Buenas y malas
-
El banco con el que operaba Ramon Valdez le envió una carta muy amable recordándole que tenía una abultadísima cantidad en descubierto. En respuesta el banco recibió esta carta de Ramon:
Señores:
Yo divido a mis acreedores en tres grupos:
Grupo l: Aquellos a los que les pago inmediatamente.
Grupo 2: Aquellos a los que les pagaré alguna vez.
Grupo 3: Aquellos a los que nunca les pagaré. Me alegra informarles que debido al tono amistoso con el que me han recordado mi deuda, acabo de ascenderos del grupo 3 al grupo 2.
Atentamente. Ramon
