#1 El barril de esperma
Cierto capitán de un navío estaba muy enojado al ver continuamente
la cubierta llena del esperma de los marineros, quienes se
masturbaban en cualquier lado. Un día tomó la determinación de
prohibir esta acción aleatoria, e impuso una orden para que todos
los marineros, que tuviesen que saciar su angustia, lo hicieran en un tonel
que se situaría en el centro del barco, y una vez lleno sería lacrado y arrojado al mar. Este hecho no llevó más que algunas horas, y rápidamente lo lacraron y tiraron al mar.
Algunos años después, un equipo de científicos, padres y teólogos, fueron
designados para esclarecer un misterio: en un convento aislado en una isla, donde vivían enclaustradas cientos de monjas y donde no había ningún contacto con el mundo exterior, por estar prohibido el acceso a cualquier
persona ya fuese hombre o mujer, casi todas las monjas estaban embarazadas.
Una vez en la isla, los científicos interrogaron a la Madre Superiora acerca
de los hechos:
-"¿Cuántos años hace que no viene un hombre, aparte de nosotros, a esta isla?".
A lo que la superiora respondió:
-"Hace ya cuatro décadas, señores".
Los científicos continuaron:
-"¿Ha habido algún hecho extraño, que les haya llamado la atención, en los últimos meses?".
La monja, haciendo memoria, les respondió:
-"Nada que pueda recordar... Espere... ¡Hombre, sí! Hace unos meses surgió en la playa un tonel lacrado y lleno de parafina, que creímos caído de algún barco carguero".
Interesados por este hecho, preguntaron:
-"¿Y qué hicieron con esa parafina?".
-"¡Hombre..., pues hicimos velas!".
la cubierta llena del esperma de los marineros, quienes se
masturbaban en cualquier lado. Un día tomó la determinación de
prohibir esta acción aleatoria, e impuso una orden para que todos
los marineros, que tuviesen que saciar su angustia, lo hicieran en un tonel
que se situaría en el centro del barco, y una vez lleno sería lacrado y arrojado al mar. Este hecho no llevó más que algunas horas, y rápidamente lo lacraron y tiraron al mar.
Algunos años después, un equipo de científicos, padres y teólogos, fueron
designados para esclarecer un misterio: en un convento aislado en una isla, donde vivían enclaustradas cientos de monjas y donde no había ningún contacto con el mundo exterior, por estar prohibido el acceso a cualquier
persona ya fuese hombre o mujer, casi todas las monjas estaban embarazadas.
Una vez en la isla, los científicos interrogaron a la Madre Superiora acerca
de los hechos:
-"¿Cuántos años hace que no viene un hombre, aparte de nosotros, a esta isla?".
A lo que la superiora respondió:
-"Hace ya cuatro décadas, señores".
Los científicos continuaron:
-"¿Ha habido algún hecho extraño, que les haya llamado la atención, en los últimos meses?".
La monja, haciendo memoria, les respondió:
-"Nada que pueda recordar... Espere... ¡Hombre, sí! Hace unos meses surgió en la playa un tonel lacrado y lleno de parafina, que creímos caído de algún barco carguero".
Interesados por este hecho, preguntaron:
-"¿Y qué hicieron con esa parafina?".
-"¡Hombre..., pues hicimos velas!".
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