#1 El Círculo: Para La Pocha !!!!!
Relación circular que me deja embriagado en cada mirada. Es pasión dentro de una palabra, piedad en una lágrima y felicidad... siempre felicidad. La luz amarilla remarca las figuras delante de mí, el cansancio es frío abrigo en la noche del capricho...
... En un círculo no hay comienzo ni fin...
... Nos conocimos de causalidad y paralelamente nos fuimos uniendo en silencios; una constante melódica molestia nos cuestionaba, dentro del corazón, el motivo de aquellos incoherentes miedos, placeres, sentimientos y deseos que quebraban nuestras estériles realidades para regarnos de felicidad.
Nuevos acordes para canciones gastadas y mal cantadas; visiones confusas, hábiles negaciones, sólidas fantasías y esa profecía autocumplidora que limitó ese egoísmo y orgullo que en veranos pasados nublaron todo nuestro ser...
... Felicidad; conjunto de mortales defectos e inabarcables reflejos de un sol dichoso de su finito oficio de no dormir jamás...
... En un círculo no hay comienzo ni fin...
¿Cuándo comencé a amarte, a extrañarte, a desearte, odiarte, quererte, pensarte, anhelarte, celarte, a buscarte, a encontrarte, esperarte, reírte, llorarte, nombrarte, callarte, a sentirte, a enamorarme?...
¿Cuándo? ¿Porqué? ¿Para qué?
La realidad es que cada día que pasa estás más clavada en mí y eso me mata de felicidad.
Una ciudad perdida en el fondo del mapa, una flor valiente sobre el olvido, felicidad circular que no existe para nadie más que para aquél ciego que no cesa de observar con su espinado corazón. Vagabundos llenos de amor, espejos negros...
Te amé desde mi nacimiento hasta la curva que dará fin a nuestro vacío sufrimiento... hasta que la muerte nos separe, por lo menos durante unos segundos.
Nunca comenzó ni tampoco posee final, sólo fue, es y será siempre así... es decir, el amor no tiene ni tiempo ni espacio... simplemente es.
Te amo por tus muertos, por las glorias y los fracasos, por el infinito placer que derramás sobre mi cuerpo en cada contacto, en cada día, en la nada, en la noche, en la lluvia, en vida y en la reencarnación que, a cada segundo, compartimos.
Te amo por tus victorias, por tus miedos, por tu sabiduría, paciencia, luz, grandeza, miserias; por todo... Te amo!
En un círculo no hay comienzo ni fin.
(rcb).
... En un círculo no hay comienzo ni fin...
... Nos conocimos de causalidad y paralelamente nos fuimos uniendo en silencios; una constante melódica molestia nos cuestionaba, dentro del corazón, el motivo de aquellos incoherentes miedos, placeres, sentimientos y deseos que quebraban nuestras estériles realidades para regarnos de felicidad.
Nuevos acordes para canciones gastadas y mal cantadas; visiones confusas, hábiles negaciones, sólidas fantasías y esa profecía autocumplidora que limitó ese egoísmo y orgullo que en veranos pasados nublaron todo nuestro ser...
... Felicidad; conjunto de mortales defectos e inabarcables reflejos de un sol dichoso de su finito oficio de no dormir jamás...
... En un círculo no hay comienzo ni fin...
¿Cuándo comencé a amarte, a extrañarte, a desearte, odiarte, quererte, pensarte, anhelarte, celarte, a buscarte, a encontrarte, esperarte, reírte, llorarte, nombrarte, callarte, a sentirte, a enamorarme?...
¿Cuándo? ¿Porqué? ¿Para qué?
La realidad es que cada día que pasa estás más clavada en mí y eso me mata de felicidad.
Una ciudad perdida en el fondo del mapa, una flor valiente sobre el olvido, felicidad circular que no existe para nadie más que para aquél ciego que no cesa de observar con su espinado corazón. Vagabundos llenos de amor, espejos negros...
Te amé desde mi nacimiento hasta la curva que dará fin a nuestro vacío sufrimiento... hasta que la muerte nos separe, por lo menos durante unos segundos.
Nunca comenzó ni tampoco posee final, sólo fue, es y será siempre así... es decir, el amor no tiene ni tiempo ni espacio... simplemente es.
Te amo por tus muertos, por las glorias y los fracasos, por el infinito placer que derramás sobre mi cuerpo en cada contacto, en cada día, en la nada, en la noche, en la lluvia, en vida y en la reencarnación que, a cada segundo, compartimos.
Te amo por tus victorias, por tus miedos, por tu sabiduría, paciencia, luz, grandeza, miserias; por todo... Te amo!
En un círculo no hay comienzo ni fin.
(rcb).
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