#1 [Taller de Humor] En El Edén
Bueno, les dejo mi último aporte del 2007... Ojo, que el 2 de enero (a más tardar el 3), empiezo con la temporada 2008, y ¿saben qué? ¡Abrimos el 2008 con Zodapeman!
Pero bueno, aquí les dejo "En el Edén"
EN EL EDÉN I
Jardín del Edén, en el comienzo de la humanidad.
- ¿Cómo anda todo? - pregunta Adán.
- Bien, bien. Estoy terminando el relleno - responde Eva.
- Perfecto. Me encantan los ravioles que preparás, seguro que también serán del agrado de los invitados.
- ¿Cuántos vamos a ser al final?
- Y, dejame ver... Nosotros dos, la serpiente, el Coco Bacilo, Humo Moyano, Maximilien de Robespierre y Juan Román Riquelme, que ya llegó. Vamos a ser siete - resume Adán.
- Creo que va a sobrar, preparé muchos ravioles... ¿Riquelme ya está acá?
- Sí. Pasa que es muy lento y, para no llegar tarde, salió bien temprano.
Se acerca la hora de la cena. Eva le está dando los últimos toques a la salsa, pero algo le preocupa.
- Adán, me parece que tenemos un problema - confiesa Eva.
- ¿Qué pasa?
- Hay muy poco queso rallado.
- ¡Pero qué boluda! ¡¿Y recién ahora me decís?!
- Me di cuenta hace un rato. Le comenté a Riquelme y él se ofreció a ir a buscar.
- ¡Pero qué tarada! ¡¿No te das cuenta que Riquelme, con su escasa velocidad, puede tardar tres días en volver con el queso rallado?! ¡¿Y ahora qué hacemos?! ¡¿Qué les decimos a los invitados?! ¡Qué papelón! ¡Pero qué papelón! - dice Adán enojado.
- Perdoname, no me di cuenta.
EN EL EDÉN II
Los comensales se van sumando. Adán los recibe con amabilidad.
- ¡Bienvenido! - exclama Adán con alegría.
- Muy gentil. Traje este tiramisú para el postre - cuenta Maximilien de Robespierre.
- Espectacular, soy un fanático del tiramisú.
- Yo también. ¿Cuántos vamos a ser?
- Siete. Bah, supongo que seis, porque Juan Román Riquelme salió y no sé si volverá a tiempo.
- Bárbaro, entonces va a sobrar.
Minutos más tarde.
- ¡Coco! ¡Qué bueno tenerte acá! - saluda Adán
- Gracias, pibe. Tomá, acá traje unas botellas de whisky para la sobremesa - responde el Coco Bacilo.
- Pero no te hubieras molestado.
- Vos sabés que no es molestia. Además, si no me tomo unos whiskachos después de la cena, la digestión se me hace pesada.
Poco después, aparecen la serpiente y Humo Moyano. El sindicalista asador saluda a todos y se excusa: "Discúlpenme si vine un poco tarde pero estaba reunido con los compañeros. Dentro de poco se reabren las paritarias del Edén y tenemos que definir nuestra posición."
Mientras tanto, Eva está cada vez más nerviosa: Juan Román Riquelme no aparece y el queso rallado que hay no va a alcanzar.
- Creo que nos tenemos que resignar - dice Eva.
- ¿Y no podés preparar una salsa cuatro quesos? Esa no necesitaría queso rallado.
- No, ya lo había pensado. Si pudiera, ya la habría empezado a hacer.
- Y bueh... Habrá que contarle a los invitados...
EN EL EDÉN III
Adán: Muchachos, tengo que comentarles algo... Tenemos un problema: no alcanza el queso rallado.
Coco Bacilo: Pero me hubieras dicho. Además del whisky, podría haber traído quesito.
Adán: Es que antes estaba Riquelme y él se ofreció a ir a buscar, pero no volvió.
Coco Bacilo: Y claro, el paso de él es muy sosegado.
Humo Moyano: No hay problema, no hay problema. Ya mismo hago un fueguito y en un rato tenemos un exquisito asado.
Adán: Pero Humo, vos sos un invitado. No puedo dejar que te tomes ese trabajo.
Humo Moyano: Pero dejate de pavadas. No es ningún esfuerzo hacer un asado para los compañeros.
Maximilien de Robespierre: Claro, Adán, no te pongas mal. Lo importante es nuestra amistad, eso es lo más valioso de todo.
Serpiente: Bueno, yo no soy amiga de ninguno de ustedes, pero la idea del asado me gusta... Y de postre traje unas manzanitas.
Coco Bacilo: Uh, ¡cómo rompés las pelotas con eso de las manzanas! ¡Cada vez que nos juntamos a comer pasa lo mismo!
Maximilien de Robespierre: ¡Eso! ¡Vos, serpiente, ya nos tenés podridos con las manzanas!
Serpiente: ¡De postre, las manzanas y listo!
Maximilien de Robespierre: ¡Manzanas, las pelotas! ¡De postre, el tiramisú que traje!
La serpiente y Maximilien de Robespierre continúan discutiendo. Luego pasan a las agresiones físicas, hasta que Robespierre se cansa, toma su guillotina y le corta la cabeza al reptil. El cuerpo decapitado de la serpiente termina en la parrilla, asado por Humo Moyano y finalmente comido en la cena. La reunión prosigue en armonía. Después viene el tiramisú y los whiskachos. La velada culmina de manera muy agradable, con todos riendo y mostrando un excelente humor.
Pero bueno, aquí les dejo "En el Edén"
EN EL EDÉN I
Jardín del Edén, en el comienzo de la humanidad.
- ¿Cómo anda todo? - pregunta Adán.
- Bien, bien. Estoy terminando el relleno - responde Eva.
- Perfecto. Me encantan los ravioles que preparás, seguro que también serán del agrado de los invitados.
- ¿Cuántos vamos a ser al final?
- Y, dejame ver... Nosotros dos, la serpiente, el Coco Bacilo, Humo Moyano, Maximilien de Robespierre y Juan Román Riquelme, que ya llegó. Vamos a ser siete - resume Adán.
- Creo que va a sobrar, preparé muchos ravioles... ¿Riquelme ya está acá?
- Sí. Pasa que es muy lento y, para no llegar tarde, salió bien temprano.
Se acerca la hora de la cena. Eva le está dando los últimos toques a la salsa, pero algo le preocupa.
- Adán, me parece que tenemos un problema - confiesa Eva.
- ¿Qué pasa?
- Hay muy poco queso rallado.
- ¡Pero qué boluda! ¡¿Y recién ahora me decís?!
- Me di cuenta hace un rato. Le comenté a Riquelme y él se ofreció a ir a buscar.
- ¡Pero qué tarada! ¡¿No te das cuenta que Riquelme, con su escasa velocidad, puede tardar tres días en volver con el queso rallado?! ¡¿Y ahora qué hacemos?! ¡¿Qué les decimos a los invitados?! ¡Qué papelón! ¡Pero qué papelón! - dice Adán enojado.
- Perdoname, no me di cuenta.
EN EL EDÉN II
Los comensales se van sumando. Adán los recibe con amabilidad.
- ¡Bienvenido! - exclama Adán con alegría.
- Muy gentil. Traje este tiramisú para el postre - cuenta Maximilien de Robespierre.
- Espectacular, soy un fanático del tiramisú.
- Yo también. ¿Cuántos vamos a ser?
- Siete. Bah, supongo que seis, porque Juan Román Riquelme salió y no sé si volverá a tiempo.
- Bárbaro, entonces va a sobrar.
Minutos más tarde.
- ¡Coco! ¡Qué bueno tenerte acá! - saluda Adán
- Gracias, pibe. Tomá, acá traje unas botellas de whisky para la sobremesa - responde el Coco Bacilo.
- Pero no te hubieras molestado.
- Vos sabés que no es molestia. Además, si no me tomo unos whiskachos después de la cena, la digestión se me hace pesada.
Poco después, aparecen la serpiente y Humo Moyano. El sindicalista asador saluda a todos y se excusa: "Discúlpenme si vine un poco tarde pero estaba reunido con los compañeros. Dentro de poco se reabren las paritarias del Edén y tenemos que definir nuestra posición."
Mientras tanto, Eva está cada vez más nerviosa: Juan Román Riquelme no aparece y el queso rallado que hay no va a alcanzar.
- Creo que nos tenemos que resignar - dice Eva.
- ¿Y no podés preparar una salsa cuatro quesos? Esa no necesitaría queso rallado.
- No, ya lo había pensado. Si pudiera, ya la habría empezado a hacer.
- Y bueh... Habrá que contarle a los invitados...
EN EL EDÉN III
Adán: Muchachos, tengo que comentarles algo... Tenemos un problema: no alcanza el queso rallado.
Coco Bacilo: Pero me hubieras dicho. Además del whisky, podría haber traído quesito.
Adán: Es que antes estaba Riquelme y él se ofreció a ir a buscar, pero no volvió.
Coco Bacilo: Y claro, el paso de él es muy sosegado.
Humo Moyano: No hay problema, no hay problema. Ya mismo hago un fueguito y en un rato tenemos un exquisito asado.
Adán: Pero Humo, vos sos un invitado. No puedo dejar que te tomes ese trabajo.
Humo Moyano: Pero dejate de pavadas. No es ningún esfuerzo hacer un asado para los compañeros.
Maximilien de Robespierre: Claro, Adán, no te pongas mal. Lo importante es nuestra amistad, eso es lo más valioso de todo.
Serpiente: Bueno, yo no soy amiga de ninguno de ustedes, pero la idea del asado me gusta... Y de postre traje unas manzanitas.
Coco Bacilo: Uh, ¡cómo rompés las pelotas con eso de las manzanas! ¡Cada vez que nos juntamos a comer pasa lo mismo!
Maximilien de Robespierre: ¡Eso! ¡Vos, serpiente, ya nos tenés podridos con las manzanas!
Serpiente: ¡De postre, las manzanas y listo!
Maximilien de Robespierre: ¡Manzanas, las pelotas! ¡De postre, el tiramisú que traje!
La serpiente y Maximilien de Robespierre continúan discutiendo. Luego pasan a las agresiones físicas, hasta que Robespierre se cansa, toma su guillotina y le corta la cabeza al reptil. El cuerpo decapitado de la serpiente termina en la parrilla, asado por Humo Moyano y finalmente comido en la cena. La reunión prosigue en armonía. Después viene el tiramisú y los whiskachos. La velada culmina de manera muy agradable, con todos riendo y mostrando un excelente humor.
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Vinnland: ¡Te deseo total y permanente felicidad! Si veo a Riquelme por acá le pagaré un taxi. ¡Esperaré el 2,008 para gozar igual o más que en el 2,007! ¡¡¡Gracias por tus aportes Vinnland!!!
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