#1 Las dos ventajas
Resulta que Dios acababa de crear el universo, pero le quedaron dos "ventajas" en su bolsa de creaciones, así que decidió repartirlas entre Adán y Eva. Así que fue con ellos y les explicó que una de esas "ventajas" consistía en tener la capacidad de orinar de pie. "Es algo muy útil -les dijo-. Me preguntaba si alguno de ustedes la quiere". Adán pegó un salto y exclamó: "¡Yo, yo! ¡La quiero yo! Me encantaría... ¡Por favor, por favor! ¡Dámela! ¡Sería fantástico! Así, mientras trabajo en el jardín o alimento a los animales, puedo hacer pis sin tener que irme lejos. ¡Y podría escribir mi nombre en la arena!" Así siguió pidiendo Adán, mientras Eva sonreía. Finalmente, ella le dijo a Dios que si Adán deseaba tanto esa ventaja, se la diera. Así, Adán fue provisto con la capacidad de controlar la dirección de su orina en posición vertical. Estaba tan feliz que sonreía encantado todo el tiempo. "Bueno -dijo Dios, mirando dentro de su bolsa de creaciones-. Veamos qué hay acá... Ah, sí... ¡Orgasmos múltiples!"
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