SOBRE LA CUMBRE



Sobre la cumbre de la montaña,

donde la niebla sale del suelo,

donde el huanaco lame sus crías,

é ignotos pacen llamas y ciervos,



hay un redondo lago dormido

de aguas de lluvia , limpio y sereno,

do se retratan solo bicornes

frentes lanosas y verdes cielos.



En sus riberas no borda el junco

ni se arman nidos, ni empollan huevos,

ni nauta implume, por eso mismo,

varó en la playa de islas de berros.



Jamás un ave rizó sus linfas,

picando el agua, volando al sesgo,

ni grupos blancos de melancólicas

garzas cruzaron gráciles cuellos.



porque este lago vive en la cima

callado y solo, desde otro tiempo,

sobre los campos, sobre las aves,

sobre las garzas, sobre los vuelos.



La ignota fuente tiene su historia,

como las cosas todas del cerro,

que nadie sabe, porque á las cumbres

nuestros cantores jamás subieron.



Yo ví una noche de plena luna

á dos rumientes, con gran misterio

llegar al lago, y ví agitarse

las quietas linfas, presas de sueño;



y parecióme que un rostro huraño

de humanas formas surgió de adentro,

y habló como hablan las soledades,

en raro quichua que yo no entiendo.



Luego volvióse de nuevo espuma,

y dos relinchos al aire dieron

los misteriosos brutos insomnes,

guardias perdidas del campamento,



y á largo trote la senda toman,

y á lo empinado suben del cerro,

y desde la agria saliente peña

miran y miran á todos vientos.



Y al otro día los cazadores

llegan y bajan sus aparejos,

y el rastro observan de dos huanacos,

de esos que alzaron el campamento,



y me contaron que en ese lago

de aguas de lluvias, do ví aquello,

el llastay mora, mal enemigo

de hondas y libes, padre del cerro.



Y al ver los rastros de las manadas

que amarillean allá muy lejos,

los cazadores la mala orilla

del lago dejan, dormido y quieto,



de aquella fuente que está en las cimas

ignota y sola, desde otros tiempos,

sobre los campos, sobre las aves,

sobre las garzas, sobre los vuelos.



Tucumán Oct.1898