Originalmente publicado por
Jolaus-ly
Que tal, la cordinacion de mis pensamientos con tu ensayo me han hecho recordar un apartado donde lei las similitudes del hombre con un parasito la semejanza extrema que tenemos, aunado a tus palabras siento el suicidio de la razon y no solo de la razon de la vida, de la humanidad en todos lo hogares con los paquetes inmensos de basura que son inyectados cada fin de semana mejor dicho diario ese imenso cancer que consume las mentes jugando con la desgracia con la miseria de los demas tienes demasiada razon y comparto la mayoria de tus ideas

y apoyo a los demas aun quedamos algunos vivos
Deberíamos reflexionar, la humanidad está en un punto de inflexión, no podemos seguir de esta manera, pronto no tendremos un planeta en donde vivir, matamos ocho millones de seres humanos de hambre al año, el sistema ha dejado de ser humano; el sistema del miedo es atroz, es criminal. Todos al menos una vez hemos sospechado esto, todos al menos en algunos momentos estamos humanamente vivos. ¿Cómo refundar la filosofía? ¿Cómo hacemos para poder dialogar y ponernos de acuerdo? ¿Por qué es tan difícil comunicarnos en este mundo extremadamente comunicado?
El lenguaje, el pensamiento, la razón, al final de cuenta no nos ha servido para nada, aún somos animales, el peor de los animales, el único con la capacidad de extinguir a todos los demás y así mismo. Estamos presos de un sistema que nos paraliza, que nos quita la sensibilidad, no es que estemos bien, muchas veces nuestra tranquilidad aparente es porque no podemos sentir.
En el devenir de la humanidad vemos como se fueron perfeccionando los medios de adormecimiento de lo humano, eran funcionales a emperadores, reyes, clérigos; hoy es funcional a un sistema, ni siquiera hay un hombre detrás de esto. Todos somos servidores, desde el que muere de hambre en África, el trabajador, el millonario, el mendigo; todos y cada uno. ¿Vale la pena? ¿Para qué vivimos? “La vida es una historia narrada por un idiota” nos cuenta Shakespeare sin temor a equivocarse, todos de vez en cuando lo percibimos ¿y qué hacemos? Nos rodeamos de cosas inútiles, de costumbres inútiles, de cacharros (por temor a la verdad Edipo de Tebas se saca los ojos) que terminan haciéndonos aún más idiotas de lo que éramos.
El gran rey, el gran hermano, al final de cuentas no era un hombre, terminó siendo el miedo.