Pedro y Juan están pescando tranquilamente, tomándose unas cervecitas.


Casi imperceptiblemente, para no asustar a los peces, dice Juan:


- Creo que me voy a divorciar de mi mujer; hace tres días que no me habla…


Pedro sigue bebiendo su cervecita y luego serenamente dice:


- Piénsatelo bien, Juan…, mujeres así ¡ya no se consiguen!