#1 [Taller de Humor] Succionatti Y Lametrozzi En El Caso De Los Trolos Incontinentes
SUCCIONATTI Y LAMETROZZI EN EL CASO DE LOS TROLOS INCONTINENTES I
Anochece en Ciudad Penetrada. René se encuentra en su casa junto a su actual pareja: Mombutu, un africano muy dotado.
Luego de cenar, ambos van a la cama. Mombutu empieza a garcharse a René y esté exclama extasiado: "Así, así, papito. Dame más, dame más... ¡No! ¡Pará, pará!... ¡Sacámela que me cago!" El morocho quita su enorme poronga de la cola de su acompañante. Instantes después, un potente chorro de mierda baña al negro.
Al otro día, en un bar...
- Y eso fue lo que pasó. Un horror - le dice René a un amigo.
- Es verdad. Un bajón - concuerda Alexis.
- Ahora dudo que Mombutu quiera volver a verme.
- Mirá, no sé si te servirá de consuelo, pero yo también estoy mal. A mí me pasó lo mismo con un chongo hermoso que me había levantado.
- ¡¿En serio?! - pregunta René sorprendido.
- Sí. Jamás me había ocurrido.
- Como a mí... Qué raro.
- Es muy extraño. ¿Vos cambiaste algo en tu alimentación? - cuestiona Alexis.
- No... ¿Será el agua?
- Imposible. Yo tomo solamente agua mineral.
Ambos gays continúan conversando muy preocupados por lo que han padecido. No saben qué cosa los ha llevado a tener esa incontinencia que les impide disfrutar de encuentros íntimos.
SUCCIONATTI Y LAMETROZZI EN EL CASO DE LOS TROLOS INCONTINENTES II
El problema parece generalizarse. Muchos de los habitantes de Ciudad Penetrada se quejan de no poder controlar sus intestinos cuando reciben un pijazo. Toma fuerza la idea de que existe una causa misteriosa. Por este motivo, deciden intervenir Succionatti y Lametrozzi, los detectives gays.
Ambos buscan pistas para descubrir la raiz del drama que viven sus conciudadanos. Tras una jornada de arduo trabajo, reflexionan y conversan sobre la situación.
- No hemos avanzado nada - afirma Lametrozzi contrariado.
- Es cierto. Al menos sabemos que el origen no está en la red de agua potable o en la distribución de alimentos - indica Succionatti.
- Claro, aunque no tenemos ni idea de cómo seguir.
- Ya nos daremos cuenta.
Al otro día, Lametrozzi camina por la calle y observa un cartel sobre una promoción de los "Fabulosos Consoladores Rompecolas". Le llama la atención la marca, porque es nueva y los productos son provistos por una empresa desconocida.
Una hora más tarde, ambos detectives van a las instalaciones donde se fabrican esos consoladores. Ingresan sigilosamente por una ventana. En el depósito, encuentran materias primas y varios tambores de 200 litros llenos de laxante. Luego, espían el proceso de producción y descubren que, en la formulación del plástico, incluyen al purgante.
Ya fuera del lugar...
- ¡Ahora cierra todo! - exclama Succionatti.
- Indudablemente. Los que usan esos consoladores, quedan con la cola impregnada en el laxante y por eso luego se cagan.
- Tenemos que explicarle todo a la policía.
Poco tiempo después, las fuerzas de seguridad montan un espectacular operativo, secuestran los Consoladores Rompecolas y detienen a los malvados directivos de la empresa que los fabricaba. Ciudad Penetrada vuelve a la tranquilidad.
Anochece en Ciudad Penetrada. René se encuentra en su casa junto a su actual pareja: Mombutu, un africano muy dotado.
Luego de cenar, ambos van a la cama. Mombutu empieza a garcharse a René y esté exclama extasiado: "Así, así, papito. Dame más, dame más... ¡No! ¡Pará, pará!... ¡Sacámela que me cago!" El morocho quita su enorme poronga de la cola de su acompañante. Instantes después, un potente chorro de mierda baña al negro.
Al otro día, en un bar...
- Y eso fue lo que pasó. Un horror - le dice René a un amigo.
- Es verdad. Un bajón - concuerda Alexis.
- Ahora dudo que Mombutu quiera volver a verme.
- Mirá, no sé si te servirá de consuelo, pero yo también estoy mal. A mí me pasó lo mismo con un chongo hermoso que me había levantado.
- ¡¿En serio?! - pregunta René sorprendido.
- Sí. Jamás me había ocurrido.
- Como a mí... Qué raro.
- Es muy extraño. ¿Vos cambiaste algo en tu alimentación? - cuestiona Alexis.
- No... ¿Será el agua?
- Imposible. Yo tomo solamente agua mineral.
Ambos gays continúan conversando muy preocupados por lo que han padecido. No saben qué cosa los ha llevado a tener esa incontinencia que les impide disfrutar de encuentros íntimos.
SUCCIONATTI Y LAMETROZZI EN EL CASO DE LOS TROLOS INCONTINENTES II
El problema parece generalizarse. Muchos de los habitantes de Ciudad Penetrada se quejan de no poder controlar sus intestinos cuando reciben un pijazo. Toma fuerza la idea de que existe una causa misteriosa. Por este motivo, deciden intervenir Succionatti y Lametrozzi, los detectives gays.
Ambos buscan pistas para descubrir la raiz del drama que viven sus conciudadanos. Tras una jornada de arduo trabajo, reflexionan y conversan sobre la situación.
- No hemos avanzado nada - afirma Lametrozzi contrariado.
- Es cierto. Al menos sabemos que el origen no está en la red de agua potable o en la distribución de alimentos - indica Succionatti.
- Claro, aunque no tenemos ni idea de cómo seguir.
- Ya nos daremos cuenta.
Al otro día, Lametrozzi camina por la calle y observa un cartel sobre una promoción de los "Fabulosos Consoladores Rompecolas". Le llama la atención la marca, porque es nueva y los productos son provistos por una empresa desconocida.
Una hora más tarde, ambos detectives van a las instalaciones donde se fabrican esos consoladores. Ingresan sigilosamente por una ventana. En el depósito, encuentran materias primas y varios tambores de 200 litros llenos de laxante. Luego, espían el proceso de producción y descubren que, en la formulación del plástico, incluyen al purgante.
Ya fuera del lugar...
- ¡Ahora cierra todo! - exclama Succionatti.
- Indudablemente. Los que usan esos consoladores, quedan con la cola impregnada en el laxante y por eso luego se cagan.
- Tenemos que explicarle todo a la policía.
Poco tiempo después, las fuerzas de seguridad montan un espectacular operativo, secuestran los Consoladores Rompecolas y detienen a los malvados directivos de la empresa que los fabricaba. Ciudad Penetrada vuelve a la tranquilidad.
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