La Familia: Perspectiva Histórico - Cultural

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      • 29/04/08
    #1 La Familia: Perspectiva Histórico - Cultural

    Al preocuparnos por las características de las relaciones familiares, no podemos tomar conciencia real de la situación actual sin tomar en cuenta su perspectiva histórica, que es un poco la causa del estado actual; así como es necesario referirse a un futuro de expectativas y propuestas, que significan un poco el motivo para posibles cambios.

    Uno de los subsistemas estructurales más importantes de toda sociedad es su sistema de parentesco. Varía de una sociedad a otra y aún dentro de la misma, hay diversos tipos. Este sistema de parentesco regula, de una manera u otra, los modos de relación sexual. Ninguna sociedad deja de regular el matrimonio. Es tan importante que los niños sean cuidados y educados adecuadamente, que siempre hay normas respecto a qué persona, en qué condiciones y de qué manera se puede establecer una relación matrimonial; qué es lo que se espera que hagan una vez casados y como pueden disolver su relación (si es que se puede). Además, en sus comienzos, el matrimonio era la vía más concreta y tangible para establecer las alianzas entre los diversos clanes o tribus. Como demostración de buena voluntad y para consolidar los lazos de sangre que sellan dichos pactos, yo me caso con tu hermana y tú te casas con mi hija.

    Hablamos del matrimonio porque representa el aspecto legal o jurídico de las relaciones heterosexuales; pero al mismo tiempo regula o promueve (en forma explícita o implícita) el resto de las relaciones sexuales no institucionalizadas, ya sean legales o no.

    Las dos formas básicas del matrimonio son la poligamia y la monogamia. Las sociedades primitivas, en su gran mayoría tenían preferencias poligámicas. En cambio, en casi todas las sociedades actuales modernas, hay una fuerte tendencia a la monogamia (por lo menos en el aspecto legal). Las razones de este cambio son evidentes. La escasa población de los diversos grupos, junto a la mortandad infantil, hacia deseable que los machos más poderosos pudieran fecundar a un gran numero de hembras, al estilo de cómo ocurre con la mayoría de los animales mamíferos. Al aumentar la población, así como los niveles de salud y seguridad, eso ya no es necesario.

    También en sociedades actuales como los mahometanos, en la India, China y algunas otras, la poligamia o en su defecto el concubinato, están normalizados. Pero es necesario acotar, que aún en estas sociedades sólo un número muy reducido de hombres tenían o tienen más de una esposa, ya sea por razones de personalidad o primordialmente económicas.-

    Los cambios sociales son lentos, especialmente en aspectos estructurales importantes; tales como las formas de matrimonio, las reglas de descendencia y los tipos y composición de los grupos familiares. Es decir, usualmente emergen con claridad en el curso de generaciones y no solo en días y ni siquiera en años. Además, las fuerzas que están detrás de esos cambios son de muchos tipos, interrelacionadas y a veces contrapuestas.

    Por ejemplo: El descubrimiento, desarrollo o decadencia de los recursos naturales, así como el desarrollo de nuevos métodos de producción. El surgimiento de nuevas pautas en las relaciones de los hombres. Cambios en el ordenamiento interno de las sociedades y en su relación con otras. Cambio en la composición, edad y sexo de los habitantes, etc. Estos factores no orientan, necesariamente, en un mismo sentido la estructura de parentesco; algunos factores refuerzan a ciertos vínculos y otros distintos los neutralizan o contradicen. Todo cambio que tiene lugar en la estructura de parentesco es, por lo tanto, el resultado dialéctico de muchos otros cambios sociales.-

    Cabe recordar que entre los objetivos originales de la institución matrimonial están la regulación de la procreación y cuidado de los hijos, así como la producción y transmisión de la propiedad privada. La combinación de Amor y Matrimonio es un vínculo específicamente moderno, como un ideal romántico promovido en diversas sociedades. Pero esto no evita que frecuentemente existan otros tipos de relaciones sexuales, como ser:

    a) Matrimonio sin amor
    b) Amor sin matrimonio y
    c) Relaciones sexuales sin amor ni matrimonio.

    El matrimonio como institución, es tan variable y fluctuante, que ha pasado en el curso de la historia, por todos los experimentos y formas concebibles; desde la primitiva crianza de hijos sin la asociación de cónyuges, a la moderna asociación de cónyuges sin crianza de hijos.

    El mundo religioso primitivo estaba estrechamente asociado a la capacidad femenina de dar vida. Esta posibilidad procreativa se vinculó durante milenios a la fuerza vital de la tierra y a los misterios más profundos de la vida y la muerte. Y estos misterios, en épocas donde el hombre estaba ligado y encadenado por sus temores y fantasías sobre la naturaleza (de la que dependía para sobrevivir), daban a la mujer una supremacía y poder muy grandes.

    En estas sociedades arcaicas o primitivas, era muy frecuente (como ha sido comprobado) el sistema matriarcal de clan; donde la línea de descendencia o filiación era solo femenina. O sea, los hijos eran solo hijos de sus madres, las funciones paternas las cumplía el o los tíos existentes, o cualquier otro varón del clan. En un principio, los hombres no tenían una idea clara sobre las funciones reproductoras de sus genitales, y esto dejaba solo en manos de las mujeres la capacidad de engendrar y tener hijos.


    Sin embargo, la ignorancia fisiológica no explica enteramente la supremacía religiosa de las mujeres en estas sociedades arcaicas. La sexualidad era el gran misterio. El hecho de que la sexualidad femenina obedeciera a un ritmo cósmico la exaltó a un nivel divino. Las precauciones y "misterios mágicos" de las primitivas sacerdotisas; mas tarde fueron deformadas por los sacerdotes en ascenso, transformándose en una reclusión, ya sea por la "impureza" de sus periodos menstruales o para preservar la “pureza” de su virginidad. Al igual que en la actualidad, el conocimiento es poder, y en el principio de nuestra civilización, la lucha por el poder del conocimiento se relacionaba con la práctica religiosa.

    Lo que sí podemos apreciar es que resulta muy verosímil que en tiempos arcaicos, así como en la niñez del hombre, los primitivos estuvieron íntimamente ligados al culto Madre - Tierra. Como el infante teme en un principio alejarse de la pollera materna, contando con la seguridad del cuidado y calor femenino, los humanos de aquellos tiempos podrían haberse mantenido cercanos a la tierra conocida. El temor a las bestias que dominaban la tierra, los misterios de los parajes nuevos, así como la confianza que da la seguridad de lo ya conocido, aunque fuera tan peligroso como lo desconocido. Todos eran elementos que ayudaban a mantener a los clanes alrededor de sus tierras de origen. Aquí, en este ámbito es casi seguro que se desarrollaron las primitivas sociedades con clanes matriarcales, plenamente unidos a la tierra que los cobijaba.

    Solamente cuando el hombre empezó a confiar en sus fuerzas, empezó a aventurarse hacia otros terrenos. A pesar de todos los cambios producidos en las culturas y civilizaciones, podríamos aventurar que sería inmanente al espíritu femenino básico la tendencia a la retención. O sea, tratar de mantener los ritmos o costumbres, o simplemente fortalecer los lazos y logros obtenidos. Es el hombre el que necesita cambiar, ir hacia otro sitio o lugar. Es como en la relación genital, ella desea mantener la conexión y él quiere desconectarse y pasar a otra cosa. No es desdeñable asegurar que estas características diferentes, posibilitaron el distanciamiento entre las expectativas masculinas y las femeninas.

    Como en una exageración revanchista, los nómades comienzan por negar a las mujeres el mérito y valor de su capacidad de tener hijos. El útero ya no es sagrado. Es meramente un receptáculo provisional y sucio. El papel de la mujer es recibir la simiente del hombre futuro, que es introducida en ella por el varón. La Gran Madre, culto monogámico universal de aquellos tiempos, se convirtió en la gran derrotada, era la tierra poseída y violada por los invasores. El gran vencedor fue el cielo y sus espacios sin límites.

    Las naciones agrícolas ven siempre la misma tierra. Solamente el cielo cambia con las estaciones y las nubes. A pesar de que la flora y fauna, también obedecen a esos cambios, tienen un sentido cíclico perfectamente predecible, continuo y con una estabilidad maravillosa. Los jinetes ambulantes nunca asientan el pie en el mismo suelo. Pero en todas partes encuentran el mismo sol y la misma luna. Para el matriarcado la tierra es el país materno. Para los nómades, la patria es el cielo.

    Al parecer, la transición del matriarcado al patriarcado es en primer lugar, un cambio político justificado con la creación de una nueva cosmogonía religiosa. El amor sexual se desvinculó de la religión y quedó sometido a las violaciones y conquistas. Aún hoy, nuestro lenguaje referido a las relaciones sexuales se halla plagado de términos bíblicos. Se habla de conquista, posesión, poder, armas, sometimiento, cacería o pesca, etc. Términos todos asociados a aquello que, de ser éxtasis, vida y cooperación, se ha transformado en la lucha de dos voluntades con distintos y mezquinos objetivos.

    Pasemos ahora a realizar un mini - resumen comparativo entre las sociedades más primitivas en los albores de la civilización y las que aparecen con el advenimiento de la cristiandad.


    ALBORES DE LA CIVILIZACIÓN:

    ¿Qué indujo a los hombres a reemplazar la semi-promiscuidad de la sociedad primitiva por el matrimonio?. Dado que en la gran mayoría de los pueblos primitivos existen pocas restricciones para las relaciones sexuales, es obvio que el deseo físico no hace surgir la institución del matrimonio.-

    El matrimonio, con sus restricciones y sus irritaciones psicológicas, no podría competir con la comunidad sexual como modo de satisfacer las tendencias eróticas de hombres y mujeres. Tampoco podría, un establecimiento individual, ofrecer al principio, ningún modo de criar a los niños que fuese superior a su crianza por la madre, su familia y el clan. Poderosos motivos económicos debieron favorecer la evolución del matrimonio.

    El matrimonio o sociedad conyugal, se establecería por el deseo masculino de poseer mano de obra barata en la producción y defensa de sus propiedades. Además evitaba que sus posesiones las hereden hijos ajenos. La poligamia sucedió a la promiscuidad y el comunismo sexual. Muchas causas ayudaban para su difusión. En la Sociedad primitiva, las guerras continuas hace que índice de mortalidad sea mucho más elevado para los varones adultos. También cuenta la mortandad infantil, así como la muerte de mujeres por parto. Todo ello origina la necesidad de elevar las posibilidades de nacimientos como compensación. Por lo tanto, el consiguiente exceso de mujeres obliga a elegir entre la poligamia y el estéril celibato. De ahí que mujeres sin hijos ni pareja fueran despreciadas.

    Las mujeres mismas favorecían la poligamia, ya que les permitía criar más tiempo a sus hijos. A veces, la primera esposa abrumada por el trabajo ayudaba a su marido a encontrar una esposa adicional para que compartiera su carga y para que nuevos hijos pudiesen elevar la fuerza productora y la riqueza de la familia. Los hijos figuraban en el activo económico y los hombres buscaban mujeres para obtener de ellas hijos como renta. así como las mujeres buscaban a los hombres que le dieran apoyo y seguridad para su proyecto de maternidad.

    No cabe duda de que la poligamia estaba bien adaptada a las necesidades maritales de una sociedad primitiva, donde era vital un crecimiento demográfico más acelerado. Incluso tenía un valor eugenésico superior al de la monogamia actual, ya que mientras en la sociedad moderna, los hombres más aptos y poderosos son los que tienen menos hijos; en los clanes primitivos los más fuertes y capaces eran los que tenían las mejores esposas y mayor cantidad de hijos.

    Ciertas circunstancias, sin embargo, se pusieron en contra de la subsistencia de la poligamia. La disminución del peligro y de la violencia, resultado de una asentada vida agrícola; llevó a los sexos a una aproximada igualdad numérica. Los numerosos conflictos armados, principal origen de la mortandad masculina, eran equilibrados con las muertes de parturientas e infantes. Y en estas circunstancias, aún en sociedades primitivas, la poligamia se convirtió en privilegio de una minoría próspera. La masa del pueblo practicaba una monogamia templada con el adulterio, mientras otra minoría, a gusto o disgusto, compensaba con el celibato la poligamia de los ricos.

    La propiedad de la tierra y otros bienes, generaba el poder. A mayor acumulación de propiedades, mayor el poder. La necesidad de no dispersar la propiedad en pequeños legados, inclinó a los hombres a diferenciar una mujer como "esposa principal", y el resto como concubinas; de tal modo que los hijos de la primera fueran los únicos que participaran de la herencia. Poco a poco, la esposa principal se convirtió en la única, mientras que las concubinas quedaban como mujeres mantenidas en secreto o desaparecían. No hay que olvidar que una esposa, generalmente tenía padre, hermanos y otros parientes, con los cuales el esposo establecía convenios económicos y militares de mutua conveniencia.

    LA CRISTIANDAD:

    Ya en la antigüedad, el Hombre comprendió que el mejor medio de sobrevivir, tanto para el individuo como para la especie, era la organización social; donde los instintos, antes tan útiles, debían frenarse o regularse para que la sociedad y el orden fueran posibles. Toda civilización es un equilibrio en tensión, entre los instintos selváticos del hombre y las inhibiciones del código moral. Los instintos sin las inhibiciones, terminarían con la civilización; y las inhibiciones sin los instintos terminarán con la vida. Lo realmente importante de este equilibrio que favorece la civilización, es que debe adquirir una dinámica adecuada a la realidad de cada momento histórico - social.

    En esa época, los adolescentes se casaban a temprana edad para nuestro criterio, pero tardíamente respecto de las culturas primitivas. Los padres mantenían una férrea autoridad sobre los menores, para prolongar su etapa productiva en beneficio de la familia y de su propio poder. Con ello, se empezó a producir el distanciamiento entre la madurez financiera (capacidad para producir bienes) y la madurez biológica (capacidad para reproducirse sexualmente).

    La iglesia Católica era predominante en el mundo occidental. Exigía la continencia pre-conyugal como apoyo a la fidelidad conyugal y el orden social (ambas para proteger el sistema de herencia legítimo). Además, era beneficioso para la salud pública. A pesar de ésto y a temprana edad, los jóvenes medievales comunes vivían una cierta variedad de experiencias sexuales. La pederastia, atacada con éxito por el cristianismo en sus comienzos, renació con gran empuje en las cruzadas. Las relaciones pre-conyugales y extra-conyugales, estaban tan difundidas como en cualquier otra época, pero formalmente prohibidas y amonestadas. Por otra parte, para evitar la promiscuidad entre las familias "decentes", se permitía la prostitución. De esta manera, se canalizaban las apetencias masculinas, manteniendo en castidad a las niñas casaderas.

    En la época medieval, la posición de los eclesiásticos era contraria y hostil a la mujer, ya que la visualizaban como "fuente y motivo de pecado". Pero al mismo tiempo, el principio de caridad cristiana mejoró en mucho la condición casi servil en que anteriormente vivía la mayoría de las mujeres.
    DEL RENACIMIENTO AL SIGLO XX

    Durante el Renacimiento, el auge de las artes y la ciencia favoreció la secularización, es decir, comenzó el distanciamiento entre el poder civil y el religioso. Junto con revalorar las artes clásicas, apareció una tendencia al hedonismo y la sensualidad. Las clases pudientes, en su intento por destacar en un estilo de vida cortesano y buscando más brillo e ingenio, apoyaron con entusiasmo a quienes mostraban nuevas ideas y habilidades.

    Los temas centrales de la literatura, la música y la pintura, fueron derivando paulatinamente, desde lo religioso hacia la belleza del cuerpo humano y los matices del amor sensual. Ahora, tomemos en cuenta que todas estas expresiones románticas estaban referidas a los amantes y no a los esposos.

    Por otra parte, el Renacimiento favoreció también el desarrollo de la ciencia y un mayor enfrentamiento entre la Iglesia y el Estado. El creciente inconformismo contra el poder de la Iglesia de Roma, se manifestaba en dos niveles, tanto en lo político y militar, como en el campo de las ideas y creencias. La corrupción y decadencia de las estructuras del gobierno papal, incidió para que se produjera un fuerte sismo en las filas del cristianismo.

    Los resultados de aquellos conflictos, se pueden apreciar en la actualidad. Los países del norte de Europa fueron más receptivos a las ideas de Calvino y Lutero, mientras los países del sur se mantuvieron bajo la hegemonía de Roma. Las discrepancias religiosas, en combinación con las diferencias étnicas, originaron diferencias culturales significativas que subsisten aún hoy.

    Como siempre sucede, en lo ético y moral, el vaivén pendular derivó hacia un mayor control de las relaciones sexuales y familiares. Como ejemplo emblemático de esta tendencia, se destacó el gobierno de la Reina Victoria en Inglaterra, que le dio el nombre a este periodo de nuestra civilización.

    En el seno de la familia, la mujer empezó a ser confinada en el ámbito hogareño, en un ambiguo intento de protegerlas y controlarlas. En las clases pudientes, dependían de otras mujeres para las labores domésticas, mientras sus actividades se limitaban al papel de anfitriona y, de acuerdo a sus habilidades, podía practicar algunas artes como la música, la poesía o la pintura, aunque de cierta forma limitada.

    La crianza de los niños era una tarea conflictiva. Las familias campesinas (al igual que como sucede hoy día en nuestros países) mantenían vínculos estrechos pero, por lo general, solo cuidaban la salud física de los niños y éstos adquirían responsabilidades a muy temprana edad. Las mujeres modestas de la ciudad, aún casadas, se encontraban solas para la crianza de los niños, ya que faltaba la red familiar de abuelas y tías que pudieran apoyarlas. Los sucesivos traslados del marido, buscando fuentes de trabajo, no favorecía la estabilidad del núcleo familiar. Además, frecuentemente, la mujer tenía que realizar otros trabajos que permitiera aportar algo extra a la manutención de los niños.

    En síntesis, en cuanto a la calidad de la crianza de los niños, existía mucha distancia emocional, ignorancia o falta de tiempo y energías; incluso todo esto junto. Para mí es muy importante aclarar y enfatizar este punto. Representan las vivencias de nuestros abuelos y padres en los últimos 100 años. Son la materia prima y experiencias de una vida dura, cuyas enseñanzas intentaron transmitirnos de un modo u otro. Nuestra generación, repleta de teorías sobre la educación y los derechos del niño, nos ha empujado hacia una crítica desmedida del quehacer de nuestros padres. Guiados por nuestras propias frustraciones y expectativas, difícilmente comprendemos que hicieron lo mejor que pudieron hacer, dadas las circunstancias.

    Evitando caer en un relativismo cultural improcedente, necesitamos entender que cada individuo es producto de su situación cultural, social, geográfica y temporal. Siendo responsable especialmente, de la manera única en que combine estos factores. A la hora de evaluar nuestras acciones o las de nuestros padres, la pregunta es: ¿Logramos cumplir con la regla de oro de la trascendencia filial?. O sea, cada generación de nuestra sangre, ¿aporta a sus hijos mejores posibilidades de mejorar la calidad de sus vidas y ser felices?. De cumplirse esta premisa, creo que estamos realizando nuestro cometido. Quizás podríamos hacerlo mejor, pero eso es motivo de otras especulaciones.

    Will Durant (Historia de las Civilizaciones), afirma: “Siempre que la mujer ha dejado de ser un valor económico en el matrimonio, éste ha decaído, y a veces, la civilización ha decaído con él”. En la actualidad, la mujer ha vuelto a rescatar su capacidad y valor económico, pero ya no dentro de la estructura matrimonial o familiar, mas sí como persona; lo que es coherente con la tendencia individualista general.
    MATRIMONIO Y AMOR

    En todas las formas de matrimonio mencionadas anteriormente, apenas hay rastro del amor romántico y, en el mejor de los casos, el amor nacía del matrimonio y no el matrimonio del amor, como se trató de imponer en el presente siglo (con las deformaciones, hipocresía y conflictos pertinentes).

    Durante casi toda su vigencia, el matrimonio ha sido francamente una transacción comercial y política. Hombres y mujeres no se avergonzaban en subordinar las consideraciones emotivas a las prácticas, tanto en la elección de compañera o compañero, como para mantener el vínculo. Incluso, las cualidades prácticas de la posible compañera, hacían crecer su estima y cariño. De serles posible observar nuestro presente, a las personas de la antigüedad les extrañaría sobremanera la costumbre actual de unir a un hombre y una mujer por toda la vida sólo por haberlos herido el deseo sexual en algún momento. Nuestros ancestros no consideraban al matrimonio como licencia sexual, sino en términos de cooperación económica.

    El matrimonio era una asociación productiva y no una orgía privada. Era un medio para que un hombre y una mujer, trabajando juntos, pudiesen alcanzar más prosperidad que separados. El hombre no pretendía hallar en la esposa, ni ésta pretendía ofrecer (aunque él lo apreciase) "gracia y belleza"; de hecho, privilegiaban los valores prácticos como la fertilidad, lealtad y laboriosidad femenina.

    Francis Fukuyama, uno de los más relevantes estudiosos de la sociedad actual; alude al papel de la mujer en el siglo XX, como uno de los principales factores en lo que denomina “La Gran Ruptura”. Ruptura referida a problemas sociales como: “Aumento de la delincuencia”, “Falta de confianza”, “Falta de cooperación”, “Individualismo a ultranza”, etc.; los que tendrían su origen en la “Desestructuración Familiar”. Vale aclarar que este autor se refiere especialmente a los países desarrollados, como Estados Unidos, integrantes de Europa y algunos países asiáticos como Japón, Corea y otros. Fukuyama menciona dos revoluciones importantes en los cambios del papel de la mujer: la Sexual y la Feminista.

    Creo que en nuestros países, si bien se importaron algunas modalidades que pudieron parecer novedosas y atractivas para la mujer latinoamericana, los cambios se produjeron con bastante posterioridad y con mayor lentitud; coexistiendo los modelos tradicionales y modernos en forma más bien caótica.

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    2 comentarios / 9747 Visitas

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      • 31/05/05
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    13/05/2008
    #2 Re: La Familia: Perspectiva Histórico - Cultural

    Bien,

    Solo añadir que no se ha expuesto la estructura tipica en algunas zonas asiaticas, sobretodo en los valles agricolas de la meseta del Tibet donde se practica desde hace siglos la llamada poliandria. En esta estructura, una mujer, toma como esposo a un hombre varón y a todos sus hermanos, estos se vana vivir a casade la mujer, que a su vez es heredera de las tierras. Normalmente viven con alguna hermana de esta que hace las veces de criada, otras las hermanas han marchado a los monasterios como monjas. LA mujer duerme con el marido principal en la habitación de la planta superior, pero también periodicamente con sus otros maridos en sus habitaciones de la planta inferior. Los niños nacidos de esta estructura, consideran tener una madre y varios padres, a los que consideran padres por igual. Esta estructura, permite una gran estabilidad demografica, ya que una solamujer tiene una capacidad determinada de tener hijos, y hay 1 mujer por 1 unidad de producción "terreno de cultivo familiar". Impidiendo asi que se divida la producción entre una poblacion creciente en un ambiente absolutamnete hostil donde una ha de tierra es un autentico tesoro: solo recordar qeu la meseta del Tibet tiene una altitud media de 4.000 metros.

    Desde la ocupación China en 1959, EL Tibet ha sufrido una fuerte represion de sus instituciones y costumbres, implantandose el matrimonio monogamo por la fuerza de la ley, pero clandestinamente, perduran estas practicas ancestrales.

    Gracias, KIKO

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      • 29/04/08
    13/05/2008
    #3 Re: La Familia: Perspectiva Histórico - Cultural

    Para KIKO
    Realmente muy interesante tu aporte, te lo agradezco. Sería deseable que de este modo podamos entender con mayor flexibilidad las nuevas y reales estructuras familiares que, de hecho, están transformando la sociedad actual y tomando distancia de los dogmas religiosos y morales anacrónicos.

    Ezequiel

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