Originalmente publicado por
thebest13
Lo que yo quiero saber es la comprobacion de que esa realidad( relativa o absoluta) existe, por que si os dais cuenta cuando un niño pregunta: ¿por qué existen los coches?, porque queremos movernos rapido, y ¿por que queremos movernos rapido? para no perder tiempo ¿y porque no queremos perder tiempo? .....
No encuentro una respuesta final basada en la razon, y asi en la mayoria de preguntas. Si nada(o casi nada) tiene respuesta final,¿como puede haber una realidad tangible que sea todo, si nada tiene sentido?
Claro, a eso se referieren muchos filósofos con causas últimas..., por eso al final todo termina en paradoja, en pensamientos circulares que se justifican unos a otros. Ya de esto hablaba Kant, Wittgenstein, Peirce y creo que también Husserl, entre muchos otros, por ejemplo.
Todo esto viene del concepto de percepción y de isntinto, es decir, muchas cosas, en última instancia, nos viven dadas, con un juicio de bueno (placer) o malo (displacer). Luego, posteriormente y retrospectivamente, tendemos a explicar (justificar) nuestras decisiones..., por eso todo al final se basa en la emocionalidad, en las percepciones y sensaciones (por ello es que las
tablas de verdad son axiómaticas e injustificables por sí mismas..., es decir, somos libres, teóricamente, de crear las tablas de verdad que queramos, y nos serán útiles siempre y cuando al juzgar las mantengamos constantes, es decir, que nuestro sistema de referencia no lo cambiemos; este cambio de sistema de referncia da lugar a lo que conocemos como "paradojas", que en verdad no existen).
La razón, como la conocemos como mecanismo "frío" (es decir, no emotivo, aunque esto según la mayoría de psicobiólogos es falso, siempre hay una emoción, incluso en la razón más "fría") aparece con más claridad en las causas menos básicas, es decir, en nuestra comprensión a gran escala de las cosas, lo que se denomina estructuralismo o sistema... Precisamente aparece a gran escala (es decir, gracias a la memoria) porque podemos ver las cosas "desde lejos", desde afuera, y muchas no nos producen, de manera directa, una emoción, una acción irracional...
Pero buscando la causa primera, la más cercana, es algo irracional. Esto lo justificamos de varias formas, y es que, los juicios irracionales son, estadísticamente (evolutivamente) buenos para la conservación de la vida, de ahí su "explicación", la del placer y el dolor...
Pero la realidad ya es, no necesita que nadie la explique..., además, como dice un sociólogo que estoy leyendo ahora (Zygmunt Bauman en "Vidas desperdiciadas"), las explicaciones, las razones, son una forma de sintetizar lo insintetizable..., de simplificar la realidad, de reducirla... para poder movernos en ella. Y reducimos en función de valores convenientes a nuestro motivo fundamental, que parece ser (o se supone) que es la conservación de la vida.
No sé si quedó algo claro. Bueno, nos leemos. Saludos.
P.D.: fíjense que el placer tiene muchas variantes, y todas ellas son la forma de un estado de "bienestar", ya sea por placeres fisiológicos elementales, como el gusto o el orgasmo, o placeres más "sofisticados", como el comprender, el resolver, el dar salida a una idea o proyecto, o la empatía de hacer sentir bien a otros, el sentimiento de paz, de alegría, de relajación (falta de tensión, posiblemente sinónimo de falta de miedo), etc... La diferencia entre los diferentes placeres es su "intensidad" y su "duración". Así el estado de ánimo general de una persona se debe a la suma de todos esos placeres, dando lugar a estados de ánimo más variables o invariables, etc..., lo cual desemboca en el desarrollo y las acciones y decisiones de esa persona en la vida. Por otro lado deberíamos sumar todos los displaceres, desde los dolores físicos a los dolores emocionales como la angustia, el miedo, etc...
P.D. 2: otra cosa a tener en cuenta, MUY IMPORTANTE, es que nosotros justificamos o explicamos dependiendo de nuestro estado anímico, es decir, el mundo será una mierda si estamos mal o a la inversa. Es decir, justificamos y estructuramos el mundo a favor, o mejor dicho, dirigidos (como si de un director de orquesta se tratara) por nuestro estado de ánimo (generalmente juzgando negativamente aquello que TEMEMOS, y positivamente aquello que CREEMOS SER o que DESEAMOS SER)