#1 [Taller de Humor] Tortas Fritas
No sé si ha quedado tan gracioso pero tenía ganas de escribirlo...
TORTAS FRITAS
El comedor comunitario en Puerto Madero que dirige Raúl Castells ha causado sensación. El líder piquetero inició ese emprendimiento como una manera de meter una cuña de los pobres en medio de un sitio destinado a los sectores de mayor poder adquisitivo.
Sin embargo, la apuesta causó el efecto inverso. Los habituales concurrentes a Puerto Madero han encontrado una estética irresistible en el estilo piquetero y cartonero. Los chetos ya no concurren al Paseo del Pilar sino que cubren sus rostros, portan largos bastones y cortan calles y avenidas de Recoleta mientras toman vino de tetrabrik con Speed u otra bebida energizante. Los trenes cartoneros ya no son exclusivos de quienes se dedican a esta actividad sino que también son empleados por muchachos que asisten y poco estudian en algunas universidades privadas. Los gurúes de la moda se ponen a tono: ya han diseñado el primer carrito cartonero playero con el que la gente fashion podrá ir a las playas de Pinamar o Punta del Este en la temporada que se viene. Las remeras con inscripciones en italiano están quedando en el olvido; su lugar lo toman las pecheras amarillas con la inscripción "MIJD", Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados que lidera Castells, o con el rostro del mismo. Y el fenómeno no es exclusivamente local. Ha trascendido que en Ibiza están importando la nueva estética.
La fama de Castells crece. No sólo quieren contratarlo de Fashion TV sino que Roberto Giordano le ha hecho una oferta económica muy tentadora para que participe en el próximo desfile. Pero no todo es glamour, otros acontecimiento se avecinan...
- Buenos días, señor Castells.
- Buenos días. ¿Cuál es su nombre?
- No puedo decírselo, pero llámeme señor 13.
- Ah, claro. Ustedes, los de los servicios de inteligencia, que tanto han perseguido al pueblo, siempre ocultan su identidad.
- No he venido para discutir con usted. Vengo a hacerle una propuesta - aclara el señor 13.
- Primero dígame quién es... Aunque su rostro me resulta familiar...
- Puede ser. He trabajado en televisión.
- Clarooo... Usted eraaa... Usted eraaa...
- El agente 13. Trabajaba con Maxwell Smart.
- ¡Sí, sí, me acuerdo!... ¿Y qué hace trabajando ahora para la SIDE? - pregunta Castells.
- Es que siempre me mandaban a esconderme en lugares incómodos y estaba cansado de eso. Entonces un día leí un aviso que decía "Se busca empleado para tareas varias, buena predisposición y discreción. Experiencia en espionaje no excluyente". Mandé el currículum, me entrevistaron y aquí estoy.
- ¿Y hace mucho que está en la SIDE?
- Ya van unos cuantos años. Pero no quiero irme del tema. Como le decía, vengo a hacerle una propuesta.
- ¿Quiere que yo trabaje para la SIDE? ¡Ni loco! - dice Castells con vehemencia.
- No, quiero que haga algo por el país.
- No sé, no sé...
- Le cuento. Las tortas fritas que preparan en Puerto Madero han adquirido fama internacional. El plan es que preparen algunas y le pongan un poco de Polonio que le vamos a dar nosotros. Después se las mandamos a Botnia, los envenenamos y se acaba el problema de las papeleras.
- Envenenar gente... Eso no nos gusta. Nosotros trabajamos por los pobres, no nos dedicamos a esas cosas... No sé, no sé...
- Pero Botnia es una multinacional capitalista que viene a explotar las riquezas del hermano pueblo uruguayo y a contaminar las aguas de un río que comparten Argentina y Uruguay.
- Eso es cierto... Pero envenenar gente... No sé, no sé...
Tras varios días de debates internos, Castells acepta colaborar. En su comedor se preparan grandes cantidades de tortas fritas con Polonio. La SIDE prueba el producto enviándole muestras a varios uruguayos en Argentina. El primero en caer es Victor Hugo Morales quien muere envenenado mientras grita un gol del Boca tricampeón. Al parecer, todo marcha según lo previsto.
Días después, llega a la planta de Botnia una canasta con tortas fritas acompañada de una nota que dice "No tiene sentido seguir con esta disputa que no conduce a nada positivo. Prueben estas exquisiteces como señal de amistad". A la mañana siguiente, la canastita es devuelta. Está intacta. Sobre ella hay un mensaje que dice "Agradecemos el gesto pero a los finlandeses no nos gustan las tortas fritas".
Los agentes de la SIDE quedan desalentados. Los habitantes de Gualeguaychú se enojan ante el desprecio por un plato tan sabroso y típico de estas tierras. Al grito de "¡Gringos de mierda! ¡Vienen a ponerle ketchup al asado!", toman las tortas fritas con Polonio que estaban en la canasta y todas las otras que trajo la SIDE, se paran en la orilla argentina del río Uruguay frente a la papelera, y comienzan a arrojar el manjar piquetero por sobre el curso de agua. El ejército uruguayo se despliega para reprimir el ataque pero no pueden actuar con suficiente rapidez. Minutos más tarde, la planta de Botnia queda sepultada en tortas fritas con Polonio, se ha transformado en un cementerio radioactivo. La población de Gualeguaychú festeja el triunfo. Ya no tendrán a la papelera frente a ellos aunque, en pocos meses, la contaminación del Polonio esparcido terminará con toda forma de vida en varios kilómetros a la redonda.
TORTAS FRITAS
El comedor comunitario en Puerto Madero que dirige Raúl Castells ha causado sensación. El líder piquetero inició ese emprendimiento como una manera de meter una cuña de los pobres en medio de un sitio destinado a los sectores de mayor poder adquisitivo.
Sin embargo, la apuesta causó el efecto inverso. Los habituales concurrentes a Puerto Madero han encontrado una estética irresistible en el estilo piquetero y cartonero. Los chetos ya no concurren al Paseo del Pilar sino que cubren sus rostros, portan largos bastones y cortan calles y avenidas de Recoleta mientras toman vino de tetrabrik con Speed u otra bebida energizante. Los trenes cartoneros ya no son exclusivos de quienes se dedican a esta actividad sino que también son empleados por muchachos que asisten y poco estudian en algunas universidades privadas. Los gurúes de la moda se ponen a tono: ya han diseñado el primer carrito cartonero playero con el que la gente fashion podrá ir a las playas de Pinamar o Punta del Este en la temporada que se viene. Las remeras con inscripciones en italiano están quedando en el olvido; su lugar lo toman las pecheras amarillas con la inscripción "MIJD", Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados que lidera Castells, o con el rostro del mismo. Y el fenómeno no es exclusivamente local. Ha trascendido que en Ibiza están importando la nueva estética.
La fama de Castells crece. No sólo quieren contratarlo de Fashion TV sino que Roberto Giordano le ha hecho una oferta económica muy tentadora para que participe en el próximo desfile. Pero no todo es glamour, otros acontecimiento se avecinan...
- Buenos días, señor Castells.
- Buenos días. ¿Cuál es su nombre?
- No puedo decírselo, pero llámeme señor 13.
- Ah, claro. Ustedes, los de los servicios de inteligencia, que tanto han perseguido al pueblo, siempre ocultan su identidad.
- No he venido para discutir con usted. Vengo a hacerle una propuesta - aclara el señor 13.
- Primero dígame quién es... Aunque su rostro me resulta familiar...
- Puede ser. He trabajado en televisión.
- Clarooo... Usted eraaa... Usted eraaa...
- El agente 13. Trabajaba con Maxwell Smart.
- ¡Sí, sí, me acuerdo!... ¿Y qué hace trabajando ahora para la SIDE? - pregunta Castells.
- Es que siempre me mandaban a esconderme en lugares incómodos y estaba cansado de eso. Entonces un día leí un aviso que decía "Se busca empleado para tareas varias, buena predisposición y discreción. Experiencia en espionaje no excluyente". Mandé el currículum, me entrevistaron y aquí estoy.
- ¿Y hace mucho que está en la SIDE?
- Ya van unos cuantos años. Pero no quiero irme del tema. Como le decía, vengo a hacerle una propuesta.
- ¿Quiere que yo trabaje para la SIDE? ¡Ni loco! - dice Castells con vehemencia.
- No, quiero que haga algo por el país.
- No sé, no sé...
- Le cuento. Las tortas fritas que preparan en Puerto Madero han adquirido fama internacional. El plan es que preparen algunas y le pongan un poco de Polonio que le vamos a dar nosotros. Después se las mandamos a Botnia, los envenenamos y se acaba el problema de las papeleras.
- Envenenar gente... Eso no nos gusta. Nosotros trabajamos por los pobres, no nos dedicamos a esas cosas... No sé, no sé...
- Pero Botnia es una multinacional capitalista que viene a explotar las riquezas del hermano pueblo uruguayo y a contaminar las aguas de un río que comparten Argentina y Uruguay.
- Eso es cierto... Pero envenenar gente... No sé, no sé...
Tras varios días de debates internos, Castells acepta colaborar. En su comedor se preparan grandes cantidades de tortas fritas con Polonio. La SIDE prueba el producto enviándole muestras a varios uruguayos en Argentina. El primero en caer es Victor Hugo Morales quien muere envenenado mientras grita un gol del Boca tricampeón. Al parecer, todo marcha según lo previsto.
Días después, llega a la planta de Botnia una canasta con tortas fritas acompañada de una nota que dice "No tiene sentido seguir con esta disputa que no conduce a nada positivo. Prueben estas exquisiteces como señal de amistad". A la mañana siguiente, la canastita es devuelta. Está intacta. Sobre ella hay un mensaje que dice "Agradecemos el gesto pero a los finlandeses no nos gustan las tortas fritas".
Los agentes de la SIDE quedan desalentados. Los habitantes de Gualeguaychú se enojan ante el desprecio por un plato tan sabroso y típico de estas tierras. Al grito de "¡Gringos de mierda! ¡Vienen a ponerle ketchup al asado!", toman las tortas fritas con Polonio que estaban en la canasta y todas las otras que trajo la SIDE, se paran en la orilla argentina del río Uruguay frente a la papelera, y comienzan a arrojar el manjar piquetero por sobre el curso de agua. El ejército uruguayo se despliega para reprimir el ataque pero no pueden actuar con suficiente rapidez. Minutos más tarde, la planta de Botnia queda sepultada en tortas fritas con Polonio, se ha transformado en un cementerio radioactivo. La población de Gualeguaychú festeja el triunfo. Ya no tendrán a la papelera frente a ellos aunque, en pocos meses, la contaminación del Polonio esparcido terminará con toda forma de vida en varios kilómetros a la redonda.
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