#1 [INFORME] Tu look esta re out!
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CONSEJOS DE ESTETICA
Tu look está re out
Fue exclusivo de las celebridades, se volvió pop en la televisión y ahora llegó a los barrios: el asesoramiento de imagen (y la fiebre del “¡No te lo pongas!”), para todos y a la vuelta de la esquina.
Por María Farber. Especial para Clarín.com.
var hexa = '%63%6F%6E%65%78%69%6F%6E%65%73%40%63%6C%61%72%69% 6E%67%6C%6F%62%61%6C%2E%63%6F%6D%2E%61%72';var desh = unescape(hexa);document.write('' + desh + '
');conexiones@claringlobal.com.ar
En algún momento fue el secreto mejor guardado de políticos y estrellas de cine. Luego dieron el paso sin retorno hacia la exhibición televisiva y se convirtieron en el formato de reality show más explotado. Los íconos: Emme Anderson se consagró como el estandarte de las transformaciones de mujeres de talle grande (“La cara real de la moda”) gracias a “Fashion Emergency”. Trinny y Susannah, con crueldad británica en su ciclo “¡No te lo pongas!”, tiraron la ropa de todas sus invitadas al tacho y pusieron el rating de su lado. “Queer Eye For The Straigth Guy” trepó entre los programas más vistos de Estados Unidos y los Fab Five devinieron en superhéroes al rescate de causas perdidas. Como era de esperar, la tarea del asesor de imagen se volvió un aspiracional accesible y popular, a medio camino entre una amiga que recomienda de onda y un profesional.
Los barrios porteños albergan versiones locales de Trinny y Sussanah ¡pero mucho más bondadosas! María Pínola y Gisella Gulli no solamente fundaron Making Of, donde dan cursos de imagen, estilo y automaquillaje, sino que avanzaron sobre servicios personalizados y, al igual que las británicas, revisan el guardarropas. Separan lo que sirve, lo que se puede reciclar y lo que definitivamente hay que regalar: “Lo primero es una conversación en la averiguamos qué busca y qué necesita la clienta. Analizamos el tipo de cuerpo, el color de los ojos, la piel y el pelo y a partir de esto se le da su carta personalizada de colores y las prendas que mejor le quedan: qué tipo de falda, de pantalón, qué clase de camisas, chaquetas, etcétera. Le explicamos de qué forma usar cada cosa”, dicen las chicas.
Las razones de las consultas pueden ser de lo más variadas. La ex modelo Florencia Bibas, asesora de imagen y personal shopper, hace memoria: “Tuve una clienta que se había casado con un hombre de un nivel socioeconómico más alto que el de ella y se veía en la situación de acceder a eventos sociales a los que no estaba habituada. Otro caso fue el de una abogada de alto nivel, pero que no lograba definir sus compras, no podía decidir”. Tal parece que siempre hay un motivo concreto en la consulta. María Pínola amplía: “En muchos casos se trata de mujeres que son ascendidas en su trabajo y requieren una imagen más corporativa, pero otras veces es al revés, pasan de un trabajo que les requería un look muy protocolar a otro más informal y no saben dónde ubicarse”.
Fue el caso de Andrea Pérez, clienta de Making Of: “Tengo 34 años y desde los 18 trabajo en el sistema financiero. Soy la cara visible para clientes corporativos de un banco y esto hace que esté acostumbrada a un estilo muy protocolar. El problema lo tenía los fines de semana, no podía desestructurarme. Ahora aprendí a desarmar trajes, usar el pantalón por un lado y la chaqueta por otro. Y a combinar jeans, que antes no me ponía, porque lo consideraba algo muy informal. Aprendí a organizar mi guardarropas, usar pañuelos y pashminas (¡es increíble lo que se puede hacer con esas cosas!) y de qué manera comprar ropa”. Andrea está tan contenta con los resultados que ya está pensando en otra consulta para el día de su casamiento: “Me caso en marzo y no es tanto elegir el vestido, sino el largo del vestido o qué alto tienen que tener los tacos…”
Mientras Trinny y Susannah llegan con un cheque sabroso para gastar en un nuevo guardarropas, las chicas de Making Of, son mucho más realistas: “Buscamos reciclar el la ropa, vemos qué tantas posibilidades te dan las prendas que tenés. A partir de esto surge una lista de pcosas que hace falta comprar, pero el objetivo no es salir a buscar un guardarropas nuevo”, dice Pínola. El asesoramiento se paga por hora y se puede tomar un curso de 4 clases que sale 150 pesos. El asesoramiento personalizado se cobra 70 pesos la hora. Después, las consultas que van apareciendo se pueden resolver vía mail.
Hay una miríada de cuestiones elementales que la mayoría de los mortales dejamos de lado a la hora de ponernos la ropa. Hay leyes para mejorar el uso de todas las prendas, para disimular el defecto de todos los talles. Sin contar el pelo, el maquillaje y el uso de accesorios que también es importantísimo. Para empezar a ponerse al día, es una tranquilidad saber que la fiebre por la imagen también llegó a Internet. Por ejemplo en Fashion Advice (moda real para chicas reales), un grupo de expertas resuelven dudas que envían las usuarias del tipo “¿Debe combinar el jean de mis pantalones con el de la campera?”. Con la misma tónica, pero para mujeres que ya pasaron los 20, Caryn Franklins responde preguntas en su sitio. En el sitio de “¡No te lo pongas!” hay respuestas a preguntas esenciales que hay que resolver: “¿Soy alta de espalda promedio o estatura promedio de espalda angosta?”. El premio: unos consejos de las mismísimas Trinny y Susannah.
Para más exigentes existen Make Over Solutions y Virtual Makeover Tool que permiten subir una foto propia y probar diferentes cortes de pelo y maquillaje. También los hombres de negocios pueden resolver sus dudas de vestuario de etiqueta en Protocolo.org y de paso aprender buenos modales, cómo hablar (en público, por teléfono, para callar y seguir hablando igual), etcétera. No tan protocolar, pero sí para hombres que buscan una transformación algo más radical, es el sitio de la asesora de imagen masculina Silvia Roa, donde se ofrecen cursos de automaquillaje, tapado de cejas, rizado de pestañas y depilación. Bajo la máxima y ambigua confidencialidad: “Para todos los que se animen a cambiar”.
CONSEJOS DE ESTETICA
Tu look está re out
Fue exclusivo de las celebridades, se volvió pop en la televisión y ahora llegó a los barrios: el asesoramiento de imagen (y la fiebre del “¡No te lo pongas!”), para todos y a la vuelta de la esquina.
Por María Farber. Especial para Clarín.com.
var hexa = '%63%6F%6E%65%78%69%6F%6E%65%73%40%63%6C%61%72%69% 6E%67%6C%6F%62%61%6C%2E%63%6F%6D%2E%61%72';var desh = unescape(hexa);document.write('' + desh + '
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En algún momento fue el secreto mejor guardado de políticos y estrellas de cine. Luego dieron el paso sin retorno hacia la exhibición televisiva y se convirtieron en el formato de reality show más explotado. Los íconos: Emme Anderson se consagró como el estandarte de las transformaciones de mujeres de talle grande (“La cara real de la moda”) gracias a “Fashion Emergency”. Trinny y Susannah, con crueldad británica en su ciclo “¡No te lo pongas!”, tiraron la ropa de todas sus invitadas al tacho y pusieron el rating de su lado. “Queer Eye For The Straigth Guy” trepó entre los programas más vistos de Estados Unidos y los Fab Five devinieron en superhéroes al rescate de causas perdidas. Como era de esperar, la tarea del asesor de imagen se volvió un aspiracional accesible y popular, a medio camino entre una amiga que recomienda de onda y un profesional.
Los barrios porteños albergan versiones locales de Trinny y Sussanah ¡pero mucho más bondadosas! María Pínola y Gisella Gulli no solamente fundaron Making Of, donde dan cursos de imagen, estilo y automaquillaje, sino que avanzaron sobre servicios personalizados y, al igual que las británicas, revisan el guardarropas. Separan lo que sirve, lo que se puede reciclar y lo que definitivamente hay que regalar: “Lo primero es una conversación en la averiguamos qué busca y qué necesita la clienta. Analizamos el tipo de cuerpo, el color de los ojos, la piel y el pelo y a partir de esto se le da su carta personalizada de colores y las prendas que mejor le quedan: qué tipo de falda, de pantalón, qué clase de camisas, chaquetas, etcétera. Le explicamos de qué forma usar cada cosa”, dicen las chicas.
Las razones de las consultas pueden ser de lo más variadas. La ex modelo Florencia Bibas, asesora de imagen y personal shopper, hace memoria: “Tuve una clienta que se había casado con un hombre de un nivel socioeconómico más alto que el de ella y se veía en la situación de acceder a eventos sociales a los que no estaba habituada. Otro caso fue el de una abogada de alto nivel, pero que no lograba definir sus compras, no podía decidir”. Tal parece que siempre hay un motivo concreto en la consulta. María Pínola amplía: “En muchos casos se trata de mujeres que son ascendidas en su trabajo y requieren una imagen más corporativa, pero otras veces es al revés, pasan de un trabajo que les requería un look muy protocolar a otro más informal y no saben dónde ubicarse”.
Fue el caso de Andrea Pérez, clienta de Making Of: “Tengo 34 años y desde los 18 trabajo en el sistema financiero. Soy la cara visible para clientes corporativos de un banco y esto hace que esté acostumbrada a un estilo muy protocolar. El problema lo tenía los fines de semana, no podía desestructurarme. Ahora aprendí a desarmar trajes, usar el pantalón por un lado y la chaqueta por otro. Y a combinar jeans, que antes no me ponía, porque lo consideraba algo muy informal. Aprendí a organizar mi guardarropas, usar pañuelos y pashminas (¡es increíble lo que se puede hacer con esas cosas!) y de qué manera comprar ropa”. Andrea está tan contenta con los resultados que ya está pensando en otra consulta para el día de su casamiento: “Me caso en marzo y no es tanto elegir el vestido, sino el largo del vestido o qué alto tienen que tener los tacos…”
Mientras Trinny y Susannah llegan con un cheque sabroso para gastar en un nuevo guardarropas, las chicas de Making Of, son mucho más realistas: “Buscamos reciclar el la ropa, vemos qué tantas posibilidades te dan las prendas que tenés. A partir de esto surge una lista de pcosas que hace falta comprar, pero el objetivo no es salir a buscar un guardarropas nuevo”, dice Pínola. El asesoramiento se paga por hora y se puede tomar un curso de 4 clases que sale 150 pesos. El asesoramiento personalizado se cobra 70 pesos la hora. Después, las consultas que van apareciendo se pueden resolver vía mail.
Hay una miríada de cuestiones elementales que la mayoría de los mortales dejamos de lado a la hora de ponernos la ropa. Hay leyes para mejorar el uso de todas las prendas, para disimular el defecto de todos los talles. Sin contar el pelo, el maquillaje y el uso de accesorios que también es importantísimo. Para empezar a ponerse al día, es una tranquilidad saber que la fiebre por la imagen también llegó a Internet. Por ejemplo en Fashion Advice (moda real para chicas reales), un grupo de expertas resuelven dudas que envían las usuarias del tipo “¿Debe combinar el jean de mis pantalones con el de la campera?”. Con la misma tónica, pero para mujeres que ya pasaron los 20, Caryn Franklins responde preguntas en su sitio. En el sitio de “¡No te lo pongas!” hay respuestas a preguntas esenciales que hay que resolver: “¿Soy alta de espalda promedio o estatura promedio de espalda angosta?”. El premio: unos consejos de las mismísimas Trinny y Susannah.
Para más exigentes existen Make Over Solutions y Virtual Makeover Tool que permiten subir una foto propia y probar diferentes cortes de pelo y maquillaje. También los hombres de negocios pueden resolver sus dudas de vestuario de etiqueta en Protocolo.org y de paso aprender buenos modales, cómo hablar (en público, por teléfono, para callar y seguir hablando igual), etcétera. No tan protocolar, pero sí para hombres que buscan una transformación algo más radical, es el sitio de la asesora de imagen masculina Silvia Roa, donde se ofrecen cursos de automaquillaje, tapado de cejas, rizado de pestañas y depilación. Bajo la máxima y ambigua confidencialidad: “Para todos los que se animen a cambiar”.
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aunque la moda es como la historia (bueno, es parte de ella, no?) : no se la puede juzgar con los parametros actuales.
.. si el cambio es realmente muy bueno.. dejo que lo traigas a Lean y le pago a el tambien.. jajaja
. Super fan.
.
. Ya pasará...
, a veces lo digo, de onda, y por suerte muchos se dan cuenta