#1 Comunicación como generadora de consciencia común
Buenas de nuevo. Hoy les traigo una idea interesante que proviene sobre algunas reflexiones que he hecho a raíz de la lectura de Habermas, que me ha servido, como otros muchos filósofos, como punto de vista estimulante de intuiciones sobre conocimientos anteriores, dicho de otro modo, ver las mismas cosas con otros ojos, y lo que deriva de “otros ojos”, que es también ver cosas nuevas o nunca antes vistas. Para este ensayo utilizaré, dada la forma en la que realizo mis redacciones, cierta simbología. Esta simbología es el uso de los corchetes, es decir, “[“ y “]”, que es un paréntesis en el ensayo para, brevemente, exponer ideas que considero importantes pero que se alejan ya un poco de la idea fundamental del ensayo, aunque no de su propósito último, que es generar consciencia compartida
Sin más preliminar comenzaré la exposición.
Estoy comenzando a definir, a dilucidar (en definitiva a ser consciente) de una de las partes más importantes de la comunicación, que es la comunicación no como medio para un fin…, sino como fin en sí misma…, como la manera biológica y natural de superar la entropía (el caos, lo carente de significado), la confusión y todas las inutilidades y errores de la existencia en cuanto a su supuesto fin primordial, que parece ser, al menos observado empíricamente, la supervivencia [o definida de manera no teleológica como el quedar, como consecuencia y causa al mismo tiempo, principio y fin generador del concepto vida. Repito, al menos observado de manera empírica, de manera externa].
Antes de meternos de lleno en el tema de este ensayo es necesario hacer un previo juego de palabras para que la comprensión sea fácil. Debo llamar la atención sobre la relación que hay entre algunos términos del lenguaje coloquial.
Primero empecemos por la relación entre los términos socio y sociedad. La palabra socio quiere remarcar una relación entre personas destinadas a ayudarse mutuamente a alcanzar un objetivo, y la palabra sociedad hace referencia a este hecho definiendo un grupo de personas con el fin de ayudarse mutuamente a alcanzar un objetivo (de ahí los conceptos de sociedad anónima o sociedad limitada para referirse generalmente a empresas económicas). Bueno, pues la manera de pensar (el enfoque) que desarrolla el pensamiento que da lugar tanto a las acciones (o actividades) como a la comunicación de una sociedad (definida como medio para un fin, lo que he expuesto justo antes) se define como razón instrumental [la cual puede postularse como un tipo de alienación respecto a los fines trascendentales o últimos, ya que, por ejemplo, los objetivos económicos no son, en sí mismos, un fin sino también un medio…, un supuesto medio para alcanzar un determinado tipo o concepción de la felicidad]. Se denomina razón instrumental porque el objetivo que intenta obtenerse (en este caso en sociedad aunque la razón instrumental puede darse individualmente, sin ningún socio) es un instrumento, es decir y repitiendo lo anterior, el objetivo es un medio que supuestamente generará algo que deseamos, una consecuencia deseada, como por ejemplo un tipo de felicidad.
Ahora vayamos con otro juego de palabras. Veamos: comunidad, compartir, comunicación, comunión… y a este juego añadámosle otras palabras como consciencia, materialización, definición, convención, explicitar o formalización. Empecemos con el primer grupo de palabras. Vemos que todas llevan el prefijo com- que significa entre varios, así quedan sus significados explicitados respectivamente como: unidad entre varios, dividir entre varios, creación de unión entre varios y unión entre varios. Cada concepto tiene sus propias connotaciones psicológicas, por ejemplo, el término comunidad en tanto unidad entre varios, se usa primordialmente para distinguir entre diferentes grupos de personas (comunidad científica, comunidad cristiana, etc…), mientras que el término comunión en tanto unión entre varios, de significado muy similar a comunidad, se usa primordialmente para poner de manifiesto la unión emocional, de entendimiento profundo, en un grupo de personas. Al margen de los usos de las palabras, ambos términos, comunidad y comunión, ponen de manifiesto unas experiencias, lenguaje y valores compartidos. Debo remarcar sobretodo, dado el propósito fundamental de este ensayo, uno de los significados de comunicación (aunque no es lo que normalmente se entiende o se pone de manifiesto, coloquialmente, por este término): generar unión (unidad, unicidad, univocidad) entre varios.
Sobre el segundo grupo de palabras quiero exponer la idea fundamental de que remarcan, de distintas maneras, una toma de conciencia…, es decir, un conocimiento que nos permite ver más allá, ampliar nuestros horizontes, nuestras proyecciones [básicamente la filosofía no es más que esto, una toma de conciencia que nos permite llegar más lejos. Por eso la filosofía es trascendental aunque a muchos les parezca lo contrario
]. Así se dice que cuando se utiliza la comunicación en base a su finalidad esencial (que es la de generar un consenso, un criterio común, unas convenciones [siendo toda convención un mismo significado respecto a la misma palabra dado un contexto socio-histórico] que es la base para cualquier tipo de acuerdo) decimos que ese enfoque mental es la razón comunicativa, la cual busca ante todo el entendimiento frente a los acuerdos que se quieren discutir, o frente a los objetivos o deseos que dieron lugar a tal comunicación.
Además de lo dicho necesito exponer dos conceptos más, los conceptos de práctico y puro. Diré que algo es práctico cuando representa elementos abstractos o inconscientes definidos convencionalmente en una época, lugar y contexto dado, de tal manera que sólo existe y es útil dentro de los límites de ese contexto, ya que cuando pretende utilizarse fuera de los límites del contexto que dieron lugar a su definición se vuelve confuso y difícil de aplicar o articular (a menos que transformemos su significado práctico, a través de la inducción, en algo más universal).
Definimos algo puro en tanto que es universal, es decir, se puede utilizar en cualquier contexto, época o lugar a través de un proceso deductivo (o de acomodación o expresión) de la forma que debe adoptar para ese contexto, época y/o lugar. Así toda genealogía o estudio de los verdaderos orígenes de algo, es un acto de purificación del significado de algo. Lo práctico es algo que se define para ser usado…, lo puro son los deseos o necesidades verdaderas que dieron lugar a las intenciones o intereses socio-históricos, es definitiva, los orígenes de todo lo práctico.
Para ejemplificar, en un escrito lo práctico podría ser el tipo de letra que se usara, el material usado para escribir, el alfabeto o las palabras... y lo puro lo que siempre está presente en ese escrito variando todo lo demás, es decir, su significado más profundo, más universal. Cambia la forma según el contexto pero lo esencial se mantiene. Otra analogía para entender la diferencia entre practicidad y pureza es a través de los conceptos de proyección, luz y objeto..., así una fuente de luz, según la manera en la que incida sobre el objeto, proyectará una sombra diferente. La sombra proyectada representaría lo práctico, lo convencional o contextual, y el objeto lo puro, lo que nunca varía y el origen de lo práctico [por tanto lo práctico es aparente respecto a que no refleja el verdadero objeto o ley, sino una utilidad, una aplicación de la misma. Es el juicio dado en una situación pero no el juez. Lo práctico es una forma contingente de lo puro].
¡¡¡Y he aquí que hemos llegado, ya definido lo que es razón instrumental y razón comunicativa, practicidad y pureza, a la idea que quería exponer en este ensayo!!! ¡¡¡Atención, abran bien sus mentes!!!: comunicarse es compartir puntos de vista… y compartir puntos de vista NO es compartir valores… sino ACTITUDES, siendo una actitud la manera en la que reaccionamos emocionalmente frente a un estímulo, catalogándolo básicamente de positivo o negativo [veamos que los seres humanos pueden, frente a un mismo estímulo, responder de maneras muy distintas, juzgarlo de bueno o malo…, he ahí las limitaciones del conductismo]. Lo que comúnmente se denominan valores son, en verdad, elementos convencionales y derivados de las actitudes. Es decir, los valores son valores prácticos (consciente o inconscientemente) que no reflejan sus orígenes reales, su genealogía.
Así podemos hacer genealogía de los valores a través de las actitudes que definen, del estado emocional que manifiestan a la hora de enfrentar las situaciones de la vida, y así descubrir valores más universales y reales de los que comúnmente venimos definiendo. Es decir, valores como libertad, respeto, privacidad, derecho, voluntad, etc…, son valores prácticos que no reflejan los verdaderos valores de donde provienen.
Por esto mismo, gracias a la acción comunicativa (la actividad de la razón comunicativa) podemos conocer las verdaderas diferencias que separan a unos seres humanos y no su manifestación contingente, casual, en valores prácticos (como por ejemplo son valores prácticos los valores ecológicos, valores egoístas, valores epicúreos, valores éticos de todo tipo, etc…). Las manifestaciones o expresiones de determinados valores históricos son la materialización concreta de valores originarios o metavalores. Los valores prácticos provienen de juicios emocionales de la conciencia, que es lo que en definitiva constituyen las actitudes. Definir las actitudes o sus fundamentos de manera universal es acceder a los valores originarios o metavalores.
Comunicarse es, por tanto, comunicar actitudes, a través de relatos personales, parábolas, analogías, metáforas, etc… Las actitudes son lo que dan lugar a los puntos de vista. El conocer otras actitudes diferentes a las nuestras nos permite acercarnos a diferentes emocionalidades, compararlas con las nuestras… nos permite el entendimiento mutuo que permite con el tiempo la comunión, la creación de una comprensión mutua cada vez menos superficial.
Esta comprensión mutua es la generación de un lenguaje común, un acervo común de experiencias, palabras y significados…, nos permite habitar en un mismo mundo, [Wittgenstein decía: los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo], en una misma dimensión semántica, más universal y más grande…, en un mismo Lebenswelt.
Nos permite así crear una comunidad, que es la lucha contra el caos, contra la desarmonía, contra el absurdo.
Bueno, como siempre, espero que este ensayo les haga pensar. Hasta otra.
P.D.: después de haber escrito este ensayo leí un libro donde se expone, parcialmente, cosas dichas aquí. El libro se titula El misterio de la voluntad perdida de José Antonio Marina
Sin más preliminar comenzaré la exposición.
Estoy comenzando a definir, a dilucidar (en definitiva a ser consciente) de una de las partes más importantes de la comunicación, que es la comunicación no como medio para un fin…, sino como fin en sí misma…, como la manera biológica y natural de superar la entropía (el caos, lo carente de significado), la confusión y todas las inutilidades y errores de la existencia en cuanto a su supuesto fin primordial, que parece ser, al menos observado empíricamente, la supervivencia [o definida de manera no teleológica como el quedar, como consecuencia y causa al mismo tiempo, principio y fin generador del concepto vida. Repito, al menos observado de manera empírica, de manera externa].
Antes de meternos de lleno en el tema de este ensayo es necesario hacer un previo juego de palabras para que la comprensión sea fácil. Debo llamar la atención sobre la relación que hay entre algunos términos del lenguaje coloquial.
Primero empecemos por la relación entre los términos socio y sociedad. La palabra socio quiere remarcar una relación entre personas destinadas a ayudarse mutuamente a alcanzar un objetivo, y la palabra sociedad hace referencia a este hecho definiendo un grupo de personas con el fin de ayudarse mutuamente a alcanzar un objetivo (de ahí los conceptos de sociedad anónima o sociedad limitada para referirse generalmente a empresas económicas). Bueno, pues la manera de pensar (el enfoque) que desarrolla el pensamiento que da lugar tanto a las acciones (o actividades) como a la comunicación de una sociedad (definida como medio para un fin, lo que he expuesto justo antes) se define como razón instrumental [la cual puede postularse como un tipo de alienación respecto a los fines trascendentales o últimos, ya que, por ejemplo, los objetivos económicos no son, en sí mismos, un fin sino también un medio…, un supuesto medio para alcanzar un determinado tipo o concepción de la felicidad]. Se denomina razón instrumental porque el objetivo que intenta obtenerse (en este caso en sociedad aunque la razón instrumental puede darse individualmente, sin ningún socio) es un instrumento, es decir y repitiendo lo anterior, el objetivo es un medio que supuestamente generará algo que deseamos, una consecuencia deseada, como por ejemplo un tipo de felicidad.
Ahora vayamos con otro juego de palabras. Veamos: comunidad, compartir, comunicación, comunión… y a este juego añadámosle otras palabras como consciencia, materialización, definición, convención, explicitar o formalización. Empecemos con el primer grupo de palabras. Vemos que todas llevan el prefijo com- que significa entre varios, así quedan sus significados explicitados respectivamente como: unidad entre varios, dividir entre varios, creación de unión entre varios y unión entre varios. Cada concepto tiene sus propias connotaciones psicológicas, por ejemplo, el término comunidad en tanto unidad entre varios, se usa primordialmente para distinguir entre diferentes grupos de personas (comunidad científica, comunidad cristiana, etc…), mientras que el término comunión en tanto unión entre varios, de significado muy similar a comunidad, se usa primordialmente para poner de manifiesto la unión emocional, de entendimiento profundo, en un grupo de personas. Al margen de los usos de las palabras, ambos términos, comunidad y comunión, ponen de manifiesto unas experiencias, lenguaje y valores compartidos. Debo remarcar sobretodo, dado el propósito fundamental de este ensayo, uno de los significados de comunicación (aunque no es lo que normalmente se entiende o se pone de manifiesto, coloquialmente, por este término): generar unión (unidad, unicidad, univocidad) entre varios.
Sobre el segundo grupo de palabras quiero exponer la idea fundamental de que remarcan, de distintas maneras, una toma de conciencia…, es decir, un conocimiento que nos permite ver más allá, ampliar nuestros horizontes, nuestras proyecciones [básicamente la filosofía no es más que esto, una toma de conciencia que nos permite llegar más lejos. Por eso la filosofía es trascendental aunque a muchos les parezca lo contrario
]. Así se dice que cuando se utiliza la comunicación en base a su finalidad esencial (que es la de generar un consenso, un criterio común, unas convenciones [siendo toda convención un mismo significado respecto a la misma palabra dado un contexto socio-histórico] que es la base para cualquier tipo de acuerdo) decimos que ese enfoque mental es la razón comunicativa, la cual busca ante todo el entendimiento frente a los acuerdos que se quieren discutir, o frente a los objetivos o deseos que dieron lugar a tal comunicación.Además de lo dicho necesito exponer dos conceptos más, los conceptos de práctico y puro. Diré que algo es práctico cuando representa elementos abstractos o inconscientes definidos convencionalmente en una época, lugar y contexto dado, de tal manera que sólo existe y es útil dentro de los límites de ese contexto, ya que cuando pretende utilizarse fuera de los límites del contexto que dieron lugar a su definición se vuelve confuso y difícil de aplicar o articular (a menos que transformemos su significado práctico, a través de la inducción, en algo más universal).
Definimos algo puro en tanto que es universal, es decir, se puede utilizar en cualquier contexto, época o lugar a través de un proceso deductivo (o de acomodación o expresión) de la forma que debe adoptar para ese contexto, época y/o lugar. Así toda genealogía o estudio de los verdaderos orígenes de algo, es un acto de purificación del significado de algo. Lo práctico es algo que se define para ser usado…, lo puro son los deseos o necesidades verdaderas que dieron lugar a las intenciones o intereses socio-históricos, es definitiva, los orígenes de todo lo práctico.
Para ejemplificar, en un escrito lo práctico podría ser el tipo de letra que se usara, el material usado para escribir, el alfabeto o las palabras... y lo puro lo que siempre está presente en ese escrito variando todo lo demás, es decir, su significado más profundo, más universal. Cambia la forma según el contexto pero lo esencial se mantiene. Otra analogía para entender la diferencia entre practicidad y pureza es a través de los conceptos de proyección, luz y objeto..., así una fuente de luz, según la manera en la que incida sobre el objeto, proyectará una sombra diferente. La sombra proyectada representaría lo práctico, lo convencional o contextual, y el objeto lo puro, lo que nunca varía y el origen de lo práctico [por tanto lo práctico es aparente respecto a que no refleja el verdadero objeto o ley, sino una utilidad, una aplicación de la misma. Es el juicio dado en una situación pero no el juez. Lo práctico es una forma contingente de lo puro].
¡¡¡Y he aquí que hemos llegado, ya definido lo que es razón instrumental y razón comunicativa, practicidad y pureza, a la idea que quería exponer en este ensayo!!! ¡¡¡Atención, abran bien sus mentes!!!: comunicarse es compartir puntos de vista… y compartir puntos de vista NO es compartir valores… sino ACTITUDES, siendo una actitud la manera en la que reaccionamos emocionalmente frente a un estímulo, catalogándolo básicamente de positivo o negativo [veamos que los seres humanos pueden, frente a un mismo estímulo, responder de maneras muy distintas, juzgarlo de bueno o malo…, he ahí las limitaciones del conductismo]. Lo que comúnmente se denominan valores son, en verdad, elementos convencionales y derivados de las actitudes. Es decir, los valores son valores prácticos (consciente o inconscientemente) que no reflejan sus orígenes reales, su genealogía.
Así podemos hacer genealogía de los valores a través de las actitudes que definen, del estado emocional que manifiestan a la hora de enfrentar las situaciones de la vida, y así descubrir valores más universales y reales de los que comúnmente venimos definiendo. Es decir, valores como libertad, respeto, privacidad, derecho, voluntad, etc…, son valores prácticos que no reflejan los verdaderos valores de donde provienen.
Por esto mismo, gracias a la acción comunicativa (la actividad de la razón comunicativa) podemos conocer las verdaderas diferencias que separan a unos seres humanos y no su manifestación contingente, casual, en valores prácticos (como por ejemplo son valores prácticos los valores ecológicos, valores egoístas, valores epicúreos, valores éticos de todo tipo, etc…). Las manifestaciones o expresiones de determinados valores históricos son la materialización concreta de valores originarios o metavalores. Los valores prácticos provienen de juicios emocionales de la conciencia, que es lo que en definitiva constituyen las actitudes. Definir las actitudes o sus fundamentos de manera universal es acceder a los valores originarios o metavalores.
Comunicarse es, por tanto, comunicar actitudes, a través de relatos personales, parábolas, analogías, metáforas, etc… Las actitudes son lo que dan lugar a los puntos de vista. El conocer otras actitudes diferentes a las nuestras nos permite acercarnos a diferentes emocionalidades, compararlas con las nuestras… nos permite el entendimiento mutuo que permite con el tiempo la comunión, la creación de una comprensión mutua cada vez menos superficial.
Esta comprensión mutua es la generación de un lenguaje común, un acervo común de experiencias, palabras y significados…, nos permite habitar en un mismo mundo, [Wittgenstein decía: los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo], en una misma dimensión semántica, más universal y más grande…, en un mismo Lebenswelt.
Nos permite así crear una comunidad, que es la lucha contra el caos, contra la desarmonía, contra el absurdo.
Bueno, como siempre, espero que este ensayo les haga pensar. Hasta otra.
P.D.: después de haber escrito este ensayo leí un libro donde se expone, parcialmente, cosas dichas aquí. El libro se titula El misterio de la voluntad perdida de José Antonio Marina
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