#1 [GUERRAS] la aviación en la seguda guerra mundial La aviación en la Segunda Guerra Mundial
Introducción
La Segunda Guerra Mundial, que comenzó el 1 de septiembre de 1939 (si bien en Asia llevaban luchando desde 1937 Japón contra China) para acabar oficialmente el 2 de septiembre de 1945, es el conflicto armado más importante en la historia de la humanidad, causando la muerte de alrededor de unos 56 millones de personas, la mayoría de ellas civiles. El conflicto opuso, a manera de resumen, a dos bandos: los Aliados y el Eje.
· El Eje: las tres potencias del Eje fueron Alemania, Italia y Japón. Otros países que también formaron parte de este bando fueron Eslovaquia, Finlandia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Croacia y Tailandia.
· Los Aliados: En un principio fueron Francia y el Reino Unido las potencias aliadas que decidieron hacer frente al eje, pero las agresiones del este involucraron en la guerra, en el bando aliado, a Polonia, Dinamarca, Noruega, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Yugoslavia y Grecia. Puede citarse también la participaron de los países de la Commonwealth como Australia, Canadá, Sudáfrica y Nueva Zelanda. La adhesión de Japón al Eje propició la alianza con China, y después se unieron la URSS tras la invasión alemana, y los Estados Unidos a partir del 7 de diciembre de 1941 tras el ataque a Pearl Harbor.
· Neutrales: en Europa se mantuvieron neutrales Irlanda, España, Portugal, Suecia, Suiza y Turquía.
La segunda guerra mundial, fue sin lugar a dudas, el acontecimiento que impulso definitivamente la industria aérea y sentó las bases para el desarrollo de la industria espacial. Hasta entonces nunca se había constatado la relevancia estratégica de disponer de una flota aérea importante. La aviación permitía acortar distancias o salvar barreras naturales que, en términos militares, anteriormente constituían un elemento defensivo; los Estados Unidos dejaban de estar lejos del ataque de cualquier potencial enemigo (ataque japonés a Pearl Harbor), el canal de la mancha dejaba de ser una protección para los británicos frente al ataque de las potencias rivales europeas (bombardeos alemanes sobre Londres), o el despliegue de poderosos frentes de batalla no bastaba para frenar los ataques enemigos (bombardeos aliados sobre las ciudades industriales de las cuencas del Rhin y del Rhur).
La Segunda Guerra Mundial contempló la aparición de una nueva especialidad de arma aérea: la aviación de transporte, que intervino tanto en el campo táctico como en el estratégico con su participación en las operaciones aerotransportadas. Los constantes perfeccionamientos logrados en las técnicas aeronáuticas (propulsión a reacción, visores giroscópicos, radar, radio, etc.) y la importancia de las misiones asignadas a la aviación, consagraron su papel determinante en la estrategia moderna.
El campo aéreo absorbió alrededor de un 40% de los gastos de guerra de los países enfrentados y el conjunto de aviones construidos por Alemania, Reino Unido, EEUU, URSS y Japón entre 1939 y 1945 se elevó a unos 750 000.
Finalmente, en la segunda guerra mundial se sentaron las bases del desarrollo de la industria de misiles y posteriormente de la espacial, a través de los intentos alemanes para preparar misiles con los que poder bombardear Gran Bretaña sin arriesgar aviones ni pilotos, y el otro nuevo factor cara al futuro de la aviación: la bomba atómica, que proporcionaba una potencia destructiva inmensa al avión armado con ella.
Radar
El nombre Radar viene de Radio Detección and Ranging, es decir radio detección y rango. La detección de objetos metálicos por medio de ondas de radio data de muchos años antes de la Primera Guerra Mundial. En 1935, en Gran Bretaña, se fabricó el primer radar que tuvo condiciones operativas y en 1939 Henry Boot, John T. Randall y los hermanos Russel y Sigurd Varian inventan el Magnetrón de Cavidad Resonante que hace posible el radar tal como lo conocemos hoy en día.
Este desarrollo le permitió a Inglaterra proteger sus costas con una cadena de torres de radar a lo largo del Dover, sistema que fue clave para la alerta temprana necesaria para colocar las escuadrillas de cazas en posición de repeler los ataque alemanes. Obviamente, el mando aéreo alemán en manos de Herman Goering no tuvo la capacidad de planear los ataques adecuados a esas líneas de defensa que sufrieron muy pocos daños durante la Batalla de Inglaterra. Sin embargo, los alemanes se preguntaban, ¿por qué siempre nos están esperando?
En Alemania, se inició una competencia entre los fabricantes que culminó en 1936 cuando GEMA, utilizando un transmisor de 8 kilovatios con una longitud de onda de 1,8 metros (165 Mc/s), logró detectar un avión a 28 Km. de distancia. Ese equipo fue el precursor del Funkmess llamado Freya. En 1935, Telefunken se unió a la competencia con un aparato de 50 cm. y antena parabólica giratoria que fue el ancestro del radar de alerta aérea Würzburg. El Freya y el Würzburg formarían la plataforma de la defensa terrestre de los alemanes.
El Eje
Alemania
En 1939 la aviación alemana (Luftwaffe) era la más potente y moderna fuerza aérea del mundo. Disponía en el mismo año de 4800 aparatos de guerra. La producción mensual alemana era de 1100 aviones, casi el doble de la industria británica. Los fundamentales cazas en servicio eran dos: el Messerschmitt 109, monomotor de brillantísimo rendimiento, el más logrado de los aparatos alemanes, y el Messerschmitt 110, después bimotor, un caza pesado específicamente adaptado para la caza nocturna. Con aparatos de tal calidad, y no sólo gracias a su número, la Alemania de Hitler estaba segura de ganar la guerra, aunque casi todos terminarían fracasando, porque la táctica y la estrategia de la guerra aérea cambiarían mucho más deprisa de lo que suponían los altos jefes de la Luftwaffe.
Cuando fue posible, la Alemania nazi tuvo más de un tipo de avión para cada misión de combate, así como nuevos diseños preparados para convertirse en la siguiente generación. Si algún caza tuvo un comienzo desalentador éste fue el Messerschmitt Bf 109 (que realizó su primer vuelo en mayo de 1935), que sufrió muchas quejas. Pero en vez de desaparecer de la escena aeronáutica, no sólo fue el caza seleccionado por la Luftwaffe en 1937, sino que virtualmente fue su único caza entre 1937 y 1942.
A finales de 1944 no sólo estaba entrando en servicio en grandes cantidades el birreactor Me 262, sino que la Luftwaffe también utilizaba el interceptador Me 163, impulsado por un motor cohete que le daba una gran velocidad de trepada aunque carecía de alcance y autonomía. Ambos eran excelentes máquinas en el aire, aunque sufrieron diversos problemas que restringieron su valor, y llegaron demasiado tarde para evitar la derrota.
Italia
En los años treinta Italia se encontraba a la cabeza en la fabricación de motores avanzados de combustión interna, tenía un instinto especial para el diseño aeronáutico y sus pilotos acrobáticos eran excelentes. Durante la guerra el potencial aéreo italiano fue rápidamente considerado por los británicos como un bienvenido descanso en la dura tarea de combatir contra la flota alemana.
El caza italiano más numeroso era el biplano C.R. 42, muy cómodo de pilotar pero ampliamente superado por Hurricane y Spitfire. Además de los tipos principales, Italia produjo también numerosos cazas menores, pero hacia 1943 ya había perdido tanto la capacidad como el deseo de lucha y casi ninguno de estos excelentes cazas llegó a ser fabricado en serie. Los únicos cazas italianos a la altura de sus rivales fueron los veloces Macchi Mc202 Folgore, que superó a los Hawker Hurricane y P-40 Kittyhawk británicos. No pudo competir sin embargo con las más últimas versiones del Sitfire y sufrió muchas pérdidas.
Japón
Como en el caso de la Unión Soviética, el desarrollo de aviones de caza en Japón era casi completamente desconocido para los países occidentales en el momento del ataque a Pearl Harbor, en diciembre de 1941. En lugares tales como Londres y Washington creían que los japoneses sólo podían hacer copias inferiores de los aparatos occidentales y que sus fuerzas aéreas y navales estaban equipadas casi por completo con biplanos con tren de aterrizaje fijo. El resultado inevitable fue que cuando los pilotos aliados se enfrentaron con los cazas japoneses, estos últimos no representaron solamente una sorpresa grave y desagradable: el Zero (Mitsubishi A6M) pareció invencible a los pilotos aliados que lo encontraban por primera vez; trepaba como un cohete y tenía una maniobrabilidad inigualable. Sin embargo, el zero era muy vulnerable e incapaz de soportar daños en combate.
Los Aliados
Gran Bretaña
La Royal Air Force, la aviación británica, era todavía débil al comienzo del conflicto, pero el plan de modernización de las escuadrillas (los grupos aéreos) progresaba a ritmo acelerado. En primera línea estaban los bombarderos de altura, todos bimotores, menos veloces que sus correspondientes alemanes, pero bastante más adaptados a los fines estratégicos; aunque, por el momento, eran pocos.
Algunos destacamentos de caza tienen ya adjudicado el inmejorable Spitfire, uno de los primer os aviones británicos en adoptar la construcción con los modernos revestimientos resistentes, y dotado de alas elípticas, poco común, que le permitía descender en picado más rápidamente que cualquier otro avión. Sin embargo, la importancia del Spitfire residió en su increíble capacidad de desarrollo, ya que fue capaz de recibir más potencia, más combustible, cañones, bombas y equipo naval, e incluso llevó barriles de cerveza con destino a las tropas en las cabezas de playa de Normandía.
Polonia
La aviación polaca disponía de unos centenares de aviones de producción nacional. Sin embargo, Polonia fue invadida en cuestión de semanas o días por los ejércitos alemanes y pocos de sus aparatos sobrevivieron. El país dio una imagen muy pobre. A mediados de los años treinta, su fuerza aérea había sido una de las más potentes y mejor entrenadas de Europa, y su despliegue de regimientos de caza equipados con el P.11 hubiera podido hacer frente a cualquier agresor. Sin embargo, en 1939 esos cazas estaban pasados de moda. Hubo realmente un sustituto, el PZL P.50 Jastrzab, pero sólo existía un prototipo cuando los alemanes invadieron Polonia, y fue abatido por la artillería antiaérea al confundirlo con un avión alemán.
Australia
La Commonwealth de Australia, separada geográficamente de sus enemigos potenciales, gastó sólo simbólicas cantidades en defensa y no tuvo prácticamente capacidad de fabricar aviones de combate hasta justo después del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Quizás en parte por la iniciativa del comandante de ala Lawrence Wackett, quien formó la Tugan Aircraft y posteriormente, en 1936, registró la Commonwealth Aircraft Corporation, germinó la semilla de una industria aeronáutica.
URSS
Tan en secreto trabajaron los soviéticos que el mundo comenzó a conocer sus aviones a través de las fotografías editadas por los alemanes, durante sus invasiones. Los dos únicos cazas que se pensaba que existían eran el biplano Chato y el monoplano Rata, y estos nombres eran los apodos con los que los bautizaron los pilotos de Franco durante la Guerra Civil española.
No fue hasta los años sesenta cuando los estudiosos del potencial aéreo soviético comenzaron a reunir las piezas de la impresionante historia de lo que habían conseguido los burós de diseño (OKB) soviéticos. Los Chato y Rata (en realidad los I-15 e I-16) habían sido los cazas predominantes en 1941, pero también estaban en producción aparatos mucho mejores.
Los LaGG (Lavochkin, Gorbunov y Gudkov), MiG (Mikoyan - Gurevich) y Yak (Yakovlev) estaban destinados a ser fabricados en cantidades fantásticas a pesar de la necesidad imperiosa del otoño de 1941 de evacuar la mayoría de las fábricas e instalar nuevas cadenas de montaje más al este. Gradualmente y con un coste horroroso, el control del espacio aéreo en el frente del Este fue pasando a manos soviéticas. En los combates tomaron parte algunos cazas enviados desde EE.UU. y Gran Bretaña, y también algunos pilotos no soviéticos.
Estados Unidos
Geográficamente alejados de cualquier enemigo potencial, los EE.UU. dedicaron únicamente sumas modestas a los aviones de combate hasta que las guerras en China, España y luego Europa forzaron al país a despertarse, a finales de los años treinta. En esta época, a pesar de tener una industria de primera línea en capacidad técnica, tecnológica y potencial de producción, la nación no se había volcado en el diseño de cazas y no tenía nada similar al Bf 109E o al Spitfire.
En noviembre de 1939, cuando la North American Aviation fue requerida por Gran Bretaña para que construyera el Curtiss P-40 para la RAF, el presidente de la compañía, "Dutch" Kindelberger, replicó que la NAA podía diseñar un caza mucho mejor y partiendo de cero. El P-40, aunque mediocre, era algo seguro, mientras que NAA no tenía experiencia en la construcción de cazas. El NA-73 resultante tenía un motor Merlin. Llamado Mustang, el avión resultó ser una obra maestra.
Un área donde Estados Unidos demostró su hegemonía fue en la de los aviones navales. El Grumman F4F mantuvo a solas el poderío sobre los océanos hasta que en 1943 hicieron su aparición los formidables F6F y F4U. Gracias a sus potentes motores podían mover sus pesadas células mucho mejor que sus pequeños y ligeros enemigos.
