#1 Syd Barrett en mi lengua
-Tengo a Syd Barrett en mi lengua, escucha.
Pharox abrio elegantemente su boca, y extendió su lengua, presentandola como una estrella de algún espectáculo. Y he aquí que en la punta de aquel apéndice rosado, estaba Syd Barreto, en modelo a escala, obviamente, concordaba con la dimension de la boca.
El jocoso personaje parecía haber sido raptado en la mitad de la composición de una nueva canción, o tal vez mientras ensayaba Jugband Blues. Sus pelos despeinados y sus manos en posición de tocar una guitarra invisible le daban un aspecto creible a la escena, un toque muy realista.
Syd abrio su boca en miniatura y dijo, en ingles obviamente,: Doctor doctor, creo que ahora veo a Oyeron…
Jacobo, el espectador de semejante espectáculo, fruncio su ceño, de tamaño natural, es decir del mismo tamaño que Pharox, y escupió con desprecio su critica: -Cualquiera, cualquiera mal. Esa especie de cita mezcla de un par de temas del primer disco de Floyd, encima uno escrito por Waters. Que trucho, no me lo trago. Malisimo.
Syd entonces hizo una arcada, y vomito, manchando la inmaculada rosadez de la lengua con su comida inglesa. A continuación se puso palido, y dijo, nuevamente en ingles: Amigos, creo que finalmente el sol se puso sobre el valle de mi cordura, me voy y les dejo a ustedes la luna.”
Pharox cerró la boca, y trago, devolviendo a Syd a su lugar en el espacio-tiempo. Una vez que el proceso de deglución termino, Pharox suspiro y dijo: -Entonces esto fue lo que le rayó el cerebro, probablemente, en lugar del LSD.
Jacobo se acariciaba la mandibula emulando al pensador, y con ojos pensadores dijo: -¿Sabes una cosa? Eso ultimo que dijo estuvo muy bueno. Tal vez haya sido todo muy bizarro y delirante, pero me gusta asomarme y observar estas imágenes de tu locura. A veces...
Pharox abrio elegantemente su boca, y extendió su lengua, presentandola como una estrella de algún espectáculo. Y he aquí que en la punta de aquel apéndice rosado, estaba Syd Barreto, en modelo a escala, obviamente, concordaba con la dimension de la boca.
El jocoso personaje parecía haber sido raptado en la mitad de la composición de una nueva canción, o tal vez mientras ensayaba Jugband Blues. Sus pelos despeinados y sus manos en posición de tocar una guitarra invisible le daban un aspecto creible a la escena, un toque muy realista.
Syd abrio su boca en miniatura y dijo, en ingles obviamente,: Doctor doctor, creo que ahora veo a Oyeron…
Jacobo, el espectador de semejante espectáculo, fruncio su ceño, de tamaño natural, es decir del mismo tamaño que Pharox, y escupió con desprecio su critica: -Cualquiera, cualquiera mal. Esa especie de cita mezcla de un par de temas del primer disco de Floyd, encima uno escrito por Waters. Que trucho, no me lo trago. Malisimo.
Syd entonces hizo una arcada, y vomito, manchando la inmaculada rosadez de la lengua con su comida inglesa. A continuación se puso palido, y dijo, nuevamente en ingles: Amigos, creo que finalmente el sol se puso sobre el valle de mi cordura, me voy y les dejo a ustedes la luna.”
Pharox cerró la boca, y trago, devolviendo a Syd a su lugar en el espacio-tiempo. Una vez que el proceso de deglución termino, Pharox suspiro y dijo: -Entonces esto fue lo que le rayó el cerebro, probablemente, en lugar del LSD.
Jacobo se acariciaba la mandibula emulando al pensador, y con ojos pensadores dijo: -¿Sabes una cosa? Eso ultimo que dijo estuvo muy bueno. Tal vez haya sido todo muy bizarro y delirante, pero me gusta asomarme y observar estas imágenes de tu locura. A veces...
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