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Cuento Corto va a Concurso

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    #1 Cuento Corto va a Concurso
    Había una vez un cuento corto que quiso ir a un concurso. Se bañó, se afeitó, se puso un par
    de acentos, se peinó con gomina, se hizo raya al costado y se vistió con lo mejor que tenia.
    Se miraba y se miraba y por mas que tratara de convencerse de lo contrario y por mas que
    recordara las palabras de su madre ‘no, nene...estas bien de alto...’ él se seguía viendo
    bajito.
    En la escuela le decían Cuentito, en la secundaria Sopeti. En la facu no, ahí ya lo llamaban
    Sr. Corto o Corto a secas y eso estaba bien porque al ir acercándose a la vida profesional es
    lógico que a uno se lo respete un poco, carajo. Pero el colmo fue cuando entro al laburo, en
    la Oficina Central de Adminículos Postales Inocuos, y lo entraron a llamar ‘eNano’. La ‘e’
    chiquita era porque casi ni la pronunciaban y hasta podría haber pasado por ‘Nano’ sino
    fuera porque al verlo todos se daban cuenta que, aunque casi tacita, la ‘e’ existía.
    Aunque nadie se lo decía mal, ojo. A todos les caía simpático y con el tiempo quien lo
    llegaba a conocer un poco mas se daba cuenta de que era un Cuento de fierro. Porque hay
    cuentos y cuentos. Están esos así parecidos a él, por lo cortos digo, que al final a uno le
    dejan la impresión de que le faltaron oraciones, de que te terminaste perdiendo de algo, de
    una idea, de un pensamiento, hasta de un personaje. Y todo porque el autor solo dijo: “Abel
    es rico”. Y vos al final te desayunas con que Abel sufre porque es pobre y te decís: ‘si
    siempre fue pobre, ¿por que diablos sufre este muchacho?’ y ahí nomás tenes que empezar
    a leerlo de cero otra vez. Y ahí si que lo de corto va bien...pero igual muy corto, muy corto,
    no va.
    Y después están los otros donde ya el nombre cuento le va quedando escueto y mejor seria
    llamarlos pequeña novela. Y dale que dale con la lectura y el personaje que va, viene, se
    muere, revive, sueña, dessueña, se enamora, la deja, la encuentra, la ama, la olvida, la odia
    y vos te mareas con todos esos vaivenes para al final darte cuenta de que ‘y bueno, así es la
    vida’. Y para eso te leíste todas las y pico de paginas y con justa razón lo queres mandar al
    autor al mismísimo infierno.
    Pero Cuento Corto no era ninguno de los anteriores casos. Era, digamos, un ejemplo de
    pulcritud. Introducción, nudo, desenlace. Un protagonista, apenas un par de personajes,
    situaciones creíbles y un final acorde a la armonía del resto: sin romper, sin aburrir.
    Un cuento...abanderado.
    Y así se mandó Cuento Corto para el lado del centro a la dirección que le habían dado con
    su papelito ‘por quien preguntar’. Se tomo el ciento cuarenta y seis y se bajo en Corrientes
    y algo y camino por Azcuenaga unas dos o tres cuadras para el lado del hipódromo. Iba
    contento, ilusionado, confiado en sus aptitudes, en todo lo que le habían dicho a lo largo de
    la vida. ‘eNano, sos un capo’, ‘chiquito, te queremos’ ‘Sopeti, sos de fierro’ y la mas
    importante ‘ay Pinino....te amo’. Por eso, como se solía decir así mismo ante el espejo todas
    la mañanas: ‘Cuento querido, cuento ganador’.
    Con un principio de desconfianza leyó la placa de mármol de la entrada: ‘Sociedad
    Benefactora de Infelices Sólo con Suerte’ y se mando para adentro.
    - Buenas...qué tal...venia por el concurso...
    Hay cosas que son injustas, cosas muy injustas y cosas que son una soberana hijadeputez.
    La manera en que la empleada comenzó a reírse de Cuento Corto mientras lo miraba de
    arriba a bajo fue este ultimo caso. No pudiendo parar, llamo a la que estaba del otro lado de
    la oficina que ya al levantarse de la silla empezó a reírse también. Movían las manos como
    saludando a un invisible personaje tratando de comenzar un inútil disculpa mientras
    trataban de calmarse. La mas joven, ya entre lagrimas, tomo asiento y en cuanto pudo hilar
    palabra, dijo:
    - ‘si...su nombre...’
    - Cuento Corto
    ¡No!, ¡para qué!. Ahí si que la mujer se doblo y cayéndose de la silla exhalo un grito
    ahogado como quien se atraganta con una tostada toda rota o el pellejo de un salamin. La
    otra que estaba a mitad de camino de su escritorio también se doblo golpeando la cabeza
    contra una puerta de vidrio que se rajo al instante como un cubito que hace ‘crak’.
    Cuento Corto era rico. Dio media vuelta y se las tomo. Tiro el papel ‘por quien preguntar’ y
    se refugio en un bar. Pidió un café y mientras lo revolvía pensaba en lo feliz que era y que
    no necesitaba ganar concurso alguno para demostrarlo. Mucho menos compartirlo con otros
    cuentos desconocidos que vaya uno a saber de donde vienen y en que clase de familia se
    criaron y uno ya no esta para estos trotes. Qué se iba a meter él en uno de esos cosos para
    infelices con suerte y quién sabe si al final lo que uno expresa sirve para ayudar a esos
    infelices o a otros o tal vez los dueños se terminen quedando con la guita. Porque viste
    como son las cosas acá y mirá si en realidad afanan derechos de autor y terminas pegado y
    publicado en una de esas revistas de porquería, uno que la peleo tanto y desde abajo, anda
    saber. Anda saber. Pa’ qué carajo me habré peinado digo yo y la gran siete, y esta gomina
    del orto que se me pega en la mano...ahora en la cucharita...mierda, los granos de azúcar se
    me pegaron...desasstre...asi con doble s...si soy un boludo, soy...
    ¡mozo !, ¡m...mozo!, ¿me trae otro?

    medio final, JD 2004

    ¿será gomina esto?
    ¿no me habre puesto una de esas cremas pa las manos?

    final, JD 2004

    carajo

    pd del final, JD 2004

    ¿me habra visto el mozo?

    final ultimo, JD 2004

    ¡mozo!

    finale gloriosso andante, JD 2004
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    http://www.psicofxp.com/forums/literatura.62/186407-cuento-corto-va-a-concurso.html
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  • #2

    Jjajaj el cuento es muy gracioso, no pude evitar reirme, a pesar de que parece que el mensaje va en serio.
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  • #3



    Ta bueno.
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  • #4

    m...me parece que los de aquella mesa se estan riendo de
    mi...

    final resucitado solo para las Pascuas, amen, JD 2004
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  • #5 Allegro maestoso en si mayor

    Abel en verdad no era ni pobre ni rico, era desgraciado y nomade,
    pero vos, Cain, no necesitas saber nada de eso.

    Seguis siendo la misma bestia peluda en cautiverio, rompe esas cadenas de una vez, sino te las hago mierda yo
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  • #6

    El tipo estaba volcado sobre la mesa. La barba profunda sobresalía de la cara que se apretaba contra la
    madera. ¿Cómo respiraba ? Desde el borde de la tasa hilos negros de un café labrado por nómadas
    bajaban estáticos. Recordatorio de que todos somos pasado. Cuento Corto pensó que ese hombre de barba
    no estaba dormido, sino que estaba muerto. Nadie parecía percatarse. El mozo pasaba por ahí sin mirar.
    Por el vidrio pasaban los demás sin mirar. Cuento Corto decidió no mirar. Pensó que si el mozo seguía sin
    darle pelota, él también terminaría tirado contra su propia mesa.
    ‘¡Mozo!’ llamo;
    en voz baja :’este tipo me esta cargando, hace como cinco finales que lo vengo llamando y no me da
    pelota.’
    ‘¡Mozo!’ otra vez;
    en vos baja: ’y la concha de tu tía’
    Cuento Corto sintió algo en su pie. Miró hacia abajo y vio la cadena que lo unía a la mesa.
    ‘¿y esto...? ¿cuándo...?’
    La gomina pegajosa seguía descolgándose de su pelo e infectaba sus manos, sus brazos; ya la sentía en las
    sienes e hilitos perdidos chiquitos irregulares por el rostro. Se limpiaba y se ensuciaba mas. El azúcar, el
    café, los sobrecitos con las frases ‘todo lo que sube, baja’ , ‘un libro es como un jardín que se lleva en el
    bolsillo’ y ‘el amor todo lo puede’ también se pegoteaban con el resto. Las cosas en esa mesa dejaban de
    ser, para ser gomina; la sustancia igualaba todo. Quiso moverse pero la cadena chilló desde el piso metal
    madera y cemento atándolo a la mesa del bar para pasar el resto de la eternidad con un mozo dando
    vueltas y nunca trayéndole el café salvador limpiador de males y errores. Maldijo, supradijo, desdijo,
    deformadijo. Estaba a punto de dejar de ser, era glop enorme y tomando la forma de sus propios
    desequilibrios, se agrandaba, se comprimía, pero siempre metido en esos limites moldeándose
    constantemente de la gloposa sustancia transparente.
    Mirando hacia un costado y hacia abajo la vio.
    El hacha descansaba contra una de las patas de su mesa. Nueva, filosa, brillante. Levanto la vista. El
    hombre de barba había despertado y le hizo un gesto con sus ojos como levantando el hacha desde su
    voluntad de otra mesa.
    Todos los lectores se dieron cuenta lo que pasaría después, el autor se dio cuenta, los que pasaban por la
    calle se dieron cuenta, solo tenia que cortar la cadena con el hacha. Cuento Corto no se dio cuenta.
    Levanto un poquito la pata de la mesa y se liberó. Luego tomo el hacha con ambas manos y levantándose
    se interpuso en el camino del mozo partiéndole el pecho de un terrible hachazo. El chaleco y la camisa de
    mozo se abrieron al instante junto con una remera y dos filas de costillas bien parejitas. La remera decía
    ‘proudly member of the 2% most intelligent pipol of the planet’ .
    La sangre mancho todo su cuerpo. Respiraba violentamente y sus ojos desorbitados no encontraban paz.
    El aire al pasar por su garganta provocaba un rasposo sonido. La gomina había desaparecido y el sudor y
    la sangre pintaban en su piel surrealistas pinturas rupestres. Todos habían quedado paralizados. Lo
    miraban desde una realidad a la que Cuento Corto ya no pertenecía.
    Lentamente giro hacia la mesa del hombre de barba pero este ya no estaba allí. Miró alrededor y con voz
    opaca y grave dijo: ‘¿acaso soy YO el guardián de mi sangre?’

    final dionisiaco et ¿perke el hachazo again si ya habia pintado en el cuento del pecoso, loco? JD,2004
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  • #7 Corto, un petit Ulises

    Y en eso El Angel Yave, bajo con la sentencia de titanio “Maldito seas” apuntándolo con dedo acusador “vagabundo y errante serás en la tierra”. Posteriormente lo marco en la frente justo debajo de su titulo, con su gran sello rojo, que decía en grande reprobado y debajo en letras chicas Sociedad Benefactora de Infelices solo con suerte y Sindicato de Arcángeles & Co.

    Corto no podía vivir tranquilo, su fatal destino era huir para seguir huyendo, ocultando su marcado rostro decidió embarcarse en las travesías mas suicidas de alta mar, aquellas en las que solo abordaban delincuentes, asesinos y otros perseguidos por la ley; pero hasta estos compañeros lo miraban con malos ojos. Es verdad que Corto era un yetatore, en todo viaje era imán de las terribles tempestades y de los enormes moustros marinos. Al tocar puerto los forajidos lo rajaban de la borda como si se tratara del mismo pecado, no se atrevían a matarlo, por esa marca, sabiendo que lo pagarían con siete veces su sangre, pero más le temían a su gomina.

    En el mismo puerto en el que era abandonado, Corto se tomaba otro barco y así vivió por cien años, con el berretín que tuvo desde chico (o sea cuando era nene) de llevar la vida del Corto Maltes, pero solo compartía el nombre con este idílico modelo de vida, ya que no era fachero y las minas no se le acercaban, pero como indican sus otras varias mitologías apócrifas, Corto era rico, algunos dicen que la había amasado traficando diamantes, otros en actividades bancarias y bursátiles, los mas sensatos: vendiendo trapos en el once.
    Así financio sus noches de lujuria el puteríos portuarios. Al pisar puerto no dejaba títere con cabeza, así, en esas largas noches vivía de concha en concha.
    Finalmente había encontrado lo suyo, se corrió la bola, se decía que era la reencarnación de Eros, lo apodaban el gran revolvedor de estofado o simplemente sex machine, hasta James Brown le dedico un tema, estos son los remotos orígenes del mito de los enanos y la regla de la L.

    Pero a diferencia del Corto Maltes, nuestro corto, no era un solitaire, pobre diablo que tenia corazón y alma de pequeño burgués, solo buscaba una mujer para así casarse y tener hijos, pagar religiosamente el ABL, las expensas y el plan familiar de una prepaga.

    En sus interminables viajes se volvía contemplativo y taciturno, se congelaba en mármol, como Sócrates o Smerdiakov, al caer el alba sobre el mar, ese rojo aterciopelado, ese hermoso Monet que chorreaba su espesa y grumosa sangre por todo el océano, cargando los pensamientos con libidos sueños de vid, sudor, saliva y sal, mientras arpegio de liras y arpas pitagóricas elevan el alma en esos puntillismos impresionistas, esa música sin forma y un beso francés sin pretexto, abren la boca y la flotante fragancia seca de madera naviera se entrelaza con el húmedo de lo verde que viene soplando de lejanas costas, cierran los ojos.

    Soldan lo rescata del trance, le hace entender que no es el único, que el tampoco puede encontrar a su mujer soñada, y así Silvio, como un arquetipo de Di Caprio en escenografía hollywoodense, rescata a nuestro Corto del suicidio.

    Compartiendo sus desdichas, penurias, inhibiciones y complejos se hicieron estrechos amigos, Silvio le contó de la gran bruja Matusalem, que era la única que podía ayudarlos, y que hace años el quería llegar a esas peligrosas costas de la Manila etiopial mezzolitica, pero ningún capitán arriesgaba su nave y tripulación a tal osada locura.
    Corto le propuso a Silvio realizar un motín, este acepto. Y así Corto se deslizo como una sombra en plena noche, por el camarote del capitán, mientras Silvio le hacia la segunda cuidándole la espalda. El capitán se encontraba inocentemente dormido, sin sospechar de su fatal destino, Con cien infamias de Marco Junio Bruto, Corto cortó con un corte corto el cuello del capitán. El alarido desgarrado del capitán se escucho por toda la nave y del camarote próximo salio el primer oficial, que era una mole negra azulina recontra jodida, descendiente directo del sanguinario power califa Abdulahirim Mahamazeheram, este al encontrarse con tal cuadro desenvaino inmediatamente su descomunal cimitarra, dirigiéndola desenfrenadamente a la cabeza de Silvio, pero Silvio se destacaba por sus rápidos reflejos adquiridos en las tantas riñas que sumaban su historial de domar gatos salvajes, así Silvio se agacho con destreza felina, zafando del mortal ataque a su cabeza, ¡¡AY!! Pero mala suerte, que la cimitarra del coloso negro le arranco el quincho de cuajo.
    Por un instante Corto y el negro árabe se olvidaron del finado capitán, sorprendidos por la pelada de Soldan, pero finalmente el negro respondió con el mismo ataque, pero esta vez hacia nuestro protagonista, se corrió hacia atrás, pasando el abanicado de cimitarra por sus narices, el negro estaba sin guardia, pero de nada le valía el cuchillo a corto contra esa áspera piel de piedra pomez que portaba orgullosamente aquel negro hereje. Así Corto decidió usar su arma no tan secreta, se mando una mano en la cabeza y le embadurno rápidamente los gruesos labios al negro con su espesa gomina, el negro se volvió todavía más negro azulino y murió al instante por causa del mortal veneno.

    Corto tomo el mando y nadie se animaba sublevarse a esa pecaminosa marca que llevaba en la frente, su primer orden fue fijar rumbo hacia las costas de Manila, Silvio estuvo meses postrado en su litera, terriblemente carcomido por alguna enfermedad psicosomatica, proveniente del incidente del quincho, cada día perdía diez quilos, así finalmente murió en una humillación y vergüenza desalmada, pero sin antes darles las indicaciones de donde encontrar la bruja a Corto.

    Se toparon con las sirenas, Poseidón y otros malaleches, que mejor detalladas se encuentran en sus otras leyendas, para arribar finalmente a Manila.
    Corto desembarco solo y siguiendo las pistas proferidas por el finado Silvio, dio con la choza sobre la cual se ponía en el atardecer el sol negro.
    Corto se adentro en la choza encontrándose con Matusalem, no le hizo falta contarle su historia ella ya la sabia, solo le profirió unas pocas palabras:

    -“El mal Corto se encuentra en dos libros, dos enormes recopilaciones de cuentos, destruyéndolos se esfumara el mal sobre la tierra y ya cualquier hombre podrá escribir sin la sombra de aquellos misteriosos libros, que atormentan las mentes y la creatividad de todo ser viviente.

    -¿o sea que podré vivir de derechos de autor?

    -Así es Corto

    -¿Dónde encontrarlos?

    -En esa sobre tierra que se encuentra entre el Tigris y el Eufrates, justo debajo del gran Árbol central se encuentran estos dos fatídicos volúmenes.
    Pero eso si, tienes que apurarte, ya que esta sagrada sobre tierra desaparecerá cuando Menem finalmente llegue al poder.

    -¿Y con que destruirlos?”

    La gran bruja abrió con parsimonia su enorme cofre y de entre las alas de murciélagos las patas de rana y un consolador, saco la Mística Hacha, si esa misma que había usado el psico de pecas, Jason y la que debió usar el kia de “las voces llevan” contra la minita, como dice la regla de oro abandona antes que te abandonen.

    Corto con hacha en mano, tras el piquito de despedida con Matusalem, se mando a mudar.

    Con rumbo a la Mesopotamia, Corto sufrió varios motines sin éxito, pero más fidedignas son las otras mitologías de Sandokan al respecto.

    Llegando finalmente al Eden Corto atravesó querubines, y la llama de espada vibrante, paso entre los serafines y arcángeles custodias del Arbol de la Vida. Sobrevivió a estas pruebas por sostener el hacha entre sus manos.

    Finalmente se topo con la epifanía del dogma central, cubriéndose los ojos con la hoja del hacha del cegador brillo no llego a verle el rostro, pero sobre sus raíces vio esos dos infames volúmenes, la Biblia y las obras completas de Borges. Sin dudarlo Corto por el bien de la humanidad despedazo hasta el papel picado de esas abominaciones cegadoras.
    Pero poseído por la ira y el ego humano Corto deseo más y comenzó a talar Al Mismísimo Arbol, bajo la sentencia:
    “Tu que no salisteis de las cenizas en las cenizas terminaras. Nosotros que salimos de las cenizas en la gloria viviremos”.

    Muerto Dios viva el Hombre.

    Y todos sabemos como sigue: Kandinsky realiza una acuarela abstracta y Picasso inventa el cubismo, Schoenberg comienza con el atonalismo y Stavinsky exacerba la polifonía.
    Y hasta un muerto como yo tiene el lujo de crear una estúpida mitología.
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  • #8

    bueh, debajo de ese arbol habiamos mas de uno a los hachazos,
    y preparando la fogatita con el papel picado habiamos otros tantos,


    serenidad vacia;
    nada consistente y tangible,
    algo no es
    y no habita;
    el vacio que deja el punto,
    unico habitante del pozo,
    orador letrado de un Dios que abdica,
    ausencia de mas de lo que hay,
    ser sin afuera;
    al fin deletrear palabra
    por los siglos de los siglos escondida:
    '................................'
    eks y te lo dije mil veces,
    desimportancia suprema,
    por eso te la repito:
    'sitviearula,nailospaelatiarid´'
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  • #9

    bueno, lei nomas el 1ero, y me encanto!! jaja, sere la unica con tanta emocion, pero no me importa, esta re bueno!!! loco, felicitenlo mas!
    bueh, ajjaj, me gusto mucho,"Jack D'Ar" enserio. despues leere todos los demas.besoo
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