Está el cura en el confesionario cuando aparece un viejecito y se pone a hablar animadamente.
- Pues mire, padre, el caso es que yo tengo noventa años y soy viudo y mi vida sexual era un desastre y me sentía muy solo. Pero el otro día conocí a una chica preciosa de veinte años. La invité a comer y resultó ser una mujer simpatiquísima, usted ya me entiende, y claro, después la llevé a un hotel e hicimos el amor.
- No, si la verdad es que lo entiendo, pero usted sabe que eso es pecado... tendrá que rezar cinco padrenuestros.
- Pero si yo no soy cristiano!
- Y entonces por qué me cuenta todo esto a mí?
- A usted? Pero si se lo estoy contando a todo el mundo!