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LOS PROGRAMAS DE "CODIGO ABIERTO" JAQUEAN A MICROSOFT

Cada vez más empresas, grandes y pequeñas, de ingeniería y genética, de minería y alimentación, optan por instalar en sus sistemas softwares de "código abierto", descartando a los tradicionales programas encriptados. Así, Linux el famoso programa del finlandés Linus Torvalds, gana terreno y relega al Windows de Microsoft. ¿Por qué todo el mundo lo prefiere? Por un lado, porque operar con software de código abierto baja costos. Y por otro, porque los gerentes de sistemas de todo el mundo tienen muchas ganas de independizarse de Bill Gates.
Por Massimo Miccoli

Tiempo estimado de lectura 3'21''

La Universidad de Illinois, Estados Unidos, necesitaba una supercalculadora gigante para su Centro Nacional de Supercomputación y contrató a IBM.. Actualmente, la empresa esta abocada a la dura tarea de poner a punto la máquina, conformada por 160 servidores equipados con procesadores Itanium, fabricados por Intel. Esta supercalculadora, que es capaz de elaborar mil millones de cálculos por segundo, será utilizada para estudiar una gran variedad de problemas vinculados a la investigación en el campo de los agujeros negros y la relatividad. Su software es de código abierto. Y se llama Linux.

Este tipo de softwares contienen, en general, un paquete que incluye sistemas operativos, programas gráficos, lenguajes de programación y hasta plataformas de comercio electrónico; todo gratis y apto para ser reproducido y distribuido infinitas veces, a compañeros de trabajo y amigos, en su versión original o modificada, según las exigencias de quien lo haga. Linux, pero también Apache, Perl, Php, Mysql y Zope son todos software de código abierto, un modelo de negocio verdaderamente revolucionario que está modificando la industria informática.

Son, se sabe, programas desarrollados por la comunidad de Internet, por personas que trabajan en grupos reunidos en torno a una pasión común: la programación. No se conocen ni se ven, cada uno opera en el escritorio virtual de su propia computadora, pero trabajan todos en el mismo proyecto: se intercambian partes del código por e-mail, publican sus programas en Internet y, también desde la red, ofrecen su asistencia técnica, paga, claro. La coordinación del proyecto está a cargo de personas o sociedades, como en el caso Linux, cuyas directivas de desarrollo están a cargo de su creador, el finlandés Linus Torvalds.

Para colmo, si hasta hace un tiempo el código abierto parecía ser una pasión de los fanáticos de la informática, hoy se ha transformado en un verdadero negocio que convoca a cada vez más colosos de la industria informática, cuya enorme mayoría proviene del mundo del "código cerrado". ¿Qué los seduce? Por un lado, las ganas de independizarse de Microsoft; por otro, la oportunidad de bajar costos, sobre todo en los tiempos de crisis que vive el sector de la alta tecnología.

Así, IBM, Dell, Compaq y HP entre otras parecen ser de la partida. Basta utilizar un servidor con el sistema Linux en lugar del tradicional Windows 2000 para reducir el precio de venta del hardware en varios miles de dólares. Y esta reducción es mucho más consistente en el caso de instalaciones más complejas. De hecho, desde hace un tiempo, el sistema ideado por Torvalds está integrado a los instrumentos de investigación de la NASA. Los mismos ingenieros de la agencia espacial estadounidense pusieron a punto una versión de Linux a prueba de hackers.

Incluso, el gobierno norteamericano favoreció un proyecto destinado a facilitar la adopción del software de código abierto en la administración pública, siguiendo el ejemplo de muchos países europeos. Y es más: Linux encontró las puertas abiertas en el Departamento de Defensa, la oficina del Tesoro y el ejército de los Estados Unidos. Así, el sistema se expande como una mancha de petróleo y, con él, el esquema de código abierto, no sólo hacia el sector de la investigación avanzada, sino, también, hacia el ámbito empresarial.

IBM, que creó un centro para trabajar sobre Linux y otras aplicaciones de código abierto, invertirá en su nueva supercomputadora alrededor de mil millones de dólares. Pero semejante inversión se verá recompensada por el éxito de ventas del sistema Linux. Entre las empresas que eligieron las soluciones de IBM basadas en el software Linux figuran la petrolera Shell y la minera Western Geco, en cuyos centros informáticos ya funcionan sendas gigantescas calculadoras IBM de elevadísima capacidad basadas en Linux.

Se trata de sistemas llamados "clusters" que permiten que varias calculadoras trabajen en tandem para garantizar el servicio incluso en caso de desperfectos técnicos. Así, si una computadora falla, entra en funcionamiento una computadora gemela y el problema está resuelto. Y otras compañías, no tan grandes, como la farmacéutica californiana Incyte Genomics también van hacia Linux: sus investigaciones en el campo genético dependen en gran medida de una supercalculadora Linux conformada por unos 3.000 microprocesadores que permiten ahorrar varios miles de dólares en hardware y software.

© La Repubblica

Traducción de Claudia Martínez