#1 [MUNDIAL 2006] Cambiasso: "Estamos a tiempo de construir un gran equipo"
El 1° de abril de 1995 comenzó la historia. Esteban Cambiasso tenía 14 años. Daba varios años de ventaja en ese amistoso entre combinados Sub 17 que terminó 2 a 2 ante Chile. El escenario fue la cancha de Santa Laura, en el conurbano de Santiago. Desde entonces, su nombre comenzó a volverse sinónimo de selección. Primero, a través de su largo recorrido por los juveniles. Después, con su paulatina inserción entre los mayores. Hoy es uno de los futbolistas imprescindibles en los planes de José Pekerman..., justo el hombre que lo conoce como nadie. Está complacido, pero no se siente un alumno aventajado. "Lo que soy hoy como futbolista se lo debo a las selecciones juveniles. Nunca me olvidaré de que mi caso fue inusual, ya que no es habitual que Real Madrid compre a un chico de la 8» división de Argentinos. Entonces la tarea formativa en los juveniles fue decisiva en mi carrera y siempre lo agradeceré. Pero, a la vez, es un tema que, de algún modo, intento eludir y no avanzar en profundidad, porque he advertido que muchas veces se aprovecha esa situación para ligarme a los procesos de José, casi desconociendo que luego mi trayectoria también la construí y la enriquecí por los clubes de la Argentina y del exterior." Toda una declaración de carácter.
Los 90 minutos que ayer jugó con Internazionale en el empate 1 a 1 ante Siena, en el estadio Meazza, fueron uno de los últimos peldaños que escaló en la temporada italiana. Desde hoy, Cambiasso se sumergirá en la vida de la selección. Al menos por algunas horas, en el Antiguo Convento, en Boadilla del Monte, en las afueras de esa Madrid que lo alojó durante varias temporadas. "Estamos bien, con ilusión, que es el estado que debe reinar en la antesala de un Mundial. Esta convivencia nos ayudará a integrarnos aún más. Será muy bueno estar con la cabeza 100% en la selección, porque después a todos nos esperarán las últimas obligaciones con nuestros clubes para intentar cerrar la temporada lo mejor posible", cuenta telefónicamente desde Milan, antes de dirigirse a la capital española. Al regreso, sabe que lo espera la posibilidad de sumar un nuevo título: el próximo jueves jugará el desquite con Roma (1-1), por la final de la Copa Italia.
-¿Hiciste una evaluación de los tres rivales del Grupo C?
-Uno se puede imaginar la dificultad que supondrá cada uno de ellos por la historia que ostentan algunos y por las características de otros. Pero en realidad no me he detenido a estudiarlos. Que será difícil es lógico, está a la vista, pero yo me pregunto qué partido de fútbol de hoy en el nivel mundial es sencillo? Que es difícil, sí, pero yo no me animaría a adjetivarlo como se lo ha hecho, no lo llamaría "el grupo de la muerte", no coincido con este tipo de rótulo, pero a la vez comprendo las necesidades mediáticas. Es un grupo difícil, pero no más difícil que los demás.
-Crespo, Riquelme, Messi, Tevez, Saviola Antes que nada, ¿qué te generan tantos nombres: ilusión o la obligatoria necesidad de conseguir un equilibrio en el equipo?
-Una cosa no inhibe la otra. Me parece que no hay que verlo como una opción. A mí me gustan los equipos equilibrados, pero también los que se nutren con jugadores diferentes, elegidos para hacer algo distinto, de esos que tienen la capacidad de cambiar el curso de un partido. Y no considero que haya que elegir entre una u otra opción, ambas pueden convivir en la misma formación. Es todo un desafío, es verdad, pero se puede alcanzar. Y la Argentina lo puede alcanzar. Es la inteligencia para jugar los partidos lo que hace grandes a los equipos.
-¿Habrá tiempo para conseguirlo?
-Y el tiempo es el nuevo gran enemigo en el fútbol actual. Pero sí, siento que el tiempo que tendremos por delante nos alcanzará: estamos a tiempo de construir un gran equipo. Y sin importar los nombres, se podrá construir un gran equipo, esté quien esté en el plantel.
-Semanas antes de la Copa de 2002, la Argentina intentaba hacer equilibrio entre tantos triunfalismos. Hoy el panorama es diferente, pero ¿igualmente creés que la selección es candidata?
-La Argentina es candidata y tal vez no favorita. Aunque parezca un juego de palabras, no es lo mismo. Somos candidatos, desde ya, y queda a la vista si imaginamos que si la Argentina sale campeona del mundo nadie se sorprenderá, nadie podría decir que no estaba en los cálculos, ¿no? Bajo la mirada europea, y hablo por lo que me dicen mis conocidos en España e Italia, nos tienen mucho respeto.
-Te encontrás en la antesala de un Mundial de mayores, pero ya jugaste tres entre los juveniles. ¿Encontrás alguna similitud?
-La ansiedad porque llegue, la emoción por ser uno de sus protagonistas es la misma, pero si no tuviera en claro que la dimensión de un torneo de mayores es totalmente distinta, estaría respondiendo una estupidez. La ilusión puedo decir que es la misma que sentía ante mi primer Mundial, el Sub 17 de Ecuador, cuando tenía 14-15 años, porque en ese momento aquello era lo máximo que me podía ocurrir, y ahora, más de una década después, es idéntica la sensación: estar en Alemania va a ser lo máximo a lo que puedo aspirar en mi carrera como futbolista. Después, la gran diferencia es que para un Mundial juvenil la preparación es intensa porque tu club pasa a ser la selección y te entrenás tres veces por semana con el equipo nacional. Eso, en la mayor, ya sabemos que como posibilidad desapareció hace tiempo.
-Y también es muy diferente la resonancia por la expectativa que depositan los hinchas
-Pero la carga del espectador aprendimos a llevarla con naturalidad. Uno aprende a vivirla con responsabilidad.
-¿Son los problemas defensivos los que piden más rápida solución?
-Volvemos al tema del equilibrio y eso se consigue conociendo mucho a tu compañero, entendiendo cómo se mueve. Pero estos desajustes también ocurren en ataque, claro que se notan menos. Por ejemplo, si yo me equivoco y no le pongo un pase justo a nuestro N° 9, pasa más inadvertido; lo mismo si tiro un centro y no cae donde se suponía que iba a estar el centrodelantero. En cambio, los goles borran todas las huellas de un mal recorrido anterior. Es decir, si de ocho situaciones de gol se anotan dos, nadie se acuerda de las seis desperdiciadas. Pero defensivamente los errores se pagan con otra trascendencia. Si hay ocho rechazos apropiados y dos desatenciones, esas fallas que se convierten en goles para el rival quedan en la retina de todos. Son las reglas del fútbol de hoy y el precio del triunfalismo. Pero no es nada que a nosotros nos genere una gran preocupación.
-Sin perder de vista las distracciones del final, ¿la actuación que ofrecieron ante Inglaterra es la medida que quieren mantener?
-Con Inglaterra hicimos un partido muy interesante y frente a un equipo que en mi criterio será otro de los candidatos al título. Y ante Croacia también nos quedamos conformes con el volumen general de juego que exhibimos, porque si en el primer tiempo hubiésemos marcados uno o dos goles más, a nadie le habría extrañado. Claro que si nos volviese a ocurrir, y nada menos que en un Mundial, sería muy doloroso. Pero estamos convencidos de que son detalles corregibles.
1 vez fue expulsado: en junio de 2005, ante Ecuador (0-2)
20 veces fue citado a la selección mayor: 11 llamados fueron de Bielsa y 9 de Pekerman
77 partidos jugó en su etapa de juveniles, una marca que es récord; en ese ciclo anotó siete goles
La Nacion Los 90 minutos que ayer jugó con Internazionale en el empate 1 a 1 ante Siena, en el estadio Meazza, fueron uno de los últimos peldaños que escaló en la temporada italiana. Desde hoy, Cambiasso se sumergirá en la vida de la selección. Al menos por algunas horas, en el Antiguo Convento, en Boadilla del Monte, en las afueras de esa Madrid que lo alojó durante varias temporadas. "Estamos bien, con ilusión, que es el estado que debe reinar en la antesala de un Mundial. Esta convivencia nos ayudará a integrarnos aún más. Será muy bueno estar con la cabeza 100% en la selección, porque después a todos nos esperarán las últimas obligaciones con nuestros clubes para intentar cerrar la temporada lo mejor posible", cuenta telefónicamente desde Milan, antes de dirigirse a la capital española. Al regreso, sabe que lo espera la posibilidad de sumar un nuevo título: el próximo jueves jugará el desquite con Roma (1-1), por la final de la Copa Italia.
-¿Hiciste una evaluación de los tres rivales del Grupo C?
-Uno se puede imaginar la dificultad que supondrá cada uno de ellos por la historia que ostentan algunos y por las características de otros. Pero en realidad no me he detenido a estudiarlos. Que será difícil es lógico, está a la vista, pero yo me pregunto qué partido de fútbol de hoy en el nivel mundial es sencillo? Que es difícil, sí, pero yo no me animaría a adjetivarlo como se lo ha hecho, no lo llamaría "el grupo de la muerte", no coincido con este tipo de rótulo, pero a la vez comprendo las necesidades mediáticas. Es un grupo difícil, pero no más difícil que los demás.
-Crespo, Riquelme, Messi, Tevez, Saviola Antes que nada, ¿qué te generan tantos nombres: ilusión o la obligatoria necesidad de conseguir un equilibrio en el equipo?
-Una cosa no inhibe la otra. Me parece que no hay que verlo como una opción. A mí me gustan los equipos equilibrados, pero también los que se nutren con jugadores diferentes, elegidos para hacer algo distinto, de esos que tienen la capacidad de cambiar el curso de un partido. Y no considero que haya que elegir entre una u otra opción, ambas pueden convivir en la misma formación. Es todo un desafío, es verdad, pero se puede alcanzar. Y la Argentina lo puede alcanzar. Es la inteligencia para jugar los partidos lo que hace grandes a los equipos.
-¿Habrá tiempo para conseguirlo?
-Y el tiempo es el nuevo gran enemigo en el fútbol actual. Pero sí, siento que el tiempo que tendremos por delante nos alcanzará: estamos a tiempo de construir un gran equipo. Y sin importar los nombres, se podrá construir un gran equipo, esté quien esté en el plantel.
-Semanas antes de la Copa de 2002, la Argentina intentaba hacer equilibrio entre tantos triunfalismos. Hoy el panorama es diferente, pero ¿igualmente creés que la selección es candidata?
-La Argentina es candidata y tal vez no favorita. Aunque parezca un juego de palabras, no es lo mismo. Somos candidatos, desde ya, y queda a la vista si imaginamos que si la Argentina sale campeona del mundo nadie se sorprenderá, nadie podría decir que no estaba en los cálculos, ¿no? Bajo la mirada europea, y hablo por lo que me dicen mis conocidos en España e Italia, nos tienen mucho respeto.
-Te encontrás en la antesala de un Mundial de mayores, pero ya jugaste tres entre los juveniles. ¿Encontrás alguna similitud?
-La ansiedad porque llegue, la emoción por ser uno de sus protagonistas es la misma, pero si no tuviera en claro que la dimensión de un torneo de mayores es totalmente distinta, estaría respondiendo una estupidez. La ilusión puedo decir que es la misma que sentía ante mi primer Mundial, el Sub 17 de Ecuador, cuando tenía 14-15 años, porque en ese momento aquello era lo máximo que me podía ocurrir, y ahora, más de una década después, es idéntica la sensación: estar en Alemania va a ser lo máximo a lo que puedo aspirar en mi carrera como futbolista. Después, la gran diferencia es que para un Mundial juvenil la preparación es intensa porque tu club pasa a ser la selección y te entrenás tres veces por semana con el equipo nacional. Eso, en la mayor, ya sabemos que como posibilidad desapareció hace tiempo.
-Y también es muy diferente la resonancia por la expectativa que depositan los hinchas
-Pero la carga del espectador aprendimos a llevarla con naturalidad. Uno aprende a vivirla con responsabilidad.
-¿Son los problemas defensivos los que piden más rápida solución?
-Volvemos al tema del equilibrio y eso se consigue conociendo mucho a tu compañero, entendiendo cómo se mueve. Pero estos desajustes también ocurren en ataque, claro que se notan menos. Por ejemplo, si yo me equivoco y no le pongo un pase justo a nuestro N° 9, pasa más inadvertido; lo mismo si tiro un centro y no cae donde se suponía que iba a estar el centrodelantero. En cambio, los goles borran todas las huellas de un mal recorrido anterior. Es decir, si de ocho situaciones de gol se anotan dos, nadie se acuerda de las seis desperdiciadas. Pero defensivamente los errores se pagan con otra trascendencia. Si hay ocho rechazos apropiados y dos desatenciones, esas fallas que se convierten en goles para el rival quedan en la retina de todos. Son las reglas del fútbol de hoy y el precio del triunfalismo. Pero no es nada que a nosotros nos genere una gran preocupación.
-Sin perder de vista las distracciones del final, ¿la actuación que ofrecieron ante Inglaterra es la medida que quieren mantener?
-Con Inglaterra hicimos un partido muy interesante y frente a un equipo que en mi criterio será otro de los candidatos al título. Y ante Croacia también nos quedamos conformes con el volumen general de juego que exhibimos, porque si en el primer tiempo hubiésemos marcados uno o dos goles más, a nadie le habría extrañado. Claro que si nos volviese a ocurrir, y nada menos que en un Mundial, sería muy doloroso. Pero estamos convencidos de que son detalles corregibles.
- Un experto que busca su bautismo mayor
Es cierto que Cambiasso está frente a su primer torneo de mayores, pero ya sabe de que se trata una Copa del Mundo; en total, encadenó 17 partidos por mundiales: seis en el Sub 17 de Ecuador 95; siete en el Sub 20 de Malasia 97 y otros cuatro en el Sub 20 de Nigeria 99; ganó 12, empató uno y perdió cuatro
1 vez fue expulsado: en junio de 2005, ante Ecuador (0-2)
20 veces fue citado a la selección mayor: 11 llamados fueron de Bielsa y 9 de Pekerman
77 partidos jugó en su etapa de juveniles, una marca que es récord; en ese ciclo anotó siete goles
0
