#1 9 de julio, día de la independencia
¿Qué pasó el 9 de julio de 1816? La respuesta es rápida y sencilla, se declaró la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata (hoy Argentina).
Pero para comprender los cómo y los por qué hay que ir más atrás en el tiempo, porque el proceso de independencia había comenzado mucho antes, años antes.
Vayamos para atrás sucintamente: Entre 1806 y 1807 se demostró la fragilidad del orden colonial, del gobierno del virreinato, del Cabildo y la Audiencia ante las Invasiones Inglesas al Río de la Plata, y por otro lado no existía un ejército capaz de defenderse del ataque.
Para repeler la invasión, la población se organizó en milicias voluntarias. El 14 de agosto de 1806 se produce un hecho sin precedentes, el pueblo de la ciudad convocó un Cabildo Abierto y destituyó al virrey Sobremonte, (por inútil) dejando el mando en Santiago de Liniers, quien había organizado junto con el gobernador de Montevideo la Reconquista de Buenos Aires.
Para la Segunda Invasión, Buenos Aires ya estaba militarizada, y pudo repeler el ataque, con un nuevo héroe de los ciudadanos, Martín de Álzaga.
Buenos Aires dejó de enviar toda su recaudación a España, y comenzó a organizar mejor sus finanzas, incluyendo en los gastos el mantenimiento de una clase militar. A la vez, los criollos adquirieron más estatus que los españoles peninsulares, y fueron escapando en los puestos de gobierno y en el ejército.
En 1808, en Buenos Aires quedaron dos poderes, Liniers como virrey, y Álzaga como líder del Cabildo.
El 1º de enero de 1809 esos dos poderes chocaron finalmente. Eso se debió no sólo a la lucha de poder local, sino a los sucesos internacionales (Agreguemos la presión de Portugal, con su corte en Río)
El miedo de que la corona portuguesa quisiera ocupar las colonias españolas, miedo de que la región pasase a manos de los franceses de Napoleón, Liniers era francés de origen, por lo que Álzaga aprovechó la ocasión y de paso cañazo realizó una revuelta para quitarlo del poder, acusándolo de querer “vender” el virreinato a los franceses. Pero Liniers recurrió a las milicias, al mando de Cornelio Saavedra, y todo se calmó… por un tiempo.
Pocos días después se juró fidelidad a la Junta Central de Sevilla, que estaba sosteniendo la invasión de Napoleón de España, que había sido constituida el año anterior.
Justamente ante la caída de esta junta, y la ocupación de España, en el Río de la Plata se desató la crisis, y ya la mayoría quería cortar lazos. Esto ocurrió a principios de 1810. Las noticias llegaron a Buenos Aires el 15 de mayo: el territorio español había caído en manos de las tropas de Napoleón Bonaparte. En aquel momento en Buenos Aires gobernaba como virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, nombrado por la junta que ahora había caído y recién en el 18 de mayo de 1810 se inició lo que se conocería como la Revolución de Mayo
La mayoría de los instigadores de la revolución, igualmente, perseguían la independencia de España, pero durante años se mantuvo la llamada Máscara de Fernando VII, que consistía en decir que sólo se estaba formando una junta que gobernaba en nombre del rey depuesto. Pero este rey volvió al poder a fines de 1813, y el antiguo virreinato no cumplió con la jura de fidelidad que le había hecho, y siguió luchando contra las fuerzas españolas.
Eso fue lo que se llamó la Guerra de la Independencia. Pero en ese año de 1813 se convocó la Asamblea General Constituyente del Año 1813, convocada por el Segundo Triunvirato y con el apoyo de la Logia Lautaro, ya más propensos todos a hablar de independencia. Aquí ya se aclaró que la Asamblea asumía en nombre del pueblo, y no del rey de España, la soberanía y afirmó la independencia sin declaraciones explícitas.
Se suprimieron todo tipo de signos de dependencia política de España en los documentos públicos y en la moneda, incluso aceptó una canción nacional (el hoy himno nacional).
Al año siguiente la Asamblea disolvió el Triunvirato, un gobierno tripartito de las ya llamadas Provincias Unidas, y creó el Directorio, un gobierno unipersonal.
Pero se agudizó la lucha por el poder de las diferentes provincias, con Buenos Aires queriendo monopolizar todo. También se agudizó el problema contra las fuerzas españolas, al sufrir varias derrotas militares.
El problema era grave, por lo que se convocó una reunión de todas las provincias en Tucumán, esto ocurrió a mediados de 1815. A fines de ese año se eligieron diputados, con la idea presente de que cada provincia podía enviar un diputado cada 15 mil habitantes.
El Congreso de Tucumán comenzó a sesionar el 24 de marzo de 1816, con 33 diputados. Las reuniones se realizaron en una casa alquilada que luego sería llamada la Casa de Tucumán, propiedad de una tal Francisca Bazán de Laguna.
¿Qué debía decidirse en el Congreso de Tucumán?
Por esos tiempos había dos posiciones encontradas sobre cómo debía gobernarse la nación que se negaba a nacer, las Provincias Unidas. Uno decía que el gobierno debía ser centralista, y centrado en Buenos Aires. Otra, apoyada por los que seguían a José Gervasio Artigas, un régimen federal.
Buenos Aires era la provincia más rica, pero no por ser una provincia rica en sí, sino porque tenían la aduana por la cual salían todas las exportaciones de las demás provincias, y todas las ganancias quedaban allí. Por ende lo que quería Buenos Aires, era que el gobierno se organizase en derredor de ellos. Mientras que el resto de las provincias querían un gobierno federal en el que la aduana fuese de toda la federación, y no de una sola provincia.
Las provincias más en discordia con Buenos Aires, las del Litoral y la Banda Oriental, no acudieron al Congreso, ya sublevadas porque Buenos Aires había permitido que los portugueses del Brasil invadieran la Banda Oriental.
Así y todo el Congreso decidió la suerte de la naciente nación. Para evadir las indecisiones y poder ya actuar como una nación, el 9 de julio se declaró formalmente la Independencia de España. El acta dice:
Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sudamérica, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, declamando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli.
Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad bajo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. Y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración." Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios.
Como en el Congreso también se evaluaba cómo iba a ser el gobierno de ahí en más, había algunos que tenían la idea de crear un protectorado inglés, otros buscar ayuda en la corona portuguesa, y hasta quien proponía crear una monarquía con un descendiente Inca en el cargo. Pero para evitar esto, a los pocos días se agregó en la fórmula "...y toda otra dominación extranjera".
El Congreso siguió en sesiones intentando buscar una solución para todas las provincias, incluso sancionó una Constitución en 1819, pero al mismo tiempo que se seguía luchando contra los realistas, comenzaba la larga guerra civil que evitaba la formación de una nación. El congreso fue disuelto en 1820, y la unión en la nación tardó varias décadas en llegar.
Pero para comprender los cómo y los por qué hay que ir más atrás en el tiempo, porque el proceso de independencia había comenzado mucho antes, años antes.
Vayamos para atrás sucintamente: Entre 1806 y 1807 se demostró la fragilidad del orden colonial, del gobierno del virreinato, del Cabildo y la Audiencia ante las Invasiones Inglesas al Río de la Plata, y por otro lado no existía un ejército capaz de defenderse del ataque.
Para repeler la invasión, la población se organizó en milicias voluntarias. El 14 de agosto de 1806 se produce un hecho sin precedentes, el pueblo de la ciudad convocó un Cabildo Abierto y destituyó al virrey Sobremonte, (por inútil) dejando el mando en Santiago de Liniers, quien había organizado junto con el gobernador de Montevideo la Reconquista de Buenos Aires.
Para la Segunda Invasión, Buenos Aires ya estaba militarizada, y pudo repeler el ataque, con un nuevo héroe de los ciudadanos, Martín de Álzaga.
Buenos Aires dejó de enviar toda su recaudación a España, y comenzó a organizar mejor sus finanzas, incluyendo en los gastos el mantenimiento de una clase militar. A la vez, los criollos adquirieron más estatus que los españoles peninsulares, y fueron escapando en los puestos de gobierno y en el ejército.
En 1808, en Buenos Aires quedaron dos poderes, Liniers como virrey, y Álzaga como líder del Cabildo.
El 1º de enero de 1809 esos dos poderes chocaron finalmente. Eso se debió no sólo a la lucha de poder local, sino a los sucesos internacionales (Agreguemos la presión de Portugal, con su corte en Río)
El miedo de que la corona portuguesa quisiera ocupar las colonias españolas, miedo de que la región pasase a manos de los franceses de Napoleón, Liniers era francés de origen, por lo que Álzaga aprovechó la ocasión y de paso cañazo realizó una revuelta para quitarlo del poder, acusándolo de querer “vender” el virreinato a los franceses. Pero Liniers recurrió a las milicias, al mando de Cornelio Saavedra, y todo se calmó… por un tiempo.
Pocos días después se juró fidelidad a la Junta Central de Sevilla, que estaba sosteniendo la invasión de Napoleón de España, que había sido constituida el año anterior.
Justamente ante la caída de esta junta, y la ocupación de España, en el Río de la Plata se desató la crisis, y ya la mayoría quería cortar lazos. Esto ocurrió a principios de 1810. Las noticias llegaron a Buenos Aires el 15 de mayo: el territorio español había caído en manos de las tropas de Napoleón Bonaparte. En aquel momento en Buenos Aires gobernaba como virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, nombrado por la junta que ahora había caído y recién en el 18 de mayo de 1810 se inició lo que se conocería como la Revolución de Mayo
La mayoría de los instigadores de la revolución, igualmente, perseguían la independencia de España, pero durante años se mantuvo la llamada Máscara de Fernando VII, que consistía en decir que sólo se estaba formando una junta que gobernaba en nombre del rey depuesto. Pero este rey volvió al poder a fines de 1813, y el antiguo virreinato no cumplió con la jura de fidelidad que le había hecho, y siguió luchando contra las fuerzas españolas.
Eso fue lo que se llamó la Guerra de la Independencia. Pero en ese año de 1813 se convocó la Asamblea General Constituyente del Año 1813, convocada por el Segundo Triunvirato y con el apoyo de la Logia Lautaro, ya más propensos todos a hablar de independencia. Aquí ya se aclaró que la Asamblea asumía en nombre del pueblo, y no del rey de España, la soberanía y afirmó la independencia sin declaraciones explícitas.
Se suprimieron todo tipo de signos de dependencia política de España en los documentos públicos y en la moneda, incluso aceptó una canción nacional (el hoy himno nacional).
Al año siguiente la Asamblea disolvió el Triunvirato, un gobierno tripartito de las ya llamadas Provincias Unidas, y creó el Directorio, un gobierno unipersonal.
Pero se agudizó la lucha por el poder de las diferentes provincias, con Buenos Aires queriendo monopolizar todo. También se agudizó el problema contra las fuerzas españolas, al sufrir varias derrotas militares.
El problema era grave, por lo que se convocó una reunión de todas las provincias en Tucumán, esto ocurrió a mediados de 1815. A fines de ese año se eligieron diputados, con la idea presente de que cada provincia podía enviar un diputado cada 15 mil habitantes.
El Congreso de Tucumán comenzó a sesionar el 24 de marzo de 1816, con 33 diputados. Las reuniones se realizaron en una casa alquilada que luego sería llamada la Casa de Tucumán, propiedad de una tal Francisca Bazán de Laguna.
¿Qué debía decidirse en el Congreso de Tucumán?
Por esos tiempos había dos posiciones encontradas sobre cómo debía gobernarse la nación que se negaba a nacer, las Provincias Unidas. Uno decía que el gobierno debía ser centralista, y centrado en Buenos Aires. Otra, apoyada por los que seguían a José Gervasio Artigas, un régimen federal.
Buenos Aires era la provincia más rica, pero no por ser una provincia rica en sí, sino porque tenían la aduana por la cual salían todas las exportaciones de las demás provincias, y todas las ganancias quedaban allí. Por ende lo que quería Buenos Aires, era que el gobierno se organizase en derredor de ellos. Mientras que el resto de las provincias querían un gobierno federal en el que la aduana fuese de toda la federación, y no de una sola provincia.
Las provincias más en discordia con Buenos Aires, las del Litoral y la Banda Oriental, no acudieron al Congreso, ya sublevadas porque Buenos Aires había permitido que los portugueses del Brasil invadieran la Banda Oriental.
Así y todo el Congreso decidió la suerte de la naciente nación. Para evadir las indecisiones y poder ya actuar como una nación, el 9 de julio se declaró formalmente la Independencia de España. El acta dice:
Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sudamérica, reunidos en congreso general, invocando al Eterno que preside el universo, en nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos, declamando al Cielo, a las naciones y hombres todos del globo la justicia que regla nuestros votos: declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indubitable de estas Provincias romper los violentos vínculos que los ligaban a los reyes de España, recuperar los derechos de que fueron despojados, e investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando séptimo, sus sucesores y metrópoli.
Quedan en consecuencia de hecho y de derecho con amplio y pleno poder para darse las formas que exija la justicia, e impere el cúmulo de sus actuales circunstancias. Todas y cada una de ellas así lo publican, declaran y ratifican comprometiéndose por nuestro medio al cumplimiento y sostén de esta su voluntad bajo el seguro y garantía de sus vidas haberes y fama. Comuníquese a quienes corresponda para su publicación. Y en obsequio del respeto que se debe a las naciones, detállense en un manifiesto los gravísimos fundamentos impulsivos de esta solemne declaración." Dada en la sala de sesiones, firmada de nuestra mano, sellada con el sello del Congreso y refrendada por nuestros diputados secretarios.
Como en el Congreso también se evaluaba cómo iba a ser el gobierno de ahí en más, había algunos que tenían la idea de crear un protectorado inglés, otros buscar ayuda en la corona portuguesa, y hasta quien proponía crear una monarquía con un descendiente Inca en el cargo. Pero para evitar esto, a los pocos días se agregó en la fórmula "...y toda otra dominación extranjera".
El Congreso siguió en sesiones intentando buscar una solución para todas las provincias, incluso sancionó una Constitución en 1819, pero al mismo tiempo que se seguía luchando contra los realistas, comenzaba la larga guerra civil que evitaba la formación de una nación. El congreso fue disuelto en 1820, y la unión en la nación tardó varias décadas en llegar.
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