Está Jesus con todos los apóstoles en la última cena, morfando y chupando a lo perro. Después de comer, mientras le seguían dando al vino, Jesus se levanta, saca una bolsa de un bolsillo de la túnica, arma 12 rayas, y una decimotercera yarra más larga que las demás.
-Una para el maestro, y 12 para los amigos -dice. Se aspira la raya más larga y los apóstoles hacen lo mismo, cada uno con su respectiva raya.
Siguen chupando y hablando al pedo cuando se levanta Pablo, saca una bolsa y arma 12 rayas y otra más larga que las demás.
- Una para el maestro, y 12 para los amigos -dice. Jesus se toma la raya larga que le habían preparado y a continuación todos toman.
Así sigue transcurriendo la noche, cuando Juan arma 12 rayas y -al igual que sus predecesores- una más larga que las otras.
- Una para el maestro, y 12 para los amigos -convida Juan, y todos toman.
Pasan las horas y los litros de vino, cuando de repente, Jesus se levanta exaltado:
-¡Esta noche, uno de ustede me va a traicionar! ¡Uno de ustedes me va a traicionar! Hace un par de morisquetas típicas de merquero, y se sienta nuevamente.
Casi inmediatamente, Judas saca su bolsa y se pone a peinar 12 rayas.
-¡Epa! -le llama la atención Agustín, que estaba sentado a su lado. ¿Para el Maestro no armás?
-No -responde Judas. A este no le demos más porque le pega de persecuta.