#1 breve sueño breve
Criticas destructivas, quejas y complaciencias bienvenidas 
Breve sueño breve
Clamando en el rincón del bar por un cambio a la melancolía permanente que suponía la foto diaria de ese lugar, en esa hora y en otras como cuando entraste vigilante sabiendo que alguien te observaba en la sombra, la exacta sensación de la primera noche infantil que uno duerme solo, a obscuras. El mozo se tropieza a tus espaldas reventando el momento con un brillo resonante, mientras tu pedido viene en camino y yo sorbo de tu pecho mi tibio coñac, tu mordisco en el cuello sabor a aceituna, despliegue atroz de todo supuesto para nosotros. Tu boca me dice lo que tu cuerpo pronuncia en esas telas ajenas que suponen lugar para matarte, debo decir, susurran mentiras. Que imagen tierna la de abrazarte inanimada golpeando contra el suelo las rodillas frías, tensas de fuerza por tenerte una mirada mas, basta saber que arribaste a la mesa cuando ya siquiera te volteaste en pos de verme, aquí esperándote a que lo hagas. 20 minutos de exactitud nos separan cual destino contado, perdidos por la inaptitud de las circunstancias a quienes no les place mi reunión, contigo mi reunión de poca habla. Supieras tu escuchar el susurro de tu pelo y todo esto no seria necesario. Empiezo a notar la necedad de tus sentidos, la poca sutileza con que te manejas, la simple torpeza que se dice en una dama y se descubre como esclava, tanto de mi trato que todavía no concluye. Pararme como estúpido dirigiéndome al abismo del encuentro, y saltar:
- Señorita, su pedido, me cautiva.
- …
- Señorita…
- ¿Ah?
- …
Desperdicio, tragedia, decepción. Se me hace tarde para entrar al trabajo.

Breve sueño breve
Clamando en el rincón del bar por un cambio a la melancolía permanente que suponía la foto diaria de ese lugar, en esa hora y en otras como cuando entraste vigilante sabiendo que alguien te observaba en la sombra, la exacta sensación de la primera noche infantil que uno duerme solo, a obscuras. El mozo se tropieza a tus espaldas reventando el momento con un brillo resonante, mientras tu pedido viene en camino y yo sorbo de tu pecho mi tibio coñac, tu mordisco en el cuello sabor a aceituna, despliegue atroz de todo supuesto para nosotros. Tu boca me dice lo que tu cuerpo pronuncia en esas telas ajenas que suponen lugar para matarte, debo decir, susurran mentiras. Que imagen tierna la de abrazarte inanimada golpeando contra el suelo las rodillas frías, tensas de fuerza por tenerte una mirada mas, basta saber que arribaste a la mesa cuando ya siquiera te volteaste en pos de verme, aquí esperándote a que lo hagas. 20 minutos de exactitud nos separan cual destino contado, perdidos por la inaptitud de las circunstancias a quienes no les place mi reunión, contigo mi reunión de poca habla. Supieras tu escuchar el susurro de tu pelo y todo esto no seria necesario. Empiezo a notar la necedad de tus sentidos, la poca sutileza con que te manejas, la simple torpeza que se dice en una dama y se descubre como esclava, tanto de mi trato que todavía no concluye. Pararme como estúpido dirigiéndome al abismo del encuentro, y saltar:
- Señorita, su pedido, me cautiva.
- …
- Señorita…
- ¿Ah?
- …
Desperdicio, tragedia, decepción. Se me hace tarde para entrar al trabajo.
0