CAPITULO 2 - A Firulete le pinta la gula y el bajon
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Firulete loco re loco asaltó una carnicería. Le vendio medio kilo de osobuco a Chirola, un obejero de la cuadra, tambien coloco un costillar de lujo para el gordo Patricio, zarpado rodguailer luchador y los riñones y chinchulines a Griselda, la gata del barrio. Con eso se hizo de papota y compro alitas de mosca paraguayas, mas pura que agua villavicencio.
Quedo duro como peinado pank y flasho toda la tarde con toboganes purpura y velocidades supersonicas. Se la bancaba contra todos, le mordio la cola a un gran danes y le decia "que te pasa puto, te la guanta? guanta guanta? guau guau guanta? GUANTA? ladrando maloso y rabiosos.
Despues correteo una bici y le pincho la cubierta de un mordiscon, el dueño se bajo y le acento un "tatequieto" en el hocico, pero como Firula estaba puesto ni lo sintio. Se fue a los narigetazos a la plaza de los drogadictos.
El problema vino luego, cuando paso el efecto de la cameruza... Firula había vendido todo el botin de la carnicería y estaba pelado, con los bolsillos aujeriao. Babeaba del hambre que tenía y se empezó a poner histerico y a aullar porque le pinto el bajon. Correteaba gente en busca de un sanguchito o algo y le movia la cola al gorod de los choris de la calle. No le daban ni bola, cuando de repente lo vieron de la perrera, baboso, aullando, e histerico corriendo de un lado a otro. Esta rabioso pensaron los canas y lo engarzaron con un collarin y se lo llevaron a la perrera...
CONTINUARA
