#1 Club Atletico Independiente
UN CACHETAZO A LA HISTORIA.
Quizás usted lea estas líneas apenas haya finalizado el encuentro que Independiente… aquel Rey de Copas… perdió ante Flamengo, por goleada, por los cuartos de final de la MERCOSUR. Quizás usted preste atención a este comentario una vez que hayan pasado ya varias horas de esta pésima actuación del Rojo… No importa si se sucedieron horas, días, semanas o meses… El pensamiento del hincha de Independiente debe resultar inalterable, aunque las agujas del reloj marquen otros tiempos. El 31 de octubre de 2001 es un día que los Diablos Rojos no debemos olvidar jamás. Acostumbrados a lograr enormes hazañas en nuestra rica, gloriosa y exitosa HISTORIA, con vitrinas llenas de trofeos que otros han envidiado eternamente, hoy nos vemos sumergidos en una tristeza que “nao tem fin”.
La vergüenza deportiva sacude nuestros corazones. Independiente, de la mano de Enzo Trossero (aquel gran capitán que ha sabido dar tantas vueltas olímpicas), recibió un cachetazo terrible en tierra brasilera. Uno más y van… El resultado usted ya lo conoce y lo sufre a cada segundo de su vida; Flamengo 4 – Independiente 0… Idéntico resultado al de la edición 1999 de esta copa MERCOSUR. Ante el mismo rival y en las mismas circunstancias. Esta vez fue en Brasilia… en aquella oportunidad en el Maracaná… y el día de mañana podrá ser quizás en Porto Alegre, Belo Horizonte o en la ciudad que fuese, ante el rival que nos deponga el destino. El Independiente de los últimos tiempos ha cosechado más tristezas que alegrías. Nada es nuevo bajo el sol. Y esta lamentable derrota ante el Flamengo del Lobo Zagallo (que en el torneo brasilero está peleando los últimos puestos) es consecuencia de una serie de razones que han llevado a este Independiente a estar, hoy por hoy, en el lugar que se merece. Le guste a quien le guste. Ni los dirigentes, ni los jugadores, ni los integrantes del cuerpo técnico han estado a la altura de las circunstancias. Ahora ni nunca. Independiente tiene un equipo sin personalidad, sin alma, sin entrega, sin cambio de ritmo, sin variantes, sin riqueza técnica… sin identidad, un equipo que a casi todos los hinchas del Rojo le ofrece la misma sensación: pareciera, aunque suene increíble, que le da lo mismo ganar que perder. Un equipo que va a contramano de la historia. Un equipo no representa al hincha de Independiente. La actuación del arbitro Ruiz dejó mucho que desear, hasta ahí estamos todos de acuerdo… Quizás se apresuró en expulsar a Manrique… Pero en los momentos calientes hay que mantener la cabeza fría. Y ni Trossero y sus dirigidos supieron hacerlo. Porque iban apenas 20 minutos de la primera etapa y todavía quedaba mucho camino por recorrer. Ni siquiera, Independiente estaba perdiendo el partido cuando expulsan a Manrique, quien anteriormente se había ganado infantilmente una amarilla absurda por salir muy lejos de su área y cometer una infracción inútil… Manrique se condicionó a si mismo. El peor rival que tuvo Independiente fue una vez más el propio Independiente. Desde el arranque le regaló el partido a Flamengo. No puede ser que un equipo que pretende ser competitivo y está en el más alto nivel, pretendiendo llegar a instancias finales, provoque semejantes errores de forma y de fondo. El jugador de Independiente debe tener autocrítica, al igual que Enzo Trossero, los hinchas y todos los que sentimos por Independiente un amor incondicional. Basta de responsabilizar a arbitros, rivales, estado del campo de juego, decisiones dirigenciales, etc, etc… Nosotros somos CULPABLES absolutos de este momento que atraviesa el Rey de Copas. El peor momento en la historia del club. Y lo peor de todo es que nos vamos acostumbrando a perder… y no sólo perder partidos de fútbol, jugando bien, regular o mal… Vamos perdiendo IDENTIDAD. Vamos perdiendo GRANDEZA. Vamos perdiendo NUESTRA HISTORIA. Y no hay peor ciego que el que no quiere ver. Dejemos de mirar a Racing, River, Boca, San Lorenzo… Flamengo o quien sea. Miremos a Independiente; ese es el mejor espejo. Por eso, el hincha de Independiente también debe aprender a reflexionar y tener autocrítica. Basta de hacer un campeonato de hinchadas. Basta de mirar al vecino. En casa están los verdaderos problemas que hoy, 31 de octubre de 2001, nos han llevado… una vez más… a recibir otro terrible cachetazo cuyo dolor inmenso perdurará para siempre, aunque las agujas del reloj marquen el año 2020. Este ha sido un CACHETAZO A LA HISTORIA. Le guste a quien le guste. Le duela a quien le duela. Quien quiera sentirse tocado, que lo haga. Primero está INDEPENDIENTE, después los hombres y los nombres que protagonizan su historia. Despertemos antes que sea demasiado tarde para lágrimas. Y tengamos que ver a Independiente los sábados por la tarde. Porque el destino podrá ser cruel, pero la única verdad es la realidad.
Quizás usted lea estas líneas apenas haya finalizado el encuentro que Independiente… aquel Rey de Copas… perdió ante Flamengo, por goleada, por los cuartos de final de la MERCOSUR. Quizás usted preste atención a este comentario una vez que hayan pasado ya varias horas de esta pésima actuación del Rojo… No importa si se sucedieron horas, días, semanas o meses… El pensamiento del hincha de Independiente debe resultar inalterable, aunque las agujas del reloj marquen otros tiempos. El 31 de octubre de 2001 es un día que los Diablos Rojos no debemos olvidar jamás. Acostumbrados a lograr enormes hazañas en nuestra rica, gloriosa y exitosa HISTORIA, con vitrinas llenas de trofeos que otros han envidiado eternamente, hoy nos vemos sumergidos en una tristeza que “nao tem fin”.
La vergüenza deportiva sacude nuestros corazones. Independiente, de la mano de Enzo Trossero (aquel gran capitán que ha sabido dar tantas vueltas olímpicas), recibió un cachetazo terrible en tierra brasilera. Uno más y van… El resultado usted ya lo conoce y lo sufre a cada segundo de su vida; Flamengo 4 – Independiente 0… Idéntico resultado al de la edición 1999 de esta copa MERCOSUR. Ante el mismo rival y en las mismas circunstancias. Esta vez fue en Brasilia… en aquella oportunidad en el Maracaná… y el día de mañana podrá ser quizás en Porto Alegre, Belo Horizonte o en la ciudad que fuese, ante el rival que nos deponga el destino. El Independiente de los últimos tiempos ha cosechado más tristezas que alegrías. Nada es nuevo bajo el sol. Y esta lamentable derrota ante el Flamengo del Lobo Zagallo (que en el torneo brasilero está peleando los últimos puestos) es consecuencia de una serie de razones que han llevado a este Independiente a estar, hoy por hoy, en el lugar que se merece. Le guste a quien le guste. Ni los dirigentes, ni los jugadores, ni los integrantes del cuerpo técnico han estado a la altura de las circunstancias. Ahora ni nunca. Independiente tiene un equipo sin personalidad, sin alma, sin entrega, sin cambio de ritmo, sin variantes, sin riqueza técnica… sin identidad, un equipo que a casi todos los hinchas del Rojo le ofrece la misma sensación: pareciera, aunque suene increíble, que le da lo mismo ganar que perder. Un equipo que va a contramano de la historia. Un equipo no representa al hincha de Independiente. La actuación del arbitro Ruiz dejó mucho que desear, hasta ahí estamos todos de acuerdo… Quizás se apresuró en expulsar a Manrique… Pero en los momentos calientes hay que mantener la cabeza fría. Y ni Trossero y sus dirigidos supieron hacerlo. Porque iban apenas 20 minutos de la primera etapa y todavía quedaba mucho camino por recorrer. Ni siquiera, Independiente estaba perdiendo el partido cuando expulsan a Manrique, quien anteriormente se había ganado infantilmente una amarilla absurda por salir muy lejos de su área y cometer una infracción inútil… Manrique se condicionó a si mismo. El peor rival que tuvo Independiente fue una vez más el propio Independiente. Desde el arranque le regaló el partido a Flamengo. No puede ser que un equipo que pretende ser competitivo y está en el más alto nivel, pretendiendo llegar a instancias finales, provoque semejantes errores de forma y de fondo. El jugador de Independiente debe tener autocrítica, al igual que Enzo Trossero, los hinchas y todos los que sentimos por Independiente un amor incondicional. Basta de responsabilizar a arbitros, rivales, estado del campo de juego, decisiones dirigenciales, etc, etc… Nosotros somos CULPABLES absolutos de este momento que atraviesa el Rey de Copas. El peor momento en la historia del club. Y lo peor de todo es que nos vamos acostumbrando a perder… y no sólo perder partidos de fútbol, jugando bien, regular o mal… Vamos perdiendo IDENTIDAD. Vamos perdiendo GRANDEZA. Vamos perdiendo NUESTRA HISTORIA. Y no hay peor ciego que el que no quiere ver. Dejemos de mirar a Racing, River, Boca, San Lorenzo… Flamengo o quien sea. Miremos a Independiente; ese es el mejor espejo. Por eso, el hincha de Independiente también debe aprender a reflexionar y tener autocrítica. Basta de hacer un campeonato de hinchadas. Basta de mirar al vecino. En casa están los verdaderos problemas que hoy, 31 de octubre de 2001, nos han llevado… una vez más… a recibir otro terrible cachetazo cuyo dolor inmenso perdurará para siempre, aunque las agujas del reloj marquen el año 2020. Este ha sido un CACHETAZO A LA HISTORIA. Le guste a quien le guste. Le duela a quien le duela. Quien quiera sentirse tocado, que lo haga. Primero está INDEPENDIENTE, después los hombres y los nombres que protagonizan su historia. Despertemos antes que sea demasiado tarde para lágrimas. Y tengamos que ver a Independiente los sábados por la tarde. Porque el destino podrá ser cruel, pero la única verdad es la realidad.
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