#1 [Taller de Humor] Todos Transpiraditos
TODOS TRANSPIRADITOS I
Un nuevo mundial de fútbol gay está por comenzar. Los Dogos es el equipo favorito para ganar el torneo y dos de sus figuras analizan la inminente contienda.
- Parece que la competencia va a ser dura - comenta Alexis.
- ¡Sííí! ¡Qué bueno! - responde René entusiasmado.
- No, tonta, me refería a los partidos.
- Yo también. Imaginate, vamos a tener que correr mucho y, después, todos transpiraditos nos vamos a tener que duchar. Por ahí hasta nos bañamos con algún jugador del equipo alemán, que tiene unos chongos hermosos.
- Vos seguí soñando con los alemanes pero, más que chongos, son unas locas.
- ¿Por qué decís eso? - pregunta René contrariado.
- Porque la última vez, estábamos todas embobadas con Helmut, el zaguero central. Resulta que la loca la metía un poquito, decía que había terminado y pedía que se la garchen.
- Ay, pero qué feooo...
- Horrible. Tendremos que buscar chongos de otros países. Por ejemplo, de Suecia - afirma Alexis.
Mientras tanto, dos seres malignos se reúnen a tramar sus planes.
- Tengo una idea para causar gran conmoción - dice Blasfemus.
- ¿Qué tenés pensado? - pregunta Sacrilegus con interés.
- Falta poco para el inicio del mundial de fútbol gay. Podríamos capturar a algunos jugadores.
- ¡¿Querés secuestrar putos?!
- Eso no es lo importante. Lo fundamental es que todo el mundo estará pendiente de lo que allí pase.
- Puede ser...
- Yo puedo contratar a dos africanos enormes. Los trolos no se les podrán resistir - asegura Blasfemus.
- Está bien, me convenciste.
TODOS TRANSPIRADITOS II
El torneo más renombrado del balompié tragaleche empieza. Los Dogos triunfan en su primer partido por 5 a 2. Luego de la victoria, se duchan junto a los perdedores, el seleccionado dinamarqués.
- Pero no te lo tomes así, bombón - consuela Alexis a un rival.
- Muy gentil. Es importante sentir el apoyo en la derrota - agradece el jugador danés.
- Me alegra que te haga bien... Ahora vení con mamita que te vas a sentir mejor.
Los jugadores de ambos bandos se enjabonan unos a otros con pasión. De repente, se abre la puerta del vestuario e ingresan Mombutu y Gbenga, dos negros altísimos, provenientes del corazón de África. Los Dogos quedan boquiabiertos, jamás habían visto a dos morochos así. Superado el impacto, se lanzan sobre los visitantes y los lamen con desenfreno.
- Muy amables por esta bienvenida, y podemos seguir la fiesta en otro lado más cómodo - invita Mombutu.
- ¡Por supuesto!... Ay, creo que estoy enamorada - acepta René entre suspiros.
Los africanos junto a Alexis y René emprenden un viaje a las afueras de la ciudad. Según ha dicho Gbenga, ellos son corresponsales de un periódico nigeriano y alquilaron una casa para la estadía durante el campeonato. Alexis y René están deslumbrados por sus nuevos amigos, no sospechan que todo es una trampa, un espantoso engaño del que están por ser víctimas.
TODOS TRANSPIRADITOS III
Al día siguiente, la noticia conmociona al mundo: dos de las estrellas de Los Dogos han sido secuestradas. Los captores aún no se han puesto en contacto, nadie sospecha que detrás de todo se encuentran los malvados Blasfemus y Sacrilegus.
Sin embargo, dos investigadores han sido contratados para el caso. Se trata de Succionatti y Lametrozzi, los detectives gays. Estos entrevistan a varios de los futbolistas que pueden brindar información sobre los hechos.
- ¿Usted estaba en el vestuario la última vez que vieron a Alexis y a René? - pregunta Lametrozzi.
- Sí.
- ¿Y qué observó?
- A dos negros espectaculares. Pero esas locas me los robaron - cuenta José María algo indignado.
- ¿Por qué dicen que eran espectaculares?
- Porque eran fornidos y sus braguetas parecían estar por explotar.
- Epa, epa. ¿Muy dotados eran?
- Creo que sí, pero mucho no me pude fijar por Alexis y René se tragaron hasta el fondo las porongas de los negros y no se las sacaron ni un instante de sus bocas.
Mientras tanto, en otro sector del predio.
- ¿Cómo es su nombre? - pregunta Succionatti.
- Mario, pero prefiero que me llamen Jackeline.
- Muy bien, Jackeline. ¿Usted estaba en el estacionamiento cuando se fueron los dos jugadores con los africanos?
- Sí. Mucho no vi porque estaba conversando con un bombón del seleccionado gay italiano.
- ¿Y qué pasó?
- Nada, porque era más pasiva que yo.
- No, no me refiero al italiano sino al secuestro.
- Ahhh... Subieron a un auto los cuatro. Pocos segundos después, solamente las cabezas de los negros se veían. Se ve que Alexis y René se estaban ocupando de la otras cabezas.
TODOS TRANSPIRADITOS IV
La investigación prosigue pero no se hacen grandes hallazgos. Sólo se llega a la conclusión de que se trata de un plan muy bien elaborado. Succionatti y Lametrozzi no avanzan significativamente sobre ninguno de los indicios. Por esto, se acerca para colaborar un superhéroe...
Zodapeman aparece. Los jugadores de los distintos seleccionados gays se ponen como locas, cada uno asegura que la enorme pija de Zodapeman le puede entrar completa en la cola. Pero el superhéroe no esta allí para divertirse.
Succionatti: Gracias por venir.
Zodapeman: Es mi deber ayudar en situaciones como ésta.
Lametrozzi: Y mucho nos podrías ayudar si nos prestás un ratito esa verga preciosa que tenés.
Zodapeman: ¡No estamos para esas cosas!... Volviendo a lo nuestro, cuando llegué aquí, mi sentido porónguido me señaló que una energía maligna está detrás.
Succionatti: ¿Y qué podemos hacer?
Zodapeman: Tenemos que ganar tiempo. Ustedes salgan por todos los medios de comunicación que puedan y solicítenles a los secuestradores que establezcan contacto. Entonces yo aprovecharé para sobrevolar la ciudad y orientarme en la ubicación de la guarida.
Lametrozzi: Perfecto.
Los detectives gays realizan su tarea, hablan con numerosos periodistas y les piden que difundan el mensaje para los malhechores. Por su parte, Zodapeman cruza los aires y percibe las sensaciones e imágenes que le transmite su sentido porónguido: "Al norte, por ese camino poco transitado... Una casa lejos". Zodapeman se va acercando a donde Alexis y René están cautivos, las señales que experimenta son cada vez más fuertes. Hasta que finalmente descubre el sitio. Entonces decide volver para organizar el operativo de rescate.
TODOS TRANSPIRADITOS V
"Muy bien, ya sé dónde es. Ahora tenemos que prepararnos rápidamente... No sé en qué estado estarán los cautivos. Sería bueno que, además de la policía, también vengan los bomberos sexuales" ordena Zodapeman a Succionatti y Lametrozzi.
En pocas horas, el superhéroe, juntos a los detectives gays y las fuerzas del orden están en marcha. Llegan al lugar y entran por la fuerza. Descubren que Alexis está atado a una cama y Mombutu se lo garcha con brutalidad. Por otro lado, René se encuentra amarrado a una silla mientras Gbenga le frota la pija por la cara toda enchastrada de semen.
Zodapeman derriba una puerta interior de un porongazo. Detrás de ella están Blasfemus, Sacrilegus y varios secuaces. El superhéroe ingresa en la habitación revoleando vergazos en todas direcciones, dando certeros y potentes golpes con la cabeza del choto que ponen fuera de combate a los delincuentes. Inmediatamente entra la policía y apresa a los criminales.
"Los hemos liberados, ya no deberán sufrir más vejaciones" afirma Zodapeman dirigiéndose a las víctimas, pero encuentra una reacción que no esperaba...
- ¿Qué vejaciones? - dice René sorprendido.
- Eso, ¿qué vejaciones?... A mí Mombutu me la estaba poniendo de maravillas. ¡Qué bien coge ese negro! - asegura Alexis.
- Y Gbenga, ¡qué vigor!
- Ahora todo terminó y yo quedo con la cola ardiendo y sin atender.
- A mí me pasa lo mismo. ¿No nos pueden dejar secuestraditos unos días más?
En ese momento, aparecen Bevilaqua y Waters, los bomberos sexuales. Les piden a Alexis y René que se agachen y les manguerean el orto con fortísimos chorros de agua. Los gays ponen cara de satisfacción y uno comenta: "Nos habrán sacado a los morochos pero al menos esto alivia".
Un nuevo mundial de fútbol gay está por comenzar. Los Dogos es el equipo favorito para ganar el torneo y dos de sus figuras analizan la inminente contienda.
- Parece que la competencia va a ser dura - comenta Alexis.
- ¡Sííí! ¡Qué bueno! - responde René entusiasmado.
- No, tonta, me refería a los partidos.
- Yo también. Imaginate, vamos a tener que correr mucho y, después, todos transpiraditos nos vamos a tener que duchar. Por ahí hasta nos bañamos con algún jugador del equipo alemán, que tiene unos chongos hermosos.
- Vos seguí soñando con los alemanes pero, más que chongos, son unas locas.
- ¿Por qué decís eso? - pregunta René contrariado.
- Porque la última vez, estábamos todas embobadas con Helmut, el zaguero central. Resulta que la loca la metía un poquito, decía que había terminado y pedía que se la garchen.
- Ay, pero qué feooo...
- Horrible. Tendremos que buscar chongos de otros países. Por ejemplo, de Suecia - afirma Alexis.
Mientras tanto, dos seres malignos se reúnen a tramar sus planes.
- Tengo una idea para causar gran conmoción - dice Blasfemus.
- ¿Qué tenés pensado? - pregunta Sacrilegus con interés.
- Falta poco para el inicio del mundial de fútbol gay. Podríamos capturar a algunos jugadores.
- ¡¿Querés secuestrar putos?!
- Eso no es lo importante. Lo fundamental es que todo el mundo estará pendiente de lo que allí pase.
- Puede ser...
- Yo puedo contratar a dos africanos enormes. Los trolos no se les podrán resistir - asegura Blasfemus.
- Está bien, me convenciste.
TODOS TRANSPIRADITOS II
El torneo más renombrado del balompié tragaleche empieza. Los Dogos triunfan en su primer partido por 5 a 2. Luego de la victoria, se duchan junto a los perdedores, el seleccionado dinamarqués.
- Pero no te lo tomes así, bombón - consuela Alexis a un rival.
- Muy gentil. Es importante sentir el apoyo en la derrota - agradece el jugador danés.
- Me alegra que te haga bien... Ahora vení con mamita que te vas a sentir mejor.
Los jugadores de ambos bandos se enjabonan unos a otros con pasión. De repente, se abre la puerta del vestuario e ingresan Mombutu y Gbenga, dos negros altísimos, provenientes del corazón de África. Los Dogos quedan boquiabiertos, jamás habían visto a dos morochos así. Superado el impacto, se lanzan sobre los visitantes y los lamen con desenfreno.
- Muy amables por esta bienvenida, y podemos seguir la fiesta en otro lado más cómodo - invita Mombutu.
- ¡Por supuesto!... Ay, creo que estoy enamorada - acepta René entre suspiros.
Los africanos junto a Alexis y René emprenden un viaje a las afueras de la ciudad. Según ha dicho Gbenga, ellos son corresponsales de un periódico nigeriano y alquilaron una casa para la estadía durante el campeonato. Alexis y René están deslumbrados por sus nuevos amigos, no sospechan que todo es una trampa, un espantoso engaño del que están por ser víctimas.
TODOS TRANSPIRADITOS III
Al día siguiente, la noticia conmociona al mundo: dos de las estrellas de Los Dogos han sido secuestradas. Los captores aún no se han puesto en contacto, nadie sospecha que detrás de todo se encuentran los malvados Blasfemus y Sacrilegus.
Sin embargo, dos investigadores han sido contratados para el caso. Se trata de Succionatti y Lametrozzi, los detectives gays. Estos entrevistan a varios de los futbolistas que pueden brindar información sobre los hechos.
- ¿Usted estaba en el vestuario la última vez que vieron a Alexis y a René? - pregunta Lametrozzi.
- Sí.
- ¿Y qué observó?
- A dos negros espectaculares. Pero esas locas me los robaron - cuenta José María algo indignado.
- ¿Por qué dicen que eran espectaculares?
- Porque eran fornidos y sus braguetas parecían estar por explotar.
- Epa, epa. ¿Muy dotados eran?
- Creo que sí, pero mucho no me pude fijar por Alexis y René se tragaron hasta el fondo las porongas de los negros y no se las sacaron ni un instante de sus bocas.
Mientras tanto, en otro sector del predio.
- ¿Cómo es su nombre? - pregunta Succionatti.
- Mario, pero prefiero que me llamen Jackeline.
- Muy bien, Jackeline. ¿Usted estaba en el estacionamiento cuando se fueron los dos jugadores con los africanos?
- Sí. Mucho no vi porque estaba conversando con un bombón del seleccionado gay italiano.
- ¿Y qué pasó?
- Nada, porque era más pasiva que yo.
- No, no me refiero al italiano sino al secuestro.
- Ahhh... Subieron a un auto los cuatro. Pocos segundos después, solamente las cabezas de los negros se veían. Se ve que Alexis y René se estaban ocupando de la otras cabezas.
TODOS TRANSPIRADITOS IV
La investigación prosigue pero no se hacen grandes hallazgos. Sólo se llega a la conclusión de que se trata de un plan muy bien elaborado. Succionatti y Lametrozzi no avanzan significativamente sobre ninguno de los indicios. Por esto, se acerca para colaborar un superhéroe...
Zodapeman aparece. Los jugadores de los distintos seleccionados gays se ponen como locas, cada uno asegura que la enorme pija de Zodapeman le puede entrar completa en la cola. Pero el superhéroe no esta allí para divertirse.
Succionatti: Gracias por venir.
Zodapeman: Es mi deber ayudar en situaciones como ésta.
Lametrozzi: Y mucho nos podrías ayudar si nos prestás un ratito esa verga preciosa que tenés.
Zodapeman: ¡No estamos para esas cosas!... Volviendo a lo nuestro, cuando llegué aquí, mi sentido porónguido me señaló que una energía maligna está detrás.
Succionatti: ¿Y qué podemos hacer?
Zodapeman: Tenemos que ganar tiempo. Ustedes salgan por todos los medios de comunicación que puedan y solicítenles a los secuestradores que establezcan contacto. Entonces yo aprovecharé para sobrevolar la ciudad y orientarme en la ubicación de la guarida.
Lametrozzi: Perfecto.
Los detectives gays realizan su tarea, hablan con numerosos periodistas y les piden que difundan el mensaje para los malhechores. Por su parte, Zodapeman cruza los aires y percibe las sensaciones e imágenes que le transmite su sentido porónguido: "Al norte, por ese camino poco transitado... Una casa lejos". Zodapeman se va acercando a donde Alexis y René están cautivos, las señales que experimenta son cada vez más fuertes. Hasta que finalmente descubre el sitio. Entonces decide volver para organizar el operativo de rescate.
TODOS TRANSPIRADITOS V
"Muy bien, ya sé dónde es. Ahora tenemos que prepararnos rápidamente... No sé en qué estado estarán los cautivos. Sería bueno que, además de la policía, también vengan los bomberos sexuales" ordena Zodapeman a Succionatti y Lametrozzi.
En pocas horas, el superhéroe, juntos a los detectives gays y las fuerzas del orden están en marcha. Llegan al lugar y entran por la fuerza. Descubren que Alexis está atado a una cama y Mombutu se lo garcha con brutalidad. Por otro lado, René se encuentra amarrado a una silla mientras Gbenga le frota la pija por la cara toda enchastrada de semen.
Zodapeman derriba una puerta interior de un porongazo. Detrás de ella están Blasfemus, Sacrilegus y varios secuaces. El superhéroe ingresa en la habitación revoleando vergazos en todas direcciones, dando certeros y potentes golpes con la cabeza del choto que ponen fuera de combate a los delincuentes. Inmediatamente entra la policía y apresa a los criminales.
"Los hemos liberados, ya no deberán sufrir más vejaciones" afirma Zodapeman dirigiéndose a las víctimas, pero encuentra una reacción que no esperaba...
- ¿Qué vejaciones? - dice René sorprendido.
- Eso, ¿qué vejaciones?... A mí Mombutu me la estaba poniendo de maravillas. ¡Qué bien coge ese negro! - asegura Alexis.
- Y Gbenga, ¡qué vigor!
- Ahora todo terminó y yo quedo con la cola ardiendo y sin atender.
- A mí me pasa lo mismo. ¿No nos pueden dejar secuestraditos unos días más?
En ese momento, aparecen Bevilaqua y Waters, los bomberos sexuales. Les piden a Alexis y René que se agachen y les manguerean el orto con fortísimos chorros de agua. Los gays ponen cara de satisfacción y uno comenta: "Nos habrán sacado a los morochos pero al menos esto alivia".
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