#1 [Taller de Humor] Celeste Y Carolina
CELESTE Y CAROLINA I
Ludmila está en la facultad. Cursa la Licenciatura en Eventos con Onda, en la Universidad Recopada. Este centro de estudios no cuenta con gran prestigio en el ámbito académico. Pero no carece de alumnos: a éstos les encantan los recreos super divertidos en el buffet y las fiestas que se arman los fines de semana.
Ludmila presta atención a la clase. Se trata de una materia-filtro: Organización de After-office. Ella intenta concentrarse y comprender lo que le explican, pero le resulta demasiado complejo. "Ay, tipo que no entiendo nada" concluye.
Mientras tanto, dentro de la cabeza de Ludmila, en su cerebro, conversan las únicas dos neuronas sanas: Celeste y Carolina.
- Esta mina es una pelotuda - afirma Carolina.
- Sí. Aunque eso ya lo sabíamos y está recontra demostrado.
- Es increíble. Le explican la música que conviene poner en un after-office y ella se confunde.
- Una retarda, la verdad que una retardada... ¿Te acordás esa vez vez que tenía que resolver un problema sobre dos agentes de Relaciones Públicas? - pregunta Celeste.
- Sí... Era muy sencillo. Tenía que diseñarles los itinerarios para que difundan una fiesta en una disco.
- Exacto... Y la muy boluda no pudo hacerlo.
Celeste y Carolina siguen conversando dentro del cráneo de Ludmila. Intentan cambiar de tema y distraerse un poco hablando de corrientes artísticas en el medioevo. Sin embargo, los pensamientos estúpidos de Ludmila las desconcentran.
CELESTE Y CAROLINA II
Horas después, Celeste y Carolina, las dos neuronas sanas, detectan actividad mental en Ludmila.
- Che, creo que pasa algo - dice Celeste.
- ¿Tendrá un pensamiento?
- Jajaja... Vos siempre con tu humor absurdo.
- Jajaja... Sí, tenés razón, hay actividad en otras partes del cerebro - asegura Carolina.
- Debe ser en la región de la neuronas muertas o dañadas - sugiere Celeste.
- Bueh, salvo nosotras dos, todas las otras neuronas están así...
- Mmm... Debe estar hablando con alguien, con una amiga.
- ¿Por? ¿Cómo sabés? - pregunta Carolina.
- Porque cada tres palabras dice "boluaaaaa"
Las dos neuronas prestan atención al diálogo de Ludmila. Éste se refiere a los productos vistos en vidrieras de negocios, a los diferentes shoppings y cómo producirse para salir.
- La amiga no parece mucho más brillante - sentencia Celeste.
- No lo sabemos. Por ahí lo es, pero tiene este tipo de conversaciones con Ludmila porque es de lo único que se puede hablar con ella - reflexiona Carolina.
- Es verdad... Ahora yo me pregunto, ¿cómo es que no la declararon parte del reino vegetal?
- Jajaja... Lo que me apena es que nosotras estemos desperdiciadas en este cerebro muerto.
- Yo trato de verle el lado positivo. Pensá que nos hace trabajar poco y nada.
- Eso es cierto.
CELESTE Y CAROLINA III
Pasan varios días sin que ocurra nada extraordinario, hasta que...
- ¿Qué es todo este movimiento? - pregunta Carolina confundida.
- Es un despelote, tenés razón... Esta mina debe haber empezado a practicar algún deporte, o por ahí se anotó en clases de gimnasia.
- Puede ser... La música es electrónica y suena muy fuerte...
- No, no... Pará... Ahí anunciaron a un DJ... ¡Estamos en Creamfields! - descubre Celeste.
- Y claro, esta tarada no se lo iba a perder.
- Uy, cuidado... parece que ahí viene una partícula de éxtasis...
- Menos mal que me avisaste... Encima que Ludmila es muy pelotuda, ahora está drogada... Pero, ¿sabés en qué estaba pensando?
- ¿Qué?
- Que nosotras tendríamos que aprovechar estas partículas de éxtasis y probarlas - sugiere Carolina.
- ¡¿Vos estás loca?! ¡Vamos a quedar arruinadas como todas las otras neuronas!
- ¿Y? Si estamos acá encerradas, en un cerebro que no sirve para nada...
- ¡No! ¡No me hagas esto! Si vos te cagás, voy a ser la única neurona sana y no voy a tener con quien conversar.
La discusión prosigue un rato más, hasta que Carolina convence a Celeste de lo inútil de su presencia en esa masa encefálica. Luego ven pasar dos partículas de éxtasis cerca de ellas y las ingieren. Después del efecto de la droga, quedan estropeadas pero no muertas. La materia gris de Ludmila se ha quedado sin neuronas en buenas condiciones.
Ludmila está en la facultad. Cursa la Licenciatura en Eventos con Onda, en la Universidad Recopada. Este centro de estudios no cuenta con gran prestigio en el ámbito académico. Pero no carece de alumnos: a éstos les encantan los recreos super divertidos en el buffet y las fiestas que se arman los fines de semana.
Ludmila presta atención a la clase. Se trata de una materia-filtro: Organización de After-office. Ella intenta concentrarse y comprender lo que le explican, pero le resulta demasiado complejo. "Ay, tipo que no entiendo nada" concluye.
Mientras tanto, dentro de la cabeza de Ludmila, en su cerebro, conversan las únicas dos neuronas sanas: Celeste y Carolina.
- Esta mina es una pelotuda - afirma Carolina.
- Sí. Aunque eso ya lo sabíamos y está recontra demostrado.
- Es increíble. Le explican la música que conviene poner en un after-office y ella se confunde.
- Una retarda, la verdad que una retardada... ¿Te acordás esa vez vez que tenía que resolver un problema sobre dos agentes de Relaciones Públicas? - pregunta Celeste.
- Sí... Era muy sencillo. Tenía que diseñarles los itinerarios para que difundan una fiesta en una disco.
- Exacto... Y la muy boluda no pudo hacerlo.
Celeste y Carolina siguen conversando dentro del cráneo de Ludmila. Intentan cambiar de tema y distraerse un poco hablando de corrientes artísticas en el medioevo. Sin embargo, los pensamientos estúpidos de Ludmila las desconcentran.
CELESTE Y CAROLINA II
Horas después, Celeste y Carolina, las dos neuronas sanas, detectan actividad mental en Ludmila.
- Che, creo que pasa algo - dice Celeste.
- ¿Tendrá un pensamiento?
- Jajaja... Vos siempre con tu humor absurdo.
- Jajaja... Sí, tenés razón, hay actividad en otras partes del cerebro - asegura Carolina.
- Debe ser en la región de la neuronas muertas o dañadas - sugiere Celeste.
- Bueh, salvo nosotras dos, todas las otras neuronas están así...
- Mmm... Debe estar hablando con alguien, con una amiga.
- ¿Por? ¿Cómo sabés? - pregunta Carolina.
- Porque cada tres palabras dice "boluaaaaa"
Las dos neuronas prestan atención al diálogo de Ludmila. Éste se refiere a los productos vistos en vidrieras de negocios, a los diferentes shoppings y cómo producirse para salir.
- La amiga no parece mucho más brillante - sentencia Celeste.
- No lo sabemos. Por ahí lo es, pero tiene este tipo de conversaciones con Ludmila porque es de lo único que se puede hablar con ella - reflexiona Carolina.
- Es verdad... Ahora yo me pregunto, ¿cómo es que no la declararon parte del reino vegetal?
- Jajaja... Lo que me apena es que nosotras estemos desperdiciadas en este cerebro muerto.
- Yo trato de verle el lado positivo. Pensá que nos hace trabajar poco y nada.
- Eso es cierto.
CELESTE Y CAROLINA III
Pasan varios días sin que ocurra nada extraordinario, hasta que...
- ¿Qué es todo este movimiento? - pregunta Carolina confundida.
- Es un despelote, tenés razón... Esta mina debe haber empezado a practicar algún deporte, o por ahí se anotó en clases de gimnasia.
- Puede ser... La música es electrónica y suena muy fuerte...
- No, no... Pará... Ahí anunciaron a un DJ... ¡Estamos en Creamfields! - descubre Celeste.
- Y claro, esta tarada no se lo iba a perder.
- Uy, cuidado... parece que ahí viene una partícula de éxtasis...
- Menos mal que me avisaste... Encima que Ludmila es muy pelotuda, ahora está drogada... Pero, ¿sabés en qué estaba pensando?
- ¿Qué?
- Que nosotras tendríamos que aprovechar estas partículas de éxtasis y probarlas - sugiere Carolina.
- ¡¿Vos estás loca?! ¡Vamos a quedar arruinadas como todas las otras neuronas!
- ¿Y? Si estamos acá encerradas, en un cerebro que no sirve para nada...
- ¡No! ¡No me hagas esto! Si vos te cagás, voy a ser la única neurona sana y no voy a tener con quien conversar.
La discusión prosigue un rato más, hasta que Carolina convence a Celeste de lo inútil de su presencia en esa masa encefálica. Luego ven pasar dos partículas de éxtasis cerca de ellas y las ingieren. Después del efecto de la droga, quedan estropeadas pero no muertas. La materia gris de Ludmila se ha quedado sin neuronas en buenas condiciones.
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