NO HABRÁ HIELO I
Mitad del siglo XXI.
La temperatura en el Planeta Tierra ha aumentado, la humanidad vive en un continuo verano. Muchos trabajan incansablemente para contener los desequilibrios climáticos, otros se preocupan por los problemas que todavía no se han desatado pero que llegarán.
En un típico bar...
- Hola, Matón, gracias por venir - saluda el Coco Bacilo.
- Hola, Coco - responde Matón Sessa.
- ¿Qué vas a tomar?
- Lo mismo que vos.
- Entonces pido dos whiskies.
- Está bien... ¿Y cuál era el tema del que me querías hablar?
- Mirá, es eso del calentamiento de la Tierra - comenta el Coco.
- Sí, parece que es un bardo.
- Es más que eso. Como la cosa siga así, en poco tiempo no habrá hielo para ponerle al whisky.
- Ahhh... Eso es lo que te preocupa a vos... Jajaja - ríe Matón.
- No te burles, salame. Además, con tanto calor, no se van poder practicar deportes, y vos no vas poder cagar a taponazos a otros.
- Epa, no lo había pensado. Tenés razón. ¿Y qué podemos hacer?
- Se me ocurrió que tendríamos que ir a buscar hielo a otro planeta - sugiere el Coco.
- ¡¿Otro planeta?!
- Sí, a un planeta frío, a un gigante helado... A Neptuno.
La charla prosigue. Matón Sessa se convence de la gravedad de la situación futura y decide ayudar al Coco Bacilo en la aventura espacial. El primer paso es reclutar al resto de la tripulación.
NO HABRÁ HIELO II
Suena el teléfono...
- Hola.
- Hola, ¿Zodapeman?
- Sí, ¿quién habla?
- Matón Sessa.
- Uhhh... ¿Cómo andás?
- Bien, todo bien, ¿vos?
- Tranquilo, por suerte.
- Buenísimo. Che, te llamaba porque el Coco Bacilo está organizando una misión espacial a Neptuno para traer hielo. Es por el tema del calentamiento global - cuenta Matón.
- Suena desafiante...
- Claro que lo es. Y yo pensé que, como vos sos un superhéroe, por ahí nos ayudás en este viaje difícil.
- Es cierto, tendría que ir con ustedes.
Mientras tanto, en un cómodo departamento...
- Traje un whisky para que tomemos - dice el Coco Bacilo.
- Muy bien... Si lo elegiste vos, seguro que es bueno.
- Me alegro que confíes en mí. Pero no vine solamente a brindar. Estoy acá porque necesito de tu colaboración. Estoy armando una misión a Neptuno para conseguir hielo y me gustaría que vengas con nosotros. La travesía va a ser larga, aburrida. Vos harías todo más llevadero con tu imaginación y tus relatos,
- ¡Pero es muy peligroso! ¡¿Yo qué tengo que ver con algo así?! - pregunta sobresaltado Paolo Culheo, el escritor más caliente.
- Y, pensalo un poco. Sin hielo, las minitas no van a tomar bebidas alcohólicas, van a estar menos accesibles y te va a costar ponerla seguido.
- Parece lógico.
Al final del día, la tripulación queda completa: el Coco Bacilo, Matón Sessa, Zodapeman y Paolo Culheo se lanzarán a la aventura.
NO HABRÁ HIELO III
Tres meses más tarde, los preparativos quedan concluídos. La nave espacial está lista y los cosmonautas, entrenados.
El despegue tiene lugar sin contratiempos, todo marcha con normalidad. A medida que el cohete atraviesa la atmósfera, el Coco Bacilo contempla al Planeta Tierra y piensa en la felicidad que generarán cuando retornen.
Luego de unos días en el espacio, la soledad comienza a hacerse sentir. Entonces llega el momento de que intervenga Paolo Culheo. Éste reúnen a sus compañeros y, para distraerlos, les relata algunas historias.
- Fue buena idea que venga Paolo - comenta Matón Sessa.
- Sí, nos distrae y hace que el tiempo se nos pase más rápido - agrega Zodapeman.
- Es verdad, aunque a veces tengo bajones. Extraño que me encare un delantero y yo salte por los aires para hundirle los tapones en la cara.
- No te mortifiques. Cuando estemos de vuelta, los delanteros van a hacer cola para que los patees en el rostro.
- Eso espero.
La nave se aproxima a los confines del Sistema Solar, ha pasado a Saturno y Urano. El destino está cerca. Por esta razón, el Coco Bacilo se dirige a los demás: "Ya falta poco. Recordemos nuestras limitaciones para permanecer sobre Neptuno. Tenemos que llenar las bodegas de hielo y emprender el retorno... Es conveniente que cada uno repase su secuencia de tareas para no sufrir demoras innecesarias".
NO HABRÁ HIELO IV
Llegan al suelo del planeta helado. Inmediatamente, Matón Sessa se pone sus botines y comienza a patear la superficie para romperla y separar los grandes bloques congelados que transportarán. Por su parte, Zodapeman mueve los bloques a porongazos y los va cargando en las bodegas de la nave. En tiempo record, antes de lo previsto, el trabajo queda completo.
"En verdad los felicito. Han hecho una labor extraordinaria. Ya mismo podemos volver a casa. Y para festejar, traje este whiskacho, el primero que será tomado con hielo de Neptuno" dice el Coco Bacilo con gran alegría.
Están nuevamente de viaje. Ha cumplido con éxito la parte más difícil de la misión. Otra vez, la travesía será extensa.
- Hace mucho que no la pongo. Eso me tiene muy mal - confiesa Paolo Culheo.
- Ya va a pasar, ya vamos a llegar a la Tierra y las minas se te van a tirar encima - asegura el Coco Bacilo.
- No sé si voy a resistir tanto. Creo que sufro de fatiga espacial.
- Es natural, a todos nos pasa en alguna medida. A mí me gustaría reunirme con mis amigos a chupar y charlar.
- ¡¿Pero qué es eso?! - pregunta Paolo alterado.
- ¿Qué?
- ¡Mirá, mirá ahí! ¡Es otra nave!... ¿O estaré alucinando?
- No, no estás alucinando. Tenés razón, algo viene hacia nosotros. Y no son terrícolas...
NO HABRÁ HIELO V
Los visitantes se acercan y establecen comunicación amistosa. Finalmente, ingresan a la nave.
- Mi nombre es Bebax. Venimos del Planeta XXX, somos una civilización pacífica. Detectamos la proximidad de su vehículo y decidimos hacer contacto - dice la comandante extraterrestre.
- Yo soy el Coco Bacilo y estoy a cargo.
- Mucho gusto. ¿Y cuál es el objetivo de su viaje?
- Buscar hielo en Neptuno y llevarlo a la Tierra.
- ¿Hielo? Qué interesante, nosotros lo usamos para enfriar líquidos - cuenta Bebax.
- Nosotros también.
- Entonces podemos intercambiar bebidas y brindar.
- Espectacular.
El Coco Bacilo está feliz de encontrar a una alienígena que quiera compartir tragos con él. Por su parte, Matón Sessa conoce a Porotax, una extraterrestre que practica artes marciales y le encanta tirar patadas voladoras, y Paolo Culheo inicia una magnífica relación con Litax, quien es ardiente e incansable en el sexo.
Sin embargo, Zodapeman desconfía. "Mi sentido porónguido me indica que algo anda mal, muy mal" piensa el superhéroe. Entonces busca a Matón Sessa y Porotax, salta por los aires y le da un fortísimo porongazo a la extraterrestre. Ésta se desmaya y luego su aspecto se transforma en el de un ser escamoso y repulsivo.
- ¡¿Qué hiciste?! ¡¿Sos boludo?! ¡Si esta mina era re copada! - grita Matón Sessa enojado.
- ¿No te das cuenta? Nos estaban engañando. Éste es su verdadero aspecto. Quizás querían capturarnos o robarnos el hielo...
- ¡Claro! ¡Tenemos que rescatar al Coco y a Paolo! - señala Matón luego de estar shockeado unos segundo y entender lo ocurrido.
Zodapeman va hacia Bebax y la golpea con un pijazo. En esos instantes, Matón Sessa caga a patadas a Litax mientras Paolo Culheo se la estaba garchando. Ambas alienígenas vuelven a su horrible forma verdadera. El Coco Bacilo comprende la situación y afirma: "Estoy muy orgulloso de ustedes, especialmente de vos, Zodapeman. Casi nos atraparon, pero pudieron evitarlo."
Alejado el peligro, la nave continúa rumbo a la Tierra. Varios días después, llegan. La misión ha sido un éxito. El Coco Bacilo, Matón Sessa, Zodapeman y Paolo Culheo son recibidos como héroes.