Hola... Vos Eras... [Monólogo]
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Hola... Vos Eras...
En el transcurso de mi vida me he dado cuenta que poseo una buena memoria. Esto genera dos alternativas:
* soy bueno para recordar datos útiles (especial para el estudio).
* soy muuuy bueno para recordar datos inútiles.
Esto último, a mi parecer, constituye el 60% de las cosas que recuerdo. Por ejemplo, soy capaz de recordar el pájaro nacional de Uzbekistán, que el animal que más sexo tiene en su vida es la rana pito corto catamarqueña, los nombres de los 4 Teletubies y toda una colección de pelotudeces de este estilo.
Pero mi capacidad de memorizar tiene un problema, soy incapaz de recordar nombres de personas conocidas recientemente. Me lleva varios encuentros juntar el nombre con la cara, tornándose verdaderamente incómodo el momento del saludo, las presentaciones, etc.
Con los hombres esto no resulta un problema ya que es factible reemplazar cualquier nombre, ya sea Roberto, Juan, Andrés; por el denominador común y nombre propio masculino más utilizado, Boludo. Con esta bendita palabra quedas bien. El Qué hacés Boludo, Como va Boludo o el simplemente Chee, Boludo , dan cuenta que te importa el otro aunque no tengas idea como se llama. Tu ignorancia nominal pasa desapercibida y generalmente recibirás un Boludo por respuesta: Bien Boludo, y vos.
Con las mujeres no ocurre lo mismo, por lo menos yo no ando diciéndole boluda a cualquier mujer que conozco. Para el género femenino el término Boluda está prácticamente circunscrito a la hermana, a la amiga de toda la vida (generalmente gorda, fea y simpática) y algunos casos particulares.
Este problema llega a su apogeo en el antro bolichero al momento del levante. Ves entrar a una minita que conociste la semana pasada, la cara es familiar pero el nombre no aparece ni en lo más recóndito de tu masa neuronal. Ella se dirige hacia vos para saludarte... vos empezás a evaluar la opción de irte al baño, meditar media hora pesando en su cara, recordar el bendito nombre, volver y saludarla... Pero ya es tarde, parece que ella camina más rápido que tu cerebro entumecido por lo efectos del alcohol, esta parada delante de ti y te saluda por tu nombre con un beso en la mejilla (si, las minas se acuerdan de todo... no vayas dos fines de semana con la misma ropa que también se acuerdan). En esta situación tenés que actuar rápido ya que las primeras palabras constituyen prácticamente el 50% del éxito del levante. Pensas en tirar cualquier nombre como María que es muy común... pero de inmediato te das cuenta que ya pasó de moda, se usaba antes... ahora tenés nombre chetos como Solange, Jennifer, etc. Retrocedes en la idea de tirar cualquier nombre y para zafar se te ocurre una frase maravillosa, que si se dice con el tono indicado, puede llegar a camuflar tu ignorancia... Que hacés hermosa. Esta frase te da tiempo para seguir pesando mientras intentás levantarla con la finalidad de por lo menos despedirla llamándola por su nombre.
Continúa el chamuyo y te das cuenta que nunca lo vas a recordar, te puteás a vos mismo por tomar demasiado, no prestar atención y mirar al gordo (mas borracho que vos) hacer payasadas en la tarima mientras conoces o te presentan una mina. Ese nombre nunca estuvo en tu cerebro. A esta altura de la noche estás obsesionado con esto y sontenés una conversación al borde de la monotonía... tu obsesión está interfiriendo en el levante. Al límite de la incoherencia, pensas en proponerle un juego en el cual se pida un trago cuyo nombre comience con la inicial de su nombre... pero hasta vos te das cuenta de que es una reverenda pelotudez y que no solo te va a dejar, sino que le va a contar a las amigas lo boludo que sos, disminuyendo la probabilidad de levantes futuros. También evaluás la opción de presentársela a una amiga con el fin de que ella misma diga su nombre... de entrada descartás presentársela a un amigo, ellos son aves de carroña, aprovechan cualquier debilidad en tu levante para hacer su jugada. Escudriñás el boliche con tu vista de águila ahogada en speed con vodka y no encontrás ninguna amiga, ni siquiera a la pesada del grupo, mangueadora de tragos, cagadora de levantes.. que tato te vendría bien en ese momento.
Llega la hora de despedirse, no terminaste tu levante por tu obsesión. La despedís de la misma forma en que la saludaste Chau linda, nos vemos. Ella te despide por tu nombre. Camina unos pasos y se detiene, se da vuelta y te dice... llamame. Vos caés en la cuenta que tampoco sabés su número pero te animás a preguntárselo. Ella, que siguió caminando, te dice desde la puerta... figura en la guía.
Ahí te caés de culo sobre una banqueta, tenés la cara deformada de la angustia... algo le gustó de vos a esa mina y no podés contactarla por no saber su nombre. Te pedís una buena jarra de cerveza para ahogar las penas. Al terminarla y solo divisar el fondo de la jarra, la espuma que queda parece escribir un nombre...
Marina..., la concha de la lora, se llamaba Marina. y......... el apellido?... Otra cerveza por favor.
Luisma.
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SALUDOS -
espectacular..... a mi me pasa ésto pero en la misma noche ya no me acuerdo del nombre. Me paso con mi actual pareja..... me la presenta un amigo y en esa misma noche lo ataladre mil veces para que me recuerde el nombre de la mina.... hasta que se canso y me dijo anotatelo en la mano Pelotudo!!! lo cual procedi a hacer..........pero a diferencia del orador.... la cerveza en lugar de escribirme el nombre de la mina en la espuma...me lo borro. Ya han pasado 8 años de ésto, y desde ése momento no tomé mas creveza, porque sino hubiera sido por la cerveza yo hoy estaría libre. Asi que muchachos, como conclusión le digo "la cerveza puede ayudar.........pero cuando te entierra...... quedas viendo los rabanitos desde abajo" cosa que no pasa con el Tinto
Sds y muy buen aporte
