Fotografia e Iluminacion Profesional /

[Varios] Cuando un testigo se va

Participa en el tema [Varios] Cuando un testigo se va en el foro Fotografia e Iluminacion Profesional.
Mil palabras Cuando un testigo se va Tal vez sea la primera vez que alguien ...

Buscar en este tema:
La comunidad de psicofxp.com está interesada en tu opinión sobre
[Varios] Cuando un testigo se va
Regístrate y comparte tu opinión ¡Es gratis y toma menos de un minuto!
 
  •  
    terepint escribió el 17/10/2006 a las 02:35 hs.
     
    ¿Mensaje inapropiado?
    #1 [Varios] Cuando un testigo se va
    Mil palabras

    Cuando un testigo se va



    Tal vez sea la primera vez que alguien reparó en él como sujeto, no como objeto. Pero se trata de él. El humilde cilindro que, por cientos de millones, durante décadas le prestó a la humanidad el servicio de copiarla, guardar sus infinitas variaciones y sostener su memoria paso a paso, clic a clic. Que merezca un primer plano nítido y hasta el lujo de un rulo de celuloide que lo enmarque es porque justo a él, y no a otro, le tocó ser el último rollo de película fotográfica producido por la fábrica de Fuji en Holanda. Una mirada de baja sensibilidad no le daría importancia al dato. Pero sucede que el pequeño elemento lleva en su currículum un valor agregado: esta factoría fue el último lugar de Europa en producirlos. Fueron 24 años dedicados a encapsular por millones la sombra virgen, absoluta. Con el arribo de la técnica digital, el soporte de celuloide pasó a museo y ahora forma parte de la historia de la fotografía.

    Que si algo es, es mágica. Un misterio que parece unido a la inquietud por entrever la realidad que nos atrapa al abandonar, semiciegos, la cueva natal. Esa amniótica cámara oscura donde pasamos 9 meses en viaje por alcanzar la photo, esto es, la luz. La pulsión por saber dónde estamos, que convierte a la fotografía en una de nuestras creaciones más bellas y patéticas. No es para nada un arte menor: nació del deseo de apresar lo perdido y de la desesperación por tener (y mostrar) la constancia de nuestra visibilidad. Ella es la semiplena prueba de que hay camino y hay viajero. Que ser y haber sido son mucho más que una conjugación verbal. La fotografía es nuestro certificado de existencia y también el testigo que nos agenda en imágenes del nacer al morir. ¿O no es ella la que da fe de que la creación nos contiene en su álbum?

    En esos íntimos naipes que llamamos fotos discurre el río visual de nuestra vida. El film privado que el magnesio o el flash fijaron en sepia, blanco y negro, o color. Su fatal inocencia describe la travesía de la mariposa, el animal único que son toro más torero, la torta de la boda, el temblor del colibrí, la colita del bebe y la máscara de ceniza del muerto. Estos y millones de gestos, viajes, actos y demás manotazos de ahogados que damos en el tiempo. La fotografía fija nuestros puntos sucesivos. Y nuestros puntos suspensivos. La lágrima abuela de 1925 y la sonrisa nieta de 2006.

    Ningún acto, salvo el fotográfico, anticipa de modo mágico a la muerte. Por eso nos tiembla la vida cada vez que nos recorremos en un álbum. Nos buscamos dudando frente a esos otros que fuimos y que ahora vemos trasvasados de imagen en imagen en el mutante muestrario que nos guarda. Cientos de fotos apiladas en el fondo de los ojos a la espera de que un clic traiga los pormenores de cada escena fija, de lo claro y lo oscuro de la mitología personal que la memoria, esa avara, retiene o dio al olvido.

    Ante este rollo final de una época, emociona pensar en los pioneros. En Niepce obsedido por lograr fotos que pudieran tomarse mediante el simple abrir y cerrar de ojos. El llevó la utopía al origen. La retrotrajo al primer hombre que pintaba para cazar. Al recolector de paisajes y curador de las antiquísimas galerías de arte de Lascaux y Altamira. Emociona también que Daguerre sintiera que fotografiar era robarle presente al pasado. Tatuar la piel del agua (que es como hacer con luz un alfabeto nuevo). Al bucear en las sales de plata, estos dos primeros escritores de luz inventaron al niño que no crece, el ciervo en el acto de saltar, el nadador inmóvil. Sumaron ciencia a la poesía. Y supieron (y tal vez sea el único saber que importe) que "el primer animal visible de lo invisible es la luz", como lo entrevió y nos lo dijo (como ninguno pudo hacerlo mejor) José Lezama Lima, un poeta fotógrafo. Un mirador.

    Por Esteban Peicovich
    www.palabristas.com.ar
     
    | Más
  • Usuario inexistente escribió el 17/10/2006 a las 05:09 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #2 Re: Cuando un testigo se va

    Muy bueno el artículo, para reflexionar.

    Originalmente publicado por Esteban Peicovich
    En esos íntimos naipes que llamamos fotos discurre el río visual de nuestra vida. El film privado que el magnesio o el flash fijaron en sepia, blanco y negro, o color. Su fatal inocencia describe la travesía de la mariposa, el animal único que son toro más torero, la torta de la boda, el temblor del colibrí, la colita del bebe y la máscara de ceniza del muerto. Estos y millones de gestos, viajes, actos y demás manotazos de ahogados que damos en el tiempo. La fotografía fija nuestros puntos sucesivos. Y nuestros puntos suspensivos. La lágrima abuela de 1925 y la sonrisa nieta de 2006.

    Ningún acto, salvo el fotográfico, anticipa de modo mágico a la muerte. Por eso nos tiembla la vida cada vez que nos recorremos en un álbum. Nos buscamos dudando frente a esos otros que fuimos y que ahora vemos trasvasados de imagen en imagen en el mutante muestrario que nos guarda. Cientos de fotos apiladas en el fondo de los ojos a la espera de que un clic traiga los pormenores de cada escena fija, de lo claro y lo oscuro de la mitología personal que la memoria, esa avara, retiene o dio al olvido.

    En su libro La cámara lúcida el ensayista y crítico francés Roland Barthes define a la fotografía como una nueva forma de alucinación, falsa a nivel de la percepción, pero verdadera a nivel del tiempo. (Pág.194).
    Y en cuanto a la imagen fotográfica, considera que la fotografía sólo adquiere su valor pleno con la desaparición irreversible del referente, con la muerte del sujeto fotografiado, con el paso del tiempo...(Pág.23).
    (...) Todos esos jóvenes fotógrafos que se asignan por el mundo consagrándose a la captura de la actualidad no saben que son agentes de la Muerte: con la excusa denegadora de lo locamente vivo. Es necesario que en una sociedad la Muerte esté en alguna parte; si ya no está en lo religioso, deberá estar en otra parte: quizás en esa imagen que produce la Muerte al querer conservar la vida. Vida/Muerte es un paradigma que se reduce a un simple clic del disparador, el que separa la pose inicial del papel final. (Pág. 160-161) (...) La fotografía expresa la Muerte en futuro. Tanto si el sujeto ha muerto como si no, toda fotografía es siempre esta catástrofe. (Pág.165) Y ligado al atributo de Real que acompaña a la Fotografía, el autor dice: (...) La fotografía sólo es laboriosa cuando engaña. Jamás podrá mentir sobre su existencia. Toda fotografía es un certificado de presencia. (Pág.151) (...) Noema: la fotografía autentifica la existencia del ser. (Pág.182)


    Saludos.
  • simhost escribió el 19/10/2006 a las 02:10 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #3 Re: Cuando un testigo se va

    Exelente, uno va perdiendo la costumbre de leer y se encuentra con esto... Que puedo decir mas que gracias por tomarse el tiempo de recopilar info, poesia, o simples fotos para que los demas lo disfruten.
    Estos fueron 15 minutos de mi vida (lo lei dos veces...) bien usados.
    10 puntos de chocolate.


    Saludos
    Su servidor
    SimHOST
  • terepint escribió el 19/10/2006 a las 04:23 hs. ¿Mensaje inapropiado?

    #4 Re: Cuando un testigo se va

    Esperando el chocolate ...


Estadísticas del tema
  • 3 RESPUESTAS
  • 469 VISTAS
  • 3 USUARIOS RESPONDIERON
 
Ir arriba
Contacto | Acerca de | Ayuda | Términos Legales | privacidad | Pautas de convivencia | Mapa de los foros | TrabajÁ con nosotros
©2008 Psicofxp.com S.A. - Todos los derechos reservados
Certifica IAB