La transformación
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Fue en el mes de enero
el verano hervía los balcones
yo, desde el vacío del eco
pronunciaba su nombre.
Para comenzar esta historia
fue necesario recordar
la habitación caminada
desde el recuerdo.
Los cigarrillos consumidos
con una avidez innecesaria
y mi perro, seguro de su evolución futura
dialogando con mi sombra
desde su reencarnación platónica.
La brisa traía cuchillos de inquietud.
Una botella de cognac vacía
jugaba a la fineza con la noche anterior.
El humo, otra vez el humo
describiendo lo efímero
y yo, nuevamente yo
desde el vacío del eco.
Fue allí,
cuando por el agujero de la sandalia
uno de mis dedos, no se cuál
comenzó a crecer desde la base del pie.
En unos segundos
tomó la estatura de mi humanidad.
En unos minutos
su volumen era tal
que el hálito de la habitación
no podía guarecer su propio espacio.
Qué hacer con mi dedo?, no se cual
pregunte al alfiler
que asomaba por el carretel.
Incisión!, mi amigo. Incisión!
Dijo la sin hilo del renglón anterior.
Pero no dio resultado.
Hace tiempo que las cosas no resultan...
reflexioné mientras mi espanto
se convertía en exageración de júbilo
por la nueva transformación.
El dedo inmenso
se iba convirtiendo en mujer.
Su piel era la mía, pero femenina.
Su humedad era la mía, pero más cristalina.
Su silencio era mi palabra, pero compartida.
Fue luego de esta alquimia
que charlamos de todo.
De porque su cubeta era mi dedo,
de por que la lámpara de Aladino
pronunciaba su rito, desde mi dedo,
de porque su después, mudó de pronto.
En lo mejor de diálogo, sonrió y me dijo:
-Ves el Cielo? Así soy
Frotó sus alas en los párpados
y fugó por la ventana.
Fue, en el mes de enero
el verano hervía los balcones
yo, desde el vacío del eco
pronunciaba su nombre.
Soledad, jugando a si misma,
inventado aladinos con formas de mujer
en las alas de un pájaro. -
Sí. Las puntuaciones. Prosa que, por momentos, se transforma en poesía.
Lindísimo.El dedo inmenso
se iba convirtiendo en mujer.
Su piel era la mía, pero femenina.
Su humedad era la mía, pero más cristalina.
Su silencio era mi palabra, pero compartida.
Lindo para escuchar o simplemente, leer. Merecía un mejor final. El que tiene me dejó como esperando una frase más.
Gracias por compartir!
