EL HÍGADO I
La noche cubre a la ciudad. El Coco Bacilo está sentado, mirando en un canal de cable la repetición de un partido de la Champions League. Mientras observa el encuentro, termina la segunda botella de whisky de ese día. "Uy, no me siento del todo bien. Me parece que es el hígado... Voy a tener que moderarme... Me tomo una botella más y listo... Hoy hago buena letra" piensa.
Una semana más tarde, en un reconocido programa de televisión...
- Contanos, Coco, ¿qué fue lo que te pasó? - pregunta Twist Majul, el periodista con más ritmo.
- Estaba mirando un partido del Manchester United. ¡Qué bien juegan Rooney y Tévez juntos! Cada día se entienden más... Pero no me quiero ir por las ramas. Estaba ahí, tomando unos whiskachos y sentí un dolor en el lado derecho del abdomen - explica el Coco Bacilo.
- ¿Qué era?
- El hígado.
- ¿Tuviste miedo?
- No, otras veces me ha pasado.
- ¿Y qué hiciste?
- Al día siguiente fui al médico
- ¿Qué te dijo?
- Algo que nunca pensé que iba a oir... Mi hígado murió.
La noticia recorre los distintos medios de comunicación. El hígado del Coco Bacilo era famoso por su gigantesca resistencia, y ha fallecido. En diversas partes del mundo se expresa la consternación ante el hecho, y no sólo de los bebedores de whisky.
EL HÍGADO II
En otro lugar de la ciudad, se reúnen un fervoroso marxista y la profeta apocalíptica.
- ¿Te enteraste lo que pasó? - pregunta Soto-bolche.
- ¿A qué te referís? - dice Lilita Descarriló confundida.
- A que se murió el hígado del Coco Bacilo.
- ¡¿En serio?! ¡Es una catástrofe! ¡Es el desastre que anuncia sufrimientos infinitos y desagarradores! ¡Estamos perdidos!
- Bueno, Lilita, no es para tanto. Lo que es cierto es que el Coco es un hombre surgido del pueblo, con las mismas costumbres, los mismo códigos. Es un representante del proletariado que ha llegado lejos en su profesión. El fallecimiento de su hígado es una señal de debilidad que puede ser aprovechada por el capitalismo opresor para desprestigiar a lo que tiene origen popular.
- Creo que el fin se acerca. Esperemos el cataclismo.
- Jamás. Nunca me quedaré cruzado de brazos, nunca dejaré que se extinga la llama de la revolución en mí.
Soto-bolche no va a rendirse y no va a permitir que el problema del Coco Bacilo sea utilizado por los capitalistas para ensuciar al pueblo. Entonces decide convocar a prestigiosas personalidades para que lo ayuden.
En el camarín de una estrella...
- Hola, necesito tu ayuda - anuncia Soto-bolche.
- ¡Soto! ¡¿Cómo andás?! ¡Tanto tiempo! - responde Gusana Giménez con alegría al ver a su viejo amigo.
- Yo, bien, pero estoy preocupado.
- ¿Seguís con eso del misticismo?
- No es misticismo, es marxismo.
- Buenooo... Es parecido, es como medio hindú.
EL HÍGADO III
Gracias a la colaboración de Gusana Giménez, Soto-bolche logra reunir a varias personas reconocidas. El encuentro tiene lugar en la casa de la conductora televisiva y están presentes Humo Moyano, sindicalista camionero y experto asador, Mick Yoggur, extraterrestre rollinga proveniente del Planeta Yogur, el Padre Farináceo y Juan Román Riquelme.
Soto-bolche: Les agradezco su presencia. El motivo por el que los hemos llamado es de público conocimiento. La muerte del hígado del Coco Bacilo debe ser remediada.
Mick Yoggur: Estoy de acuerdo. El hígado del Coco es muy importante. Sin él, el Coco dejará la bebida, millones de personas creerán que el alcohol hace mal y también lo abandonarán. Entonces empezarán a tomar yogur, ¿y de dónde van a obtener tanto yogur? De mi planeta, claro... ¡Esto se puede transformar en un desequilibrio interplanetario!
Humo Moyano: Coincido con los compañeros. El Coco es un símbolo del pueblo y el movimiento obrero lo protegerá de la misma manera que cuida de todos los trabajadores y de sus costumbres, como el vino, el asado... Y hablando de asado, estoy armando un fueguito en el jardín. En un ratito pongo las achuras.
Soto-bolche: Está bien, está bien, pero no perdamos el foco... Yo propongo formar un comité negociador para que la vida del hígado del Coco Bacilo sea restituída.
La sugerencia de Soto-bolche es recibida con una ovación mientras todos esperan que Humo Moyano haga el asadito.
EL HÍGADO IV
En las puertas del Cielo...
San Pedro: Pase el que sigue. ¿Nombre?
Soto-bolche: Me llamo Soto pero me dicen Soto-bolche.
San Pedro: Mmm... A ver, Sogorevich, Sorovsky, Suárez... No, Soto o Soto-bolche no está... Lamento decirte que no estás en la lista del Cielo. Por lo tanto, te corresponde el infierno.
Soto-bolche: No, no, es que no estoy muerto.
San Pedro: Ahhhhh... Hubiéramos empezado por ahí. ¿Pero no sabés que esta es la cola para entrar al Cielo?
Padre Farináceo: Un momento, un momento. Soy el Padre Farináceo. Tú, San Pedro, quizá me conozcas por mi labor en el mundo de los hombres.
San Pedro: Claro, por supuesto. Hasta aquí ha llegado la fama de tus sabrosos panes. Te esperamos con los brazos abiertos para que vengas aquí a hornearlos.
Padre Farináceo: Muchas gracias, pero muchas gracias. Aquí traje unos pancitos en una canasta para regalarte. Ojalá te gusten. Y te cuento que vine con estos amiguitos porque quieren hacerte un pedido.
San Pedro: ¿Un pedido?
Humo Moyano: Sí, el compañero Farináceo tiene razón. Hace poco entró acá el hígado del Coco Bacilo y necesitamos que vuelva a la vida.
San Pedro: A ver, a ver... Es cierto, entró hace unos días. Pero es imposible que retorne.
Humo Moyano: ¿Imposible? Esa palabra no existe para los trabajadores. Si el hígado no vuelve, iniciamos una huelga de fe religiosa por tiempo indeterminado.
Padre Farináceo: No, Humito, no. Así no se le habla a San Pedro. Hay que tener más respeto, hacer el pedido con amabilidad, con dulzura.
San Pedro: Es verdad... ¿Y ese que viene allá? ¿Quién es?
Humo Moyano: Es Riquelme. Salió con nosotros pero tardó mucho más en llegar. Es muy lento.
San Pedro: Claro, porque se le murieron las piernas. Están acá, en el Cielo, desde hace varios años.
EL HÍGADO V
- Ya sé, no me digas nada - dice Dios.
- Por supuesto, si ya sabés todo - agrega San Pedro.
- Claro... Mirá, lo estuve pensando y, si ese hígado continúa acá, muchos problemas aparecerán entre los hombres.
- ¿Entonces qué hacemos?
- Que vuelva a la vida.
- ¿Otra resurrección? - pregunta San Pedro.
- Sí.
Luego de unos instantes, el Coco Bacilo empieza a sentirse distinto, con un nuevo vigor. "¡Epa! ¡Qué energía que tengo!" piensa el Coco. Mira una botella de whisky, duda, y finalmente se sirve en un vaso. Tras beberlo, no percibe ningún malestar.
Twist Majul recibe la primicia y comienza a difundirla. Los medios de comunicación de todo el mundo no paran de hablar del milagro: el hígado del Coco vive. Gusana Giménez, Soto-bolche, el Padre Farináceo, Mick Yoggur, Humo Moyano y Juan Román Riquelme festejan con enorme algarabía.
Todo parece volver a la normalidad salvo por una cosa. Un par de semanas más tarde, aparecen unos nuevos pastores brasileros que se proclaman entusiastas seguidores del Santo Hígado. Inician la prédica en Plaza Once y en Plaza Constitución, hablan de la resurrección y del carácter divino del órgano del Coco. Luego alquilan un viejo cine, al que remodelan para reunir a los fieles y extender la nueva fe. Nace un culto, nace la Iglesia Hepática Universal.