El 29 de Mayo de cumplen varios aniversarios: el primero es del decreto de la Primera Junta que “crea” (para algunos solo lo reorganiza por que tal ejército ya existía) al ejército patriota, que afronta las campañas por nuestra Independencia.

El segundo es el aniversario del “Cordobazo”, acaecido en 1969, y que recuerda a la insurrección popular contra el gobierno de Onganía y las políticas económicas de su Ministro de Economía Krieger Vasena.

El tercero conmemora el secuestro y posterior muerte de Aramburu en 1970, que significó la aparición pública de la organización político-militar llamada “Montoneros”, que tanta gravitación tuviera, en los años sucesivos.

También puede referirse al “Viborazo” (1970), manifestación realizada en Córdoba en recuerdo del “Cordobazo” del año anterior.

No de voy a explayar sobre estos aniversarios, por que ya, seguramente, otros se encargarán de hacerlo. Cada uno según su óptica, claro.

Quiero recordar que también se cumplen 50 años de la desaparición de Norma Mirta Penjerek, joven de 16 años que el 29 de mayo de 1962 a las 8 menos cuarto de la noche se retiró de la clase de inglés, que le impartía Perla Stauzauer de Priellitanzky en su domicilio de Boyacá 420, y nunca llegó a la casa de sus padres, donde residía, en la Avda. Alberdi 3252, ambos de la Capital Federal.

Preocupados los padres de Norma, Enrique Penjerek y Clara Breitman, comenzaron a llamar a las compañeras y amigas de su hija, pero ninguna sabía nada. Finalmente radicaron la denuncia en la Comisaría 40. En la investigación se descartó que hubiera sufrido un accidente, Norma no apareció en clínicas u hospitales. La familia publicó una nota en los diarios con la foto de la menor ausente.

Cuarenta y seis días después, el 15 de julio, apareció el cadáver de una mujer estrangulada, y en avanzado estado de descomposición, en Llavallol en los terrenos del Instituto Fitotécnico de la Universidad de La Plata.

La primera autopsia determinó que se trataba de una mujer de 1,65 metros de altura, 10 cm. más alta que Norma Penjerek, los padres no pudieron reconocer a su hija en ese cadáver. Una segunda autopsia pudo rescatar una huella dactilar del dedo anular izquierdo, que se comparó con la ficha dactiloscópica y resultó que coincidían con la de Norma Penjerek. El dentista que atendía a la menor asimismo, reconoció la dentadura de la misma.

Con tales pericias la Justicia determinó que el cadáver hallado en Llavallol pertenecía a Norma Mirta Penjerek. El 25 de Agosto el cuerpo fue entregado a la familia que lo sepultó en el cementerio de La Tablada.

El 15 de Julio de 1963, la prostituta María Sisti denunció ante el Comisario Colotto de la Policía Federal que Pedro Vecchio, dueño de una zapatería en Florencio Varela y concejal electo por la Unión Vecinal, se dedicaba a reclutar jóvenes para orgías de gente adinerada, que se realizaban en un chalet de la localidad de Bosques.

Vecchio no fue hallado en su domicilio, pero se entregó el 23 de Setiembre proclamando su inocencia. La Cámara del Crimen de la Capital el 5 de Abril de 1965 decretó su sobreseimiento, ninguna de las imputaciones le pudo ser probada. Todo nacía de una enemistad que mantenía el fotógrafo José Luis Fernández, vecino de Vecchio en Florencio Varela.

Hubo denuncias de apremios por parte de los testigos, que se desdijeron. Nunca se supo quien fue el asesino de Noma Penjerek, el caso permanece sin resolverse.

El 23 de agosto de 1963 el matutino El Mundo, que contaba entre sus columnistas a Edgardo da Mommio, Horacio de Dios y Bernardo Neustadt, lanzó la versión que Norma Penjerek habría sido asesinada por sectores de ultraderecha, en represalia contra el secuestro en la Argentina de Adolf Eichmann y su posterior juicio y ejecución en Jerusalén.

Esta versión ligaba a la adolescente porteña con uno de los máximos responsables del Holocausto.

Otra versión sostenía que su padre Enrique Penjerek, destacado miembro de la colectividad judía argentina, habría sido uno de los informantes del comando que secuestró a Adolfo Eichmann. Nada de esto ha sido probado.

Sin embargo a 50 años del hecho, cuando la causa judicial acumula polvo en los archivos, el diario “Clarín” en su edición del domingo 27 de Mayo de 2012 publica un reportaje a un primo de Norma, “Chacho” Penjerek, residente en Hurlingham y que no conoció a su prima Norma, quien sospecha que su prima supo ser sacada del país para residir en un kibutz en Israel, en una típica operación de los servicios de inteligencia, mientras que en Argentina se enterraba un cadáver falso.

“Chacho” Penjerek añade que le resultan sugestivos los viajes que realizó el padre de Norma a España en 1958, que de un cuñado suyo se decía en la familia que trabajaba en los servicios de inteligencia, y el alto standard de vida de los padres de Norma, él empleado municipal y enfermera ella.

También contó que un primo suyo residente en Israel que lo visitó en 2005 en su domicilio de Hurlingham, le dijo que debió separarse de su primera esposa por que la familia le encomendó el cuidado a una adolescente de 17 años que tuvo problemas en Argentina y fue a residir a un kibutz en Haffa (http://www.clarin.com/policiales /crimenes/Todavia-hoy-creo-cadaver-Norma_0_707929271.html).

Siempre se dijo en determinados círculos, entre susurros y medias voces y alejado de oídos indiscretos, que el “Caso Penjerek” tenía relación con el secuestro de Eichmann, pero solo se pudo conocer el testimonio del fallecido Comisario Colotto (http://www.youtube.com/watch?v=emsyyxrZZ_c), a quien se lo sindicó como vinculado de la Triple A.

A 50 años años la intriga es cada vez más compleja, y lo único cierto es que Norma Mirta Penjerek fue secuestrada el 29 de Mayo de 1962, dos días antes de la ejecución de Eichmann en Israel.