#1 Infracciones de tránsito
La acción transcurre en una residencia para personas de la 3ª edad...
Una anciana se divierte pegándose carreras en su silla de ruedas a lo largo y ancho del pasillo, imitando los ruidos de un automóvil. De repente, sale un viejo de una habitación, la detiene y le dice:
- Disculpe señora, pero excede usted el límite de velocidad permitido en esta calle. ¿Puedo ver su carnet de conducir?
La vieja se pone a rebuscar en su bata y saca una estampita de San Chongo.
El carcamán verifica el documento, se lo devuelve y después de advertirla sobre su imprudencia la deja irse.
La nona reemprende su particular Paris-Dakar y al pasar
otra vez ante la habitacion del vejestorio, éste surge de nuevo, vuelve a detenerla y dice:
- Disculpe señora, pero he visto como traspasaba la doble línea amarilla. ¿Le importaría mostrarme la documentación del vehículo?
La vieja revuelve otra vez en sus bolsillos y exhibe un apolillado ticket de supermercado. El fósil comprueba que los papeles estan en regla, vuelve a amonestarla y deja que se vaya otra vez.
La colección de arrugas se lanza una vez más a todo gas por los pasillos... y al pasar nuevamente por el mismo sitio, el viejo chivo emerge por tercera vez de su habitación pero ahora totalmente desnudo y con una erección de burro en celo.
La vieja se detiene y exclama indignada:
- ¡Por favor, inspector! ¿Ahora quiere la prueba de alcoholemia?
Una anciana se divierte pegándose carreras en su silla de ruedas a lo largo y ancho del pasillo, imitando los ruidos de un automóvil. De repente, sale un viejo de una habitación, la detiene y le dice:
- Disculpe señora, pero excede usted el límite de velocidad permitido en esta calle. ¿Puedo ver su carnet de conducir?
La vieja se pone a rebuscar en su bata y saca una estampita de San Chongo.
El carcamán verifica el documento, se lo devuelve y después de advertirla sobre su imprudencia la deja irse.
La nona reemprende su particular Paris-Dakar y al pasar
otra vez ante la habitacion del vejestorio, éste surge de nuevo, vuelve a detenerla y dice:
- Disculpe señora, pero he visto como traspasaba la doble línea amarilla. ¿Le importaría mostrarme la documentación del vehículo?
La vieja revuelve otra vez en sus bolsillos y exhibe un apolillado ticket de supermercado. El fósil comprueba que los papeles estan en regla, vuelve a amonestarla y deja que se vaya otra vez.
La colección de arrugas se lanza una vez más a todo gas por los pasillos... y al pasar nuevamente por el mismo sitio, el viejo chivo emerge por tercera vez de su habitación pero ahora totalmente desnudo y con una erección de burro en celo.
La vieja se detiene y exclama indignada:
- ¡Por favor, inspector! ¿Ahora quiere la prueba de alcoholemia?
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