La jirafa pasea feliz por la sabana. Extiende su largo cuello y mira en todas direcciones, recorriendo el paisaje con su vista. "Ay, la verdad que no hay ningún jirafo lindo para hacerle un pete. Ni siquiera un rinoceronte, un león, o cualquier animal que me preste su poronga un ratito. ¡Qué bajón!" piensa. Continúa caminando y observa que un elefante le da golpes con su cabeza a un enorme árbol.
- Elefante, ¿qué es lo que te pasa? ¿Vos tampoco conseguís una verga? - pregunta la jirafa.
- No, a mí no me gustan las vergas.
- ¿Y no me prestás la tuya?
- ¡Pero mirá que sos una jirafa atorranta! ¡¿Por qué no te vas a buscar un jirafo?!
- Es que no veo ninguno. Dale, dejame que te haga un pete. Eso te va a relajar.
- Primero, a mí ya no se me para. Hace rato que no tengo erecciones por tomar tanta merca...
- ¿Y segundo?
- Segundo, lo único que me puede calmar es una buena línea para meterme por la trompa y así partirme bien la cabeza - responde el elefante que sigue cabeceando el árbol en pleno síndrome de abstinencia.
- Bueno, ya que los dos no tenemos aquí lo que necesitamos, te propongo que viajemos juntos. Vos me ayudás a que encuentre una pija que me satisfaga y yo te ayudo a que halles la cocaína que tanto querés - propone la jirafa.
- Mmm... No sé, no sé... Mmm... Está bien.
Ambos animales prosiguen la marcha juntos.
FÁBULA DEL ELEFANTE MERQUERO Y LA JIRAFA TRAGALECHE II
"Allí hay un ser humano, y está rodeado de televisores. Acerquémonos, quizá nos pueda guiar" sugiere la jirafa. El elefante, con pocas ganas, acepta.
- Hola, soy una jirafa y éste es mi amigo elefante.
- Hola, yo soy Mauricio Zapping.
- Mucho gusto, ¿y que hacés aquí?
- Lo mismo que todos lados: cambio de canales rápidamente.
- Ah, ¿me prestás un poquito un control remoto?
- Sí, por supuesto.
La jirafa pone Animal Planet y justo engancha imágenes de otras jirafas, machos y hembras. "¡Qué jirafos lindos! ¡Qué lástima no tener uno acá para petearlo!" dice entre suspiros. Luego, el elefante busca una película o serie donde aparezca cocaína pero no encuentra nada.
El viaje sigue. La jirafa y el elefante andan y andan hasta que escuchan unos fuertes golpes. Van hacia el lugar y ven a alguien con una verga gigante.
- Hola, hola, hola. ¿Cómo es que no te conocía? Pero decime quién sos, decime, decime - pide la jirafa enloquecida y relamiéndose.
- Soy Zodapeman, el superhéroe.
- ¡Ay, un superhéroe! ¡Qué emoción! ¿Y qué hacés por acá?
- Estoy talando unos árboles a porongazos para construir un puente sobre el río. Es para una tribu cercana.
- ¡Que bueno!... Y si sos un superhéroe, estás para ayudar a los demás, ¿no?
- Claro.
- Entonces, ¿no me dejás que te la chupe?
- No, no ando garchándome animales.
- Pero dale. Hace mucho que no consigo una buena pija y la necesito urgente. Dale.
- Está bien, pero es muy grande y no te va a entrar.
- No te preocupes, soy una jirafa y tengo el cuellito muy muy largo. Va a entrar todita.
La jirafa se traga entera la verga de Zodapeman y disfruta mucho. Mientras tanto, el elefante se deprime porque su compañera encuentra lo que buscaba y él sigue sin merca.
FÁBULA DEL ELEFANTE MERQUERO Y LA JIRAFA TRAGALECHE III
Al otro día, continúan la marcha. Se hacen amigos de un antílope que se les une. La jirafa lo mira de reojo, lo encuentra muy atractivo y excelentemente dotado. Sin embargo, el antílope no responde con ningún gesto ante las miradas provocadoras.
Horas más tarde, comienzan a ver botellas de whisky tiradas en el suelo. Mientras más avanzan, más botellas aparecen. Hasta que descubren a un hombre que es quien se las bebe. El elefante se pone contento y piensa "Si tiene tanto whisky, por ahí también tiene merca y me convida".
- Hola, soy un elefante, ¿vos quién sos?
- Soy el Coco Bacilo, mucho gusto.
- Vimos muchas botellas de whisky vacías en el camino, ¿te las tomaste vos?
- Sí. Si quieren, tomen todo lo que gusten. Tengo un montón de botellas más.
- ¿Y no tenés otra cosa? ¿Un poco de cocaína?
- No, esa no es mi onda.
El elefante se deprime mucho, se siente muy mal. Por su parte, la jirafa y el antílope comienzan a brindar con el Coco Bacilo. Al rato, están borrachos. La jirafa se pone mimosa y comienza a lamerle la entrepierna al antílope, que acepta bajo los efectos del alcohol. Ambos se enamoran y, luego de la pasión, quedan dormidos.
El elefante sigue su rumbo. Su depresión es terrible: ha perdido a su compañera de travesía, no consigue cocaína y el síndrome de abstinencia es cada vez peor. Tras andar un rato, se encuentra con un hombre que está afilando una gran cuchilla.
- Hola, ¿para qué estás haciendo eso? - pregunta el elefante.
- Hola, mi nombre es Maximilien de Robespierre y ésta es la cuchilla de mi guillotina.
- ¿Para qué sirve?
- Para cortar cabezas.
- Ah... ¿Eso quita los problemas?
- Digamos que sí. Si uno se queda sin cabeza, todo se va, incluyendo los problemas.
- Entonces me interesa.
El elefante cree que así solucionará su pesar, pone su cabeza y, en menos de un segundo, es decapitado.
Moraleja: No te drogues con la merca que nada te brindará, mejor chupate una chota y la vida sonreirá.




