Pero, una noche, o un día, resultó que tu jefe, o ese cartero misterioso, o un desconocido por la calle... se veían distintos.
Podridos... malolientes... llenos de pus y sangre coagulada. Tal vez sentiste miedo. Pero un cartel de subte, que decía "Congreso de Tucumán" pasó a decir "CONGRESO DE MUERTOS". Empezaste a creer que estabas loco. Empezaste a tener muchísimo miedo.
Pero un impulso en vos reaccionó. Reaccionaste con violencia, o con cautela y piedad, o tal vez incluso con sorpresa... pero reaccionaste. Y a partir de eso, tu vida cambió. Tus familiares ya no te entienden. Tu esposa se pregunta en qué pasás el tiempo en que no estás con ella, especialmente cuando regresás cubierto de moretones y sangre, que tal vez ni siquiera es tuya. ¿Podrías decirles a todos la verdad? Seguro que lo pensaste. Pero nadie te ama tanto como para no renunciar a vos. "Se volvió loco" dirían tus parientes. Como poco, te ignorarían, como mucho, te confinarían en un manicomio. No, no podés decirles la verdad.
No podés decir que, desde esa noche en adelante, ves muertos vivos, y cosas mucho más horribles.
No podés decirles nada, es mejor que no sepan que algo allá afuera, que no debería vivir, se mueve, aunque "NO ESTÁ VIVO"