#1 [Taller de Humor] Salsa blanca y verdura
SALSA BLANCA Y VERDURA
Carlos busca sus valijas. Acaba de llegar al aeropuerto de Kingston, Jamaica, dispuesto a pasar sus vacaciones. Eligió esta ciudad después de pensarlo bastante. No quería terminar en los mismos lugares de siempre.
Una vez en el hotel, desarma el equipaje y se dispone a recorrer los alrededores.
Comienza a caminar. Se siente cómodo y cree que ha hecho una buena elección. Cruzando la calle, nota que hay una pizzería. Piensa "qué raro, nunca pensé que aquí la pizza fuera popular". Un par de cuadras más adelante, se topa con otra pizzería más. La sorpresa es mayor y decide entrar a ver qué tal son las pizzas jamaiquinas.
Ya adentro, pide una cerveza y dos porciones de verdura y salsa blanca. El mozo lo mira y sonríe de manera cómplice. Carlos no entiende pero supone que es una costumbre en esas tierras.
Minutos después, llega el mozo y coloca en la mesa el pedido. Carlos se sirve cerveza, toma los cubiertos y empieza a degustar una de las porciones. Progresivamente, los comensales de las mesas vecinas se ponen a mirarlo con gesto de desaprobación. Carlos reflexiona "algo habré hecho mal, pero no se qué... mejor será que deje de comer y me fije en lo que hacen los demás". Las otras personas comían sin hacer algo fuera de lo común. Estaba desconcertado.
Dos mesas a la derecha, se sienta un nuevo cliente. El mozo le trae una individual de verdura y salsa blanca. Carlos lo observa disimuladamente y no cree lo que está viendo. Esta persona enrolla las porciones y se las fuma.
Carlos descubre que, en Jamaica, la pizza de verdura y salsa blanca es para fumar. No sabe bien cómo proceder pero, para no ofender nuevamente a los presentes, decide copiar lo que vió: enrolla una porción, la enciende por un extremo y aspira el humo. Lo nota un poco fuerte, sin embargo la sensación es agradable. Al rato, se siente relajado, como flotando, y se ríe fácilmente.
Al día siguiente vuelve a la pizzería y pide más porciones de verdura y salsa blanca. Nunca pensó que fumar pizza le pudiera gustar tanto.
Varios días después retorna a su casa. Está ansioso por contarles a todos lo lindo que es Jamaica. Reúne a sus amigos en la pizzería de su barrio y pide dos grandes de verdura y salsa blanca. Ricardo, un amigo de la secundaria, está por comer una porción. Carlos lo detiene, lo recrimina "no, no, así no" y le muestra lo que aprendió en la tierra de Marley. Al rato todos sus amigos están fumando pizza entusiasmados.
Hoy, Carlos ya no es el mismo: integra una organización que trafica pizzas de verdura y salsa blanca por la frontera. Tiene pedido de captura de Interpol.
Carlos busca sus valijas. Acaba de llegar al aeropuerto de Kingston, Jamaica, dispuesto a pasar sus vacaciones. Eligió esta ciudad después de pensarlo bastante. No quería terminar en los mismos lugares de siempre.
Una vez en el hotel, desarma el equipaje y se dispone a recorrer los alrededores.
Comienza a caminar. Se siente cómodo y cree que ha hecho una buena elección. Cruzando la calle, nota que hay una pizzería. Piensa "qué raro, nunca pensé que aquí la pizza fuera popular". Un par de cuadras más adelante, se topa con otra pizzería más. La sorpresa es mayor y decide entrar a ver qué tal son las pizzas jamaiquinas.
Ya adentro, pide una cerveza y dos porciones de verdura y salsa blanca. El mozo lo mira y sonríe de manera cómplice. Carlos no entiende pero supone que es una costumbre en esas tierras.
Minutos después, llega el mozo y coloca en la mesa el pedido. Carlos se sirve cerveza, toma los cubiertos y empieza a degustar una de las porciones. Progresivamente, los comensales de las mesas vecinas se ponen a mirarlo con gesto de desaprobación. Carlos reflexiona "algo habré hecho mal, pero no se qué... mejor será que deje de comer y me fije en lo que hacen los demás". Las otras personas comían sin hacer algo fuera de lo común. Estaba desconcertado.
Dos mesas a la derecha, se sienta un nuevo cliente. El mozo le trae una individual de verdura y salsa blanca. Carlos lo observa disimuladamente y no cree lo que está viendo. Esta persona enrolla las porciones y se las fuma.
Carlos descubre que, en Jamaica, la pizza de verdura y salsa blanca es para fumar. No sabe bien cómo proceder pero, para no ofender nuevamente a los presentes, decide copiar lo que vió: enrolla una porción, la enciende por un extremo y aspira el humo. Lo nota un poco fuerte, sin embargo la sensación es agradable. Al rato, se siente relajado, como flotando, y se ríe fácilmente.
Al día siguiente vuelve a la pizzería y pide más porciones de verdura y salsa blanca. Nunca pensó que fumar pizza le pudiera gustar tanto.
Varios días después retorna a su casa. Está ansioso por contarles a todos lo lindo que es Jamaica. Reúne a sus amigos en la pizzería de su barrio y pide dos grandes de verdura y salsa blanca. Ricardo, un amigo de la secundaria, está por comer una porción. Carlos lo detiene, lo recrimina "no, no, así no" y le muestra lo que aprendió en la tierra de Marley. Al rato todos sus amigos están fumando pizza entusiasmados.
Hoy, Carlos ya no es el mismo: integra una organización que trafica pizzas de verdura y salsa blanca por la frontera. Tiene pedido de captura de Interpol.
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