#1 El negro que abanicaba
Resulta que había un matrimonio que llevaba treinta años de casados, así que el matrimonio había decaído y la chispa de la pasión se había apagado mucho tiempo atrás.
Un día se fueron a dormir como siempre, sin tocarse ni decirse las buenas noches siquiera. Al siguiente día la señora despierta gritando de placer, sudada y visiblemente excitada.
Se levanta y le dice a su marido:
-Viejo, ayer tuve el sueño más excitante de mi vida. Soñé que me hacías el amor como una bestia y me hacías tener tres orgasmos, mientras un negro calvo y musculoso de dos metros de estatura y veintiocho centímetros de pene nos abanicaba con una pluma.
El hombre muy emocionado, piensa que va a revivir la chispa de su matrimonio, y muy emocionado se dedica durante varios días a encontrar un negro calvo y musculoso de dos metros de estatura y veintiocho centímetros de pene. CUando lo encuentra el negro le dice que acepta, pero que le pague mil dolares. EL hombre haciendo un esfuerzo usa sus ahorros y le paga al negro. Se ponen de acuerdo y el hombre se va muy emocionado a su casa.
Cuando llega a su casa le dice a su esposa que se prepare. Llega el negro con la pluma y entonces comienzan.
El señor empieza a hacerle el amor a su esposa mientras el negro los abanica, pero la señora se muestra un poco incómoda. Por fin después de intentar varias posiciones la señora le dice a su marido:
-Ay viejo, siento que algo me falta- y se queda pensativa.
-Ya sé!!! Cambia de lugar con el negro.
El hombre acepta con tal de hacer feliz a la mujer y se pone a abanicar en lugar del negro. Entonces, cuando su mujer está haciendo el amor con el negro empieza a tener orgasmo tras orgasmo.
Cuando terminan, la señora y el negro quedan rendidos en la cama. Entonces, defendiendo su honor, el hombre se acerca al negro y le dice:
-Ya ves pinche negro huevón... ASÍ SE ABANICA!!!





Un día se fueron a dormir como siempre, sin tocarse ni decirse las buenas noches siquiera. Al siguiente día la señora despierta gritando de placer, sudada y visiblemente excitada.
Se levanta y le dice a su marido:
-Viejo, ayer tuve el sueño más excitante de mi vida. Soñé que me hacías el amor como una bestia y me hacías tener tres orgasmos, mientras un negro calvo y musculoso de dos metros de estatura y veintiocho centímetros de pene nos abanicaba con una pluma.
El hombre muy emocionado, piensa que va a revivir la chispa de su matrimonio, y muy emocionado se dedica durante varios días a encontrar un negro calvo y musculoso de dos metros de estatura y veintiocho centímetros de pene. CUando lo encuentra el negro le dice que acepta, pero que le pague mil dolares. EL hombre haciendo un esfuerzo usa sus ahorros y le paga al negro. Se ponen de acuerdo y el hombre se va muy emocionado a su casa.
Cuando llega a su casa le dice a su esposa que se prepare. Llega el negro con la pluma y entonces comienzan.
El señor empieza a hacerle el amor a su esposa mientras el negro los abanica, pero la señora se muestra un poco incómoda. Por fin después de intentar varias posiciones la señora le dice a su marido:
-Ay viejo, siento que algo me falta- y se queda pensativa.
-Ya sé!!! Cambia de lugar con el negro.
El hombre acepta con tal de hacer feliz a la mujer y se pone a abanicar en lugar del negro. Entonces, cuando su mujer está haciendo el amor con el negro empieza a tener orgasmo tras orgasmo.
Cuando terminan, la señora y el negro quedan rendidos en la cama. Entonces, defendiendo su honor, el hombre se acerca al negro y le dice:
-Ya ves pinche negro huevón... ASÍ SE ABANICA!!!





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...y bueno...para algo que sirva el marido no?...