#1 Cazador de especies exóticas.
Che...Permisooo..¿me puedo animar con el segundo?
Había un cazador por encargue que tenía la particularidad de atrapar especies exóticas. Obviamente vivas, por las cuales recibía su paga.
Cierta vez le encargaron conseguir un ejemplar de Macacus pallidum del ortis, o "monito blanco", de Djibouti , noroeste de Africa.
Una vez internado en la selva, agazapado, con su rifle de dardos tranquilizantes, esperó su presa, hasta que allíen una de las ramas más altas vió que un par de nalgas de monito blanco, estaban al alcance de su rifle.
-Eres mío, simio - se dijoy disparó.
El pobre monito se vino en picada hasta el suelo mullido de la vegetación.
Con aires de vencedor, el cazador le levantó suavemente la cabeza, pero de pronto, ZAS!: el monito con inusitada habilidad dió una cabriola en el aire pasando sobre la cabeza del cazador y mientras bajaba, con las unñas de sus patas, le rasgó la parte trasera del pantalón. Con la misma destreza penetró furtivamente al cazador, y sin darle tiempo a defenderse se perdió en la maleza.
-Mono hi
de remil putas! Ahora vas a saber quién soy...dijo el cazador mientrasd se frotaba penosamente su sentadera.
Cargó su rifle con un dardo de mayor poder, y se puso a esperarlo. pasado el mediodía, le sonrió la fortuna. Divisó nuevamente su culito blanco (che, ¿la palabra culito hay que censurarla?). Disparó sin más. Nuevamente el monito abajo, pero esta vez primero lo sacudió con la punta del rifle apartado tanto como fuera posible. Al ver que no reaccionaba, sonrió satisfecho.- Si no me garparan por vos te mataba hij
puta. No terminó la frase cuando ZAS! OTRA VEZ!!!! La misma cabriola seguida de penetración.
-Aaaaay!!!!! La concha d
adre mono del ort
Tarde...otra vez el moniti se había perdido en la vegetación...
Acto seguido, totalmente enfurecido fue hasta el jeep, sacó la doble caño de dardos reforzados y se apostó definitivamente: era algo personal.
Cuando todo hacía suponer el fracaso, al ocaso, vió nuevamente ese par de odiadas nalgas. Apunto con decisión, y le dió. Como plomo cayó el pobre monito.
Esa vez si, fue más cauteloso. Lo zamarreó con la punta el fusil, lo apaleó con una rama que había preparado a tal fin, le lanzóuna piedra de considerables dimensiones, y por fin lo alastó con sus borceguíes por la cintura para encadenarlo...
En ese momento monito, visiblemente derrotado y resignado, da vuelta su carita para mirar a los ojos del cazador y le dijo:
-¡Cómo te gusta la poroooonga hij
e puta, eh?
Había un cazador por encargue que tenía la particularidad de atrapar especies exóticas. Obviamente vivas, por las cuales recibía su paga.
Cierta vez le encargaron conseguir un ejemplar de Macacus pallidum del ortis, o "monito blanco", de Djibouti , noroeste de Africa.
Una vez internado en la selva, agazapado, con su rifle de dardos tranquilizantes, esperó su presa, hasta que allíen una de las ramas más altas vió que un par de nalgas de monito blanco, estaban al alcance de su rifle.
-Eres mío, simio - se dijoy disparó.
El pobre monito se vino en picada hasta el suelo mullido de la vegetación.
Con aires de vencedor, el cazador le levantó suavemente la cabeza, pero de pronto, ZAS!: el monito con inusitada habilidad dió una cabriola en el aire pasando sobre la cabeza del cazador y mientras bajaba, con las unñas de sus patas, le rasgó la parte trasera del pantalón. Con la misma destreza penetró furtivamente al cazador, y sin darle tiempo a defenderse se perdió en la maleza.
-Mono hi
de remil putas! Ahora vas a saber quién soy...dijo el cazador mientrasd se frotaba penosamente su sentadera.Cargó su rifle con un dardo de mayor poder, y se puso a esperarlo. pasado el mediodía, le sonrió la fortuna. Divisó nuevamente su culito blanco (che, ¿la palabra culito hay que censurarla?). Disparó sin más. Nuevamente el monito abajo, pero esta vez primero lo sacudió con la punta del rifle apartado tanto como fuera posible. Al ver que no reaccionaba, sonrió satisfecho.- Si no me garparan por vos te mataba hij
puta. No terminó la frase cuando ZAS! OTRA VEZ!!!! La misma cabriola seguida de penetración.-Aaaaay!!!!! La concha d
adre mono del ort
Tarde...otra vez el moniti se había perdido en la vegetación...
Acto seguido, totalmente enfurecido fue hasta el jeep, sacó la doble caño de dardos reforzados y se apostó definitivamente: era algo personal.
Cuando todo hacía suponer el fracaso, al ocaso, vió nuevamente ese par de odiadas nalgas. Apunto con decisión, y le dió. Como plomo cayó el pobre monito.
Esa vez si, fue más cauteloso. Lo zamarreó con la punta el fusil, lo apaleó con una rama que había preparado a tal fin, le lanzóuna piedra de considerables dimensiones, y por fin lo alastó con sus borceguíes por la cintura para encadenarlo...
En ese momento monito, visiblemente derrotado y resignado, da vuelta su carita para mirar a los ojos del cazador y le dijo:
-¡Cómo te gusta la poroooonga hij
e puta, eh?
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