#1 El mono cochino.
En un taller de mecánica, mientras esperaba que le resolvieran un leve problema, una mujer estaba comiendo ciruelas cuando observa que en los predios del taller está un mono atado con una cadena a un pequeño árbol. La mujer pregunta al encargado si puede darle alguna fruta a lo que el tipo responde que no ve ningún inconveniente.
Después de recibir la respuesta, la mujer se acerca cautelosa al pequeño mono y le ofrece una de las ciruelas. El mono, en un inicio desconfiado, toma la fruta y luego corre hacia el árbol. Colgado de una de las ramas, observa con bastante curiosidad la frutilla, la huele y ¡cosa increíble! se la mete en el culo para después comérsela.
La mujer, asombrada por el comportamiento del primate, le ofrece otra ciruela para comprobar su proceder. Éste toma la fruta, la mira ya no con la misma curiosidad, pero sí la huele, se la mete también en el culo y luego se la come. Con una tercera fruta, el proceder del mono es idéntico.
La mujer, entre asombrada y asqueada, se dirige al encargado y le dice:
Después de recibir la respuesta, la mujer se acerca cautelosa al pequeño mono y le ofrece una de las ciruelas. El mono, en un inicio desconfiado, toma la fruta y luego corre hacia el árbol. Colgado de una de las ramas, observa con bastante curiosidad la frutilla, la huele y ¡cosa increíble! se la mete en el culo para después comérsela.
La mujer, asombrada por el comportamiento del primate, le ofrece otra ciruela para comprobar su proceder. Éste toma la fruta, la mira ya no con la misma curiosidad, pero sí la huele, se la mete también en el culo y luego se la come. Con una tercera fruta, el proceder del mono es idéntico.
La mujer, entre asombrada y asqueada, se dirige al encargado y le dice:
-¡Oiga! Este mono es un cochino asqueroso: le ofrezco una ciruela, se la mete en el trasero y luego se la come. ¡En mi vida he visto tal cosa!Y el tipo le responde:
-No, señora. El mono no es cochino: es precavido. El otro día, un cliente le ofreció un mango y se lo comió con todo y semilla. El problema fue que al cagar, hasta lágrimas de sangre lloró el pobre desgraciado.

