Las hemorroides.
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Las hemorroides o almorranas se producen cuando se hinchan las venas del ano. Solo se forman en las persona. Existen dos tipos de hemorroides: las internas que se encuentran dentro del área del orificio anal y las externas que se desarrollan bajo la piel, a la entrada del ano. Estas últimas lucen como bultos morados o azules que se amontonan alrededor de la abertura anal.
Algunos expertos calculan que más del 90% de las personas que viven en el mundo moderno sufrirán hemorroides al menos alguna vez en su vida. Son más comunes en los mayores de 50 años y en las embarazadas. Suele ser fácil saber si tienes hemorroides porque te duele al defecar y porque tal vez encuentres algunas gotas de sangre en el papel higiénico luego de limpiarte. Y el resto del tiempo, te pica y te arde el trasero.
Como las leche y las galletas, las hemorroides y la constipación van de la mano. Después de digerir tu comida, los desechos se acumulan en la última parte del colon y ahí forman las heces. Si las heces no contienen mucha fibra o son muy pequeñas se quedan en el colon más tiempo ahí, el colon extrae de ellas más agua y el resultado es excrementos compactos y duros.
La materia fecal endurecida no sale fácilmente y hay que hacer más fuerza para empujarla hacia afuera. Esta presión debilita las venas que están debajo de la piel que se hinchan y forman las hemorroides. Las heces duras raspan las venas hinchadas al salir y las empujan hacia abajo. Esto puede causar que las hemorroides se asomen por el ano.
Lo tranquilizador es que la mayoría de las hemorroides no son dolorosas y no precisan un tratamiento. Si no es así y duele, el dolor se puede aliviar con compresas frías o vaselina. Las hemorroides menos amigables tendrán que finalmente operarse. En las operaciones de hemorroides internas, éstas se atan con pequeñísimas bandas elásticas. Al cabo de un tiempo, las hemorroides se secan, se desprenden y salen con las bandas elásticas incluidas junto a la materia fecal. Otros métodos más sofisticados incluyen inyectar sustancias químicas o cauterizarlas con láser, electricidad o calor.
Evitar las hemorroides es más fácil que tenerlas. Lo único que debes hacer es comer regularmente verduras crudas, fibras y no desoír el llamado de la madre naturaleza, o sea: !!!¡¡nada de aguantarse las ganas de ir al baño!! Y finalmente, no esforzarse, que la cosa sea relajada y salga sin mucha presión, que para eso está el celular y las revistas junto al inodoro.
