kreimer.
Saludos.