Chistes de pedos

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      • 26/04/02
    #1 Chistes de pedos

    Sorpresa!!

    Había una vez un hombre que tenía una pasión terrible por los porotos
    cocidos. Él los adoraba, pero los porotos le provocaban "muchos gases",
    creándole una situación un poco embarazosa al hombre. Un día, conoció a
    una
    chica de la que se enamoró locamentee. Cuando estaba en vías de casarse,
    él
    pensó: "ella nunca se va a casar conmigo si continúo de esta forma".
    Entonces, hizo el sacrificio supremo de no comer porotos cocidos nunca
    más.
    Poco tiempo después, se casaron. Algunos meses más tarde, camino de
    regreso
    a la casa, a él se le descompuso el auto. Como vivían fuera de la ciudad,
    llamó por teléfono a su esposa y le dijo que llegaría demorado porque
    tenía
    que volver a pie. En el camino de regreso para la casa, pasó por un
    pequeño
    restaurante y el aroma de los maravillosos porotos cocidos lo cautivó,
    trayéndole gratos recuerdos.
    Como tenía que andar a pie algunos kilómetros hasta su casa, pensó que
    cualquier efecto negativo tendría que pasar antes de llegar allá.
    Entonces, resolvió entrar y pidió tres platos grandes de porotos (después
    de
    todo, él no sabía cuando iría a comer porotos cocidos nuevamente). Durante
    todo el camino de regreso, él se alivió de los efectos nefastos de la
    comida. Cuando llegó a la casa, seguramente se sentía mejor. Su esposa lo
    encontró en la puerta y parecía bastante excitada. Ella dijo:
    - Querido, te tengo una gran sorpresa para vos para la cena de esta noche!
    Y ella le colocó una venda en los ojos y lo acompañó hasta la cabecera de
    la
    mesa haciéndolo sentar y prometer que no iba a espiar. En este punto, él
    sintió que había un nuevo "accidente" en camino. Cuando la esposa estaba
    lista para sacarle la venda de los ojos, sonó el teléfono. Ella le hizo
    prometer que no iba a espiar hasta que ella volviera y salió para atender
    el
    teléfono. En cuanto ella salió, él aprovechó la oportunidad.
    Volcó todo el peso de su cuerpo sobre una pierna y soltó uno. No fue muy
    fuerte, pero parecía un huevo friéndose. Teniendo grandes dificultades
    para
    respirar, agarró la servilleta y comenzó a abanicar el aire alrededor de
    él.
    Estaba comenzando a sentirse mejor cuando otro empezó a surgir.
    Levantó la pierna y RIPPPPPPPPPP! Sonó como un motor diesel arrancando y
    este olió aun peor. Esperando que el olor se disipase, él comenzó a
    sacudir
    los brazos. Las cosas comenzaban a volver a la normalidad, cuando le
    vinieron ganas otra vez. Otra vez mandó todo el peso de su cuerpo sobre
    una
    pierna y lo largó. Este fue merecedor de una medalla de oro. Las ventanas
    vibraban, la vajilla en la mesa se sacudía y un minuto después una rosa
    que
    estaba sobre la mesa murió. Mientras tanto, él permanecía con un oído
    atento
    a la conversación telefónica de su mujer, manteniendo su promesa de no
    sacarse la venda, él continuó con su "ejercicio" por unos diez minutos
    más,
    tirándose pedos y abanicando con los brazos y la servilleta. Cuando oyó a
    su
    mujer despidiéndose en el teléfono (indicando el final de su soledad y
    libertad), él colocó suavemente la servilleta sobre las piernas y cruzó su
    mano sobre ella.
    Él tenía el rostro de la inocencia de un ángel, cuando entró su esposa.
    Pidiendo disculpas por haberse demorado tanto, ella preguntó si él había
    espiado la mesa de la cena. Y luego de tener absoluta certeza que él no
    había visto nada, le sacó la venda y gritó: "SORPRESA!". Para shock,
    horror
    y desesperación de él, había doce invitados sentados a la mesa a su
    alrededor para su fiesta de aniversario.


    "Dos tipos viajando en micro y de repente uno de ellos se tira un pedo:
    Prrrrrrrrraaaa!!!... prrrrrrrtttrrrraaata-ta-ta... prrrrrrrrrr!!! El otro
    impresionado, lo mira y le dice:
    - Por Dios!... qué pedo tan largo!
    - Claro!... si hubiese sido ancho me rompe el culo!"


    Un cura y un rabino salen del ascensor. Y pregunta el cura.
    -Disculpe el atrevimiento reb Samuel, pero, ¿usted se tiró un pedo?
    -Por supuesto, padre Juan! ¿o se cree que siempre huelo así?

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    17 comentarios / 137001 Visitas

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      • 21/06/02
    • Super Espermogra-man
    22/08/2002
    #2

    Muy buenos los dos primeros y el último ayayay

    • PoetaCamba
      Invitado
    22/08/2002
    #3

    muy buenos

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      • 05/04/02
    22/08/2002
    #4

    jajajajajajajajaja

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      • 07/08/02
    22/08/2002
    #5

    JAAAAJAAAAAAAAA!!!! exelentes

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      • 13/05/02
    22/08/2002
    #6

    el primero me re cague de risaaaaaaaaa

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      • 25/02/01
    22/08/2002
    #7

    jajajaja muy buenos!!

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      • 23/11/01
    22/08/2002
    #8

    jaja
    el primero se zarpa

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      • 26/02/02
    23/08/2002
    #9

    El primero está muy bueno, los otros 2 maso, maso...

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      • 20/02/02
    23/08/2002
    #10

    Buenisimosssssssssssssssssssssssssssssssssssss!!!

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