La Biblia De Nuestro SeÑor Teto Medina
-
Si quieren ver los 14 capítulos anteriores, pueden pasar por:
I al VII http://www.psicofxp.com/forums/costu...hermano-3.html
VIII al XIV http://www.psicofxp.com/forums/costu...hermano-4.html
XV. SUNRISISMO
En una noche de otoño tres fieles se reúnen. Comienzan su ceremonia en la que ingieren ravioles de verdura en una inequívoca práctica pastafari. Saciada el hambre, pasan a beber Gin-tonic. Los vasos se suceden. En apariencia han migrado hacia los ritos gin-toniquistas pero ellos no buscan comparar religiones sino unirlas, sintetizarlas. Esto puede llamar un poco la atención pero no demasiado. Lo que los tres fieles no saben es que en pocas horas vivirán una experiencia mística.
Los individuos abandonan su morada y se dirigen a un centro espiritual. Ingresan al lugar, observan a los concurrentes y se acercan a la barra. Descubren que hay happy-hour de... Tequila Sunrise.
Uno de ellos duda: no siente gran atracción por el tequila, aunque no tiene presente el sabor del trago en cuestión. Prueba del vaso de otro y encuentra al preparado estupendo. Minutos después, los tres se entregan al Tequila Sunrise. Lentamente el líquido se va apoderando de ellos hasta que llegan al trance místico.
Así es como nació una nueva corriente dentro del gin-toniquismo, denominada gin-toniquismo tequila-sunrisista o, de modo más breve, sunrisismo. Los tres fieles, luego de esa noche, retornaron a sus prácticas previas guardando un grato recuerdo de la experiencia vivida. Sin embargo, otros conocieron los hechos y luego abrazaron al Tequila Sunrise con pasión.
XVI. LOS 12
Eran tiempos difíciles para el Teto Medina. Su prédica llevaba poco tiempo y encontraba muchos obstáculos, pero lentamente la Verdad se difundía. Aunque miles de oídos eran sordos, algunos pocos se abrían a la palabra liberadora.
Vio el Teto que necesitaba algunos que lo acompañen, individuos de gran fe y de espíritu fuerte que puedan expandir las nuevas revelaciones. Por esto decidió buscar doce seguidores para que estén junto a él.
Un día iba el Teto caminando por la calle, se detuvo en una esquina y escuchó que de un auto salían sonidos de cumbia a todo volumen. Miró al interior del vehículo y vió a la Tota Santillán con la camisa desabrochada hasta la mitad del pecho, varios collares dorados adquiridos en el Once y anteojos de sol que usaba aunque el cielo era cubierto por nubes. La Tota lo miró y desde ese momento estuvo con él.
En otra oportunidad, el Teto entró a un shopping y notó que un individuo bailaba con excepcional talento. Además de bailar, vestía ropas brillosas y anteojos de colores llamativos. El Teto se acercó, se paró frente a Johnny Tolengo y nunca más se separaron.
La tarea prosiguió. El Teto continuó reuniendo seguidores y, a la Tota Santillán y a Johnny Tolengo, se les sumaron Lanchita Bissio, Berugo Carámbula, el Facha Martel, Tiburón, Delfín y Mojarrita, el Bambino Veira, Pocho la Pantera, la pata de palo de Sofovich y la peluca de Silvio Soldán. Doce fueron los escogidos.
XVII. PARADA
Fue el Teto Medina invitado a una fiesta a la que pudieron colarse los doce colaboradores. Como los anfitriones no calcularon la comida y la bebida para tanta gente, recurrieron al Teto para que los ayude en esa difícil situación.
- Teto, se acaba el morfi, se acaba - dijo uno de los anfitriones y agregó - ¿por qué no te multiplicás unos panes?
- No dejá, traje facturas - respondió el Teto.
- Y ya no tenemos qué tomar.
- Mirá en esas vasijas. Estaban llenas de agua. Ahora tiene frío y agradable gin-tonic.
La felicidad los invadió a todos y la fiesta aún se puso mejor. La Tota Santillán se paró en el centro de la reunión y comenzó a animar la velada. Luego, Pocho la Pantera y Johnny Tolengo dejaron a todos boquiabiertos desplegando sus inconmensurables talentos. La música acariciaba los oídos de todos. La pata de palo de Sofovich seguía el ritmo de manera admiraba y la peluca de Silvio Soldán se agitaba entusiasmada. El Facha Martel y Lanchita Bissio hacían suspirar a las mujeres mientras el Bambino Veira deslumbraba con sus frases. Los doce colaboradores, que habían entrado a la fiesta sin haber sido invitados, cambiaron las malas miradas que recibían por constantes muestras de simpatía.
Fue así que los milagros del Teto comenzaron a ser reconocidos por muchos y que sus discípulos adquirieron mayor renombre.
XVIII. PAOLO
Cuenta el Libro gin-toniquista que una tribu pagana mostraba gran hostilidad. Amenazaron en varias ocasiones con entrar en guerra e injuriaron en numerosas oportunidades. Un día, los jefes de ambos pueblos se reunieron y acordaron que cada uno elegiría a un luchador. Ambos combatientes pelearían hasta la muerte y el que resultara victorioso haría que su pueblo obtenga grandes beneficios. Los paganos escogieron a un hombre enorme, de gran brutalidad y crueldad llamado Goliat. Los gin-toniquistas enviaron a Paolo el rockero.
Llegó el momento de la disputa. Los dos contendientes se encontraron en un paraje montañoso y deshabitado. Muchos habitantes de ambos bandos se acercaron a ver el choque entre sus campeones. Goliat divisó a Paolo y le gritó.
- Corré mientras puedas que te voy a romper la boca, te voy.
- Uhhh, grandote, re-mala ondaaa - respondió Paolo.
- Te voy a dar tantas piñas que te vas a desarmar, te vas.
- Chau, persona. Cuánta violencia, man.
Goliat tomó una enorme roca y la arrojó contra Paolo, quien pudo esquivarla aunque derramó parte del vaso de Gin-tonic que estaba tomando. "Uhhh, loco, estás re-zarpadooo" dijo Paolo. Goliat tomó otra roca y volvió a arrojarla. La piedra impactó muy cerca de Paolo y éste se cayó, volando el vaso de Gin-tonic por los aires. Uno de los hielos voló a gran distancia y, al caer, golpeó con fuerza en la frente de Goliat. El gigante se mareó y, en pocos instantes, quedó tendido en el piso. Así fue como Paolo el rockero salvó a los gin-toniquistas quienes nunca más tuvieron problemas con esa tribu pagana.
XIX. ÉXODO I
Hubo un tiempo en que los gin-toniquistas vivieron en tierras que no les pertenecían. El rey que dominaba esos territorios y al que le debían obediencia solamente les permitía beber pocas cantidades de Gin-tonic. Algunos desoían esta imposición y, cuando eran descubiertos, sufrían tremendos castigos. La opresión que padecían era terrible y humillante.
El tiempo transcurría y una persona iba creciendo en prestigio entre los gin-toniquistas. Se trataba de un hombre excepcional, culto y decidido. Su nombre: Roberto Galán. Cierta vez, los sabios del pueblo se reunieron de manera secreta a beber más Gin-tonic del que tenían permitido e invitaron a Galán. Éste aceptó gustoso, concurrió a la cita y, en medio del evento, se paró y dijo a los presentes "Oh, hombres notables de nuestro pueblo, oh, poseedores de grandes conocimientos, oh, seres plenos de virtudes, ¿por qué os escondeis cual alimañas para beber nuestro líquido sagrado? Nuestros ancestros nos enseñaron a tomar con devoción y alegría pero hoy debemos ocultarnos. Nos domina el miedo pero yo os digo que es mejor morir buscando un happy-hour que vivir escondido en las tinieblas". Los sabios quedaron admirados por el valor de Galán pero al mismo tiempo se sintieron muy inquietos ante las consecuencias terribles que podía sufrir el pueblo si lo seguía. Galán podía salvarlos pero también podía llevarlos a padecimientos tremendos si fracasaba.
XX. ÉXODO II
El prestigio de Roberto Galán crecía sin cesar. Con gran valentía, a veces se paraba en medio de la plaza y le hablaba al pueblo. Los instaba a revelarse y a emprender la marcha hacia otras tierras. Pasaba el tiempo y la idea de iniciar un éxodo era cada vez más fuerte en la gente.
Galán comprendió que el momento había llegado. Se reunió con sus amigos y dispusieron los preparativos para llevar adelante la epopeya. A los pocos días, todos destinaban parte del día a las tareas necesarias y confiaban en que Galán los iba a llevar a un lugar donde fueran libres.
Una templada mañana de otoño iniciaron su camino hacia el happy-hour prometido. Una larga columna que se perdía en el horizonte andaba por el desierto. El rey no tardó en enterarse de lo que estaba sucediendo, llamó a sus generales y les ordenó que preparen al ejército, persigan a los gin-toniquistas y los aniquilen.
Había pasado una semana y Galán se enteró que el ejército del rey estaba cerca. Sabía que él y su pueblo estaban atrapados: por un lado venían las tropas y por el otro estaba el mar. Entonces, Galán se paró frente a las aguas y les dijo "Oh, inmensidad, ábrete para que pasemos". Las olas se agitaron y se divisó un paso. Por allí siguieron la marcha. Cuando estaban por llegar a la otra orilla, el mar comienzó a cerrarse. Galán ordenó a todos que saquen sus vasos y beban. Quedaron sorprendidos al descubrir que el líquido no era agua salada sino Gin-tonic. Tanto tomaron que las aguas que se iba cerrando fueron ingeridas y el paso se mantuvo despejado. Así llegaron al otro margen. Los soldados que los seguían no habían llevado vasos y murieron todos ahogados en Gin-tonic.
XXI. CARTA
Carta de Johnny Tolengo a los gin-toniquistas de Lugano I y II:
Hermanos gin-toniquistas de las tierras bañadas por el Riachuelo, donde el Puente La Noria es transitado y el Autódromo tiene su lugar:
Grande es el Teto Medina. Él nos cantó "Mi chica de humo" y con su magnífica melodía nuestro corazón vive en plenitud. Él condujo numerosos programas en cable que muchos han olvidado y que quizá jamás hayan visto pero que nosotros recordamos con emoción.
Cuando la mañana es lluviosa y no queremos salir a enfrentar nuestras obligaciones debemos recordar al Teto, pensar en su abnegada tarea y juntar fuerzas. Nuestra recompensa será grande. Los happy-hours nos esperarán y, mientras disfrutamos de dos Gin-tonics al precio de uno, alguien se nos acercará y repetirá la frase de la profeta Nicole Neuman "Do you wanna dancing?". Seamos cautos y llegaremos a buen puerto. Seamos cautos como nos enseñó el sabio Tu-Sam y no tendremos temor a la frase "puede fallar" pues nada fallará.
La sabiduría debe ir acompañada de la templanza en el espíritu. Un hombre sabio de poco vale si su corazón no tiene coraje, y un hombre valiente poco logra si es necio. Cultivad vuestro conocimiento y fortaleced vuestra determinación. Que ambas cosas crezcan en armonía, así como el gin está en armonía con el agua tónica. Grande es el Teto Medina. -
XXII. DESDE EL CIELO
El texto sagrado del pastafarismo, conocido como "Sabiduría Pastafari", cuenta sobre la llegada de un ser extraordinario. Uno de los pasajes dice "Y él vino en una luz que bajó desde el cielo para enseñar su receta a los hombres de buen corazón". Se trata de la leyenda de Salsabolognesus, una figura admirada entre los pastafaris por su bondad.
Salsabolognesus atraviesa el firmamento en su luminosa nave de spaghettis. Algunos dicen que esta nave es una porción del Spaghetti Flying Monster (SFM) que el propio SFM le regaló en reconocimiento a sus virtudes y para que viaje por el espacio.
Un día, Salsabolognesus decidió bajar a la tierra para compartir su conocimiento con los hombres. Fue recibido con grandes ceremonias y nadie dejó de presentarle sus respetos. Salsabolognesus encontró que la gente era buena y creyó justo revelarles parte de su sabiduría. Les ordenó que aplasten tomates hasta que queden completamente desmenuzados y los cocinen con especias y una pizca de azúcar. También les indicó que agreguen carne finamente cortada. Los hombres obedecieron y obtuvieron un preparado exquisito, estupendo. En honor al sabio, llamaron "salsa bolognesa" a esta maravilla.
Salsabolognesus vivió un tiempo más entre los hombres y sintió que era bueno que disfrutaran de la receta que les había enseñado. Cuando era el momento de partir, se despidió de todos dándoles mucha paz, subió a su luminosa nave de spaghettis y volvió a los cielos.
XXIII. LOS DOS SABIOS
Tanto en "Sabiduría Pastafari" como en "El libro gin-toniquista" aparece el relato de los dos sabios.
Dicen los textos que Salsabolognesus había bajado a la tierra por segunda vez. En esta segunda visita no había llegado para encontrarse con los hombres sino que estaba organizando un spaghetti party para sus amigos. Con cierta antelación, Salsabolognesus había llegado para hacer la lista del supermercado, las compras y, por supuesto, cocinar. Todo transcurría según lo previsto.
Ya entregado a la labor culinaria, Salsabolognesus preparaba distintas salsas a la orilla del oceáno. Él siempre decía que el aire de mar hacía a la comida más agradable y le daba a las salsas un sabor especial. Ya estaba lista la salsa portuguesa, la cuatro quesos y le estaba dando los toques finales a su especialidad, la bolognesa. De repente, una gran ola comenzó a aproximarse a gran velocidad. La ola impactó en la costa y mojó todo lo que estaba en la orilla. Sin embargo, milagrosamente, ni una sola gota cayó sobre las salsas. Salsabolognesus agradecía su suerte cuando escuchó que alguien le dijo "che, no pensarás que te iba a arruinar la cena". Era Pasodelostorus y la ola era la ola de Gin-tonic en la que surfea Pasodelostorus viajando por los mares.
Pasodelostorus y Salsabolognesus se abrazaron y éste invitó al primero a quedarse para el spaghetti party, invitación que aceptó gustoso. Los sabios se habían encontrado.
XXIV. SURGIMIENTO
Es un día muy frío de invierno y el Teto Medina tiene un hambre voraz. Siente que puede comerse una vaca entera y sale a buscar un lugar que le proporcione un suculento almuerzo. Transita por distintos parajes hasta que lee un cartel que dice "Hoy locro". El Teto entra y se pide un buen locrardo. Termina el primer plato al que encuentra abundante y muy sabroso. Luego sigue con una segunda porción y hasta una tercera. Después pide doble postre: empieza con un helado de tres bochas de chocolate, vainilla y dulce de leche, continúa con el tradicional queso fresco con dulce de batata. Duda en un momento si elegir dulce de batata o de membrillo pero se queda con el primero.
Sale del lugar muy satisfecho y retoma sus actividades. A las pocas horas, siente que algo ocurre en sus intestinos, que una enorme masa de gas se está acumulando y en cualquier momento puede ser expulsada.
Finalmente, una generosa y sonora pedorreta sale de él. Pero no es cualquier pedorreta, ésta tiene melodía. Con el transcurso del tiempo, la melodía gaseosa pasa a ser la esencia de una canción festejada por todos: La guitarra de Lolo. Por otro lado, el pedo de Teto se condensa tomando forma de seres humanos, de individuos que luego forman el grupo Miranda! Así fue como nació este grupo, sus integrantes y su afamado tema.
XXV. DILUVIO
Los cielos vieron que los hombres se habían vuelto malvados y codiciosos, entonces decidieron enviarles un castigo. Antes buscaron si había alguien con bondad en su corazón y encontraron que sí. Uno era justo y merecía salvarse. Era Mario Sapag.
Una tarde, estaba Mario Sapag en la montaña ensayando sus desopilantes imitaciones. Sintió el zumbido del viento que luego se iba transformando en una voz. Fue cuando se le apareció el Spaghetti Flying Monster (SFM), que le ordenó: "Consigue toda la pasta que puedas. Hiérvela hasta que quede cocida y luego sigue calentándola. Cuando se pegotee, úsala para construir un gran barco. Yo te indicaré cómo hacerlo".
Sapag se puso a buscar pastas y siguió las instrucciones del SFM. Todos pensaban que estaba loco pero la fe lo guiaba. Terminada el arca, el SFM le dijo que llame a una pareja de cada tipo de animal. Sapag, con su colosal talento para las imitaciones, hizo el sonido de cada especie. Cuando se llenó la nave, empezó a llover Gin-tonic. La tormenta duró mil happy-hours y todo se inundó. Solamente el arca de Sapag pudo sobrevivir. Muchos quisieron subir a bordo pero ya no había lugar para más.
Navegaron a la deriva hasta que el nivel de Gin-tonic bajó. Finalmente llegaron a una nueva tierra, fértil y llena de preciosa vegetación. Los tripulantes descendieron y todos comieron spaghetti para festejar el venturoso destino.
XXVI. NACIMIENTO I
El nacimiento del Teto Medina es un hecho de trascendencia cósmica tanto para pastafaris como para gin-toniquistas, y este nacimiento ha sido anunciado en numerosas profecías. La primera que se conoce data del Antiguo Egipto.
En la pirámide Keops puede encontrarse un antiquísimo grabado cuyo significado no fue descubierto durante siglos. Luego pudo traducirse aunque no se comprendió bien qué quería decir. El paso del tiempo permitió saber que se trataba de una revelación profética. El grabado en cuestión dice "Aguante el Teto" y, a poca distancia agrega "puto el que lee".
También son proféticas las figuras grabadas en numerosas piezas de alfarería que corresponden al esplendor del Imperio Hitita. Abundan las vasijas en las que se distingue claramente la imagen de un hombre, a veces con bigote y otras sin él, que tiene en su mano un objeto muy parecido a los actuales micrófonos. Las facciones de este hombre son sorprendentemente similares a las del Teto Medina y muchos ven aquí otra señal en la que se indicaba su llegada.
Por otro lado, cabe agregar que no se conoce con precisión el aspecto del Coloso de Rodas, gigantesca estatua erigida por los griegos. A pesar de esto, varios expertos sostienen que el Coloso no tenía una antorcha en su mano sino un micrófono y que tenía bigote. No pocos son los que insisten en que era el Teto Medina en la época de su álbum "Mi forma de ser".
Los tres casos recién citados solamente tienen una finalidad ilustrativa ya que son incontables las evidencias de que el nacimiento del Teto Medina ha sido profetizado por milenios.
XXVII. NACIMIENTO II
Un día llegó el momento anunciado. La madre del Teto Medina estaba embarazada de nueve meses. El Teto estaba por nacer. Las contracciones eran cada vez más frecuentes y parecía que el parto se iba a adelantar unos días. Entonces la madre del Teto salió a la calle y paró un taxi. Subió en él y se dirigieron a un sanatorio. Sin embargo, no iban a llegar.
La madre sentía que el parto ya había comenzado. El taxi se detuvo y el chofer comienzó a pedir a gritos un médico. No había ninguno cerca pero sí un veterinario. Finalmente, el Teto nació y, como muchas profecías lo habían predicho, lo hizo entre gente común y rodeado de colectivos que no dejaban de tocar bocina porque el taxi justo estacionó donde había una parada de nada menos que tres líneas.
Los testigos dicen que, en el instante del nacimiento, una fuerte luz cruzó los cielos. Tan luminosa era que hasta en pleno día pudo verse. Pero su forma no era de meteorito o de cometa sino de una bola incandescente de spaghettis. Muchos vieron allí una señal del Spaghetti Flying Monster. Otros han dicho que vieron una figura sobre la luz y que se trataba de Salsabolognesus, sabio venerado por los pastafaris que atravesó el firmamento saludando aunque quizá se estaba oliendo la axila para comprobar si tenía mal olor.
XXVIII. NACIMIENTO III
El Teto Medina nació y el lugar comenzó a llenarse de gente. Muchas personas llegaban allí como atraída magnéticamente por una fuerza que no podían comprender. Otros se reunían porque justo en ese sitio estaba la parada de tres líneas de colectivos y tenían que viajar. Finalmente estaban los que se acercaron al lugar siguiendo la fuerte luz que cruzó los cielos.
Entre estos últimos estaban tres reyes sabios orientales. Eran tres uruguayos que habían llegado a la mañana en Buquebus y se llamaban Lito, Lucho y el chino Matraca. Los tres llevaron presentes. Lito regaló un tetrabrik de vino Uvita blanco dulce del que todos bebieron como símbolo de la hermandad en el brindis, que prontamente iba a repetirse con abundante Gin-tonic. Lucho obsequió un reloj Casio trucho que había comprado tiempo atrás en La Salada, representando la capacidad de dominar las fuerzas del tiempo. El chino Matraca llevó dos entradas con descuento para ver en el cine "Los bañeros más locos del mundo", película que todavía no se había filmado y que ni siquiera se había imaginado, simbolizando la capacidad de ver más allá de lo que existe.
Entregados los objetos con significados místicos, los tres sabios orientales aprovecharon que estaban en la parada del colectivo y se tomaron el 152 que los dejó en San Telmo, donde tenían planeado ir a almorzar, y ya estaban teniendo bastante hambre.
