#7 Re: Estoy haciendo la Dieta del Dr. Ravenna II
Hola,
Por un lado les cuento que en lo personal les cuento que estoy con pequeños altibajos con la dieta. Se que es excusa atribuírselo a que estoy con exámenes... y bla, bla, bla. Pero es la única excusa "con la me puedo excusar": Para ir a estudiar me voy a un café... y en el café no tomo sólo un café Estimo que es transitorio y si, no voy a tener excusa si la próxima semana no retomo el rumbo.
Así como les digo una co...les digo la ó...
No puedo dejar de comentar una alegría que es que la persona que yo quiero, (que la quiero por más que sea gordo o flaco, por supuesto), está comenzando a cuidar su salud. Porque si el se cuida y se quiere, me cuida a mi también, porque él es una parte mía...
Perdón por este pasaje romántico, lo que quiero en resumen decir volviendo a "lo objetivo" es que empezó el tratamiento y va muy bien!!!

y eso me pone muy feliz!
Lo que puedo aportar, para hoy es que es sumamente importante (le recalcaron...!) tomar 4 litros de agua por día (entre agua, gaseosas, infusiones, gelatina, caldos)
Les dejo pasajes de una columna de opinión del Dr. Ravenna publicada en La Nación Revista el domingo 21/09/2008
Si la obesidad y el comer sin freno son respectivamente una enfermedad y una adicción, ¿es lícito decir "no luchemos contra el comer compulsivo e incesante"? ¿Es válido "enseñar" a comer a quien no puede parar con su desborde o abandono, a quien tiene su autoestima, su salud y su vida a punto de colapsar? Si es una enfermedad crónica, ¿es válido decirle a quien la padece que baje los brazos y que mire para otro lado, alimentándose y engordando como si fuese un tipo normal? Si la obesidad es una enfermedad, ¿decir esto no sería igual a decirle a un paciente que aprenda a darle valor al aire puro, que está mal que haya tomado frío y que haya introducido en su cuerpo una bacteria y tenga neumonía?
Esta y muchas otras preguntas no tienen más que una respuesta: no.
Por eso, para quien las necesita, decimos sí a las dietas, sin medicación, sin yuyos y sin mentiras. Sí al control alimentario. Sí al dominio de la conducta. Sí a la medida y a la distancia. No a los mensajes extraños. La gente reclama coherencia. Sesenta por ciento de gordos en el mundo quieren tener la esperanza de ser tratados como seres inteligentes.
Sí a la moderación, al límite, a la medida, a la porción, a la salud.
La pregunta de por qué fracasan las dietas o por qué fracasan los gordos debería ser reformulada con una más veraz: ¿por qué fracasamos los nutricionistas? Hagamos una severa autocrítica
Para leer la nota entera:
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?...1&high=ravenna
Besos